Ferrera indulta a ‘Dominante’ en la Pinzoniana de Palos de la Frontera

Gran triunfo de ganadería y torero que sale por la Puerta Grande junto con “El Fandi”. David de Miranda sin suerte con el lote más deslucido.

Carlos Arroyo. Coso del Descubrimiento de Palos de la Frontera, corrida Pinzoniana, con lleno de “No hay billetes” en los tendidos, se lidiaron toros de Domínguez Camacho, correctos de presentación, excepcional el cuarto de la tarde, de nombre “Dominante”, número 13 que fue indultado, encastado el quinto, enclasado el segundo, deslucidos primero y tercero, parado el sexto, para los diestros,

Antonio Ferrera, media estocada trasera y tres descabellos, silencio; dos orejas “simbólicas”.

“El Fandi”, estocada, dos orejas; estocada, dos orejas.




David de Miranda, metisaca y cinco pinchazos, silencio; media estocada y cinco descabellos, silencio.

La novena edición de la Corrida Pinzoniana se recordará mucho tiempo por el hecho extraordinario, cada vez más habitual, de perdonarle la vida a un animal que se gana ese privilegio por su comportamiento en el ruedo. De nombre “Dominante”, número 13, (por cierto, nacido en el año 2013 y lidiado un día 13 para tormento de supersticiosos), tuvo un comportamiento de toro bravo desde que pisó el ruedo del Coso del Descubrimiento. Habrá quien exponga que no se puede indultar un toro que no pasa por el caballo de picar de forma extraordinaria, y no le falta razón, al igual que el alegato de que el toro fue a más en el trasteo de muleta y que demostró su bravura de forma sobrada en la larga faena del torero afincado en Extremadura. Lo cierto es que el comportamiento del toro fue digno de mención y premio, en gran medida porque Antonio Ferrera lució al toro dándole distancia y lustró una faena a favor de un animal entregado. Segundo toro indultado en la provincia, tras “Sereno” en las Colombinas y cuarto toro que indulta en la provincia de Huelva Ferrera.




La faena de Ferrera al magnífico toro de la ganadería onubense tuvo enjundia desde los primeros compases que se le llevó a los medios con torería. El toro tuvo todas las virtudes que se le pide al toro moderno, fijeza y prontitud en los cites, aprovechado por Ferrera para darle distancia; humillación y recorrido, en series rotundas por ambos pitones; y entrega y duración, que hacen de la faena una de las grandes de la temporada, y de la historia del Coso del Descubrimiento tras cumplir los diez años desde su apertura.

El primero de la tarde fue un toro sin clase y con embestidas descompuestas. Nunca estuvo a gusto el torero extremeño, de un toro que fue a menos durante la lidia, abreviando Ferrera ante la imposibilidad de obtener lucimiento.

También triunfó “El Fandi” en su estreno en la Corrida Pinzoniana, con un total de cuatro apéndices tras desorejar a sus dos enemigos. El primero fue un toro con mucha clase, pero escaso de fuerzas al que toreó muy bien de capote de salida, en verónicas templadas. No tuvo el tercio de banderillas la brillantez habitual, aunque igualmente acogidas de forma cálida por el público que abarrotaba el aforo del coso palermo. La faena del granadino, acorde a su tauromaquia, más efectista que con calidad, más para el público que para el aficionado, aunque no exenta de honradez y de disposición, algo elogiable en David. Lo mejor, la magnífica estocada de efecto fulminante, escasos segundos, con que atronó al toro.

El quinto fue un gran toro que quedó algo eclipsado por la explosión del indulto del cuarto de la tarde. Encastado y bravo, mostró durante toda la lidia viveza y movilidad. Este tercio de banderillas sí que tuvo la vibración y brillantez a las que no tiene acostumbrados el granadino, tras el quite por zapopinas. La faena de muleta, solvente y pulcra, con un toro con mucho que torear, aunque sin la calidad de segundo y cuarto. Lo pasó por ambos pitones Fandila, en afanosa faena, de nuevo refrendada con una gran estocada, siendo concedidas las dos orejas por parte del palco presidencial.

No tuvo suerte David de Miranda con su lote en su segunda comparecencia en la Pinzoniana. Su primero fue un toro reservón, que no humilló nada y que estuvo distraído y a su aire. Sin ninguna emoción en el último tercio, no pudo más que abreviar el triguereño, tras el arrimón. Mal con la espada, no encontró los blandos del astado, que se acabó echando tras un metisaca y cinco pinchazos. El sexto no tuvo historia, más allá de un quite por saltilleras con mucha exposición. El toro se paró en el último tercio, sin ofrecer a David más que un arrimón infructuoso por sus ganas de agradar, cerrando la faena con bernardinas ceñidas. Esta vez fue el descabello el que le jugó una mala pasada, en una Pinzoniana para olvidar para el torero de Trigueros.




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