Gil Piña, mas allá de la excelencia profesional, y en Huelva

JA de M. Tres pilares, a nuestro juicio, se combinan en el mundo Gil Piña, esa referencia oftalmológica de Huelva. Uno, la contrastada profesionalidad, reforzada en una dinámica de actualización y mejora continua pero labrada en base a una experiencia tan dilatada como la del aniversario que se ha conmemorado este viernes en La Casona.

Dos, el espíritu emprendedor. Pero en ese sentido de creatividad, de crecimiento, de pasión, de innovación, de valor social que supera una visión simplista propia de aquellas iniciativas que se limitan al mero negocio.

Y tres, la buena condición. Las tres son importantes y singulares, pero esta tercera firma el cuadro para culminar esa combinación perfecta siendo, a todas luces, la decisiva. Porque, como bien proclama Howard Gardner, psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, no se puede ser un gran profesional si no se es buena persona.

Y ahí está la clave. Que Rafael Gil Piña sea buena gente, excelente persona, marca toda la cultura de esta empresa. La condición y el comportamiento de la cúspide de la organización es siempre el modelo a seguir. Y en este caso se ha seguido fielmente, porque el amplio equipo de Gil Piña ‘cojea’ de ese mismo talón: corazón y sonrisas.

La amabilidad y simpatía no riñe con la eficacia profesional. Así lo han entendido estos cuidadores de la visión, desde el propio Rafael Gil Piña hasta el último colaborador, pasando por el subdirector, Manuel Cobos Fernández, y este amplio grupo, como decimos, de notables oftalmólogos.

En esa dinámica, con ese estilo, se ha conmemorado el trigésimo quinto aniversario de Gil Piña. Ha tenido lugar en la acogedora planta superior de La Casona. Amigos, colaboradores, personal y directivos, incluso algunos pacientes de muchos años, han disfrutado de un buen rato de distendida reunión, tras unas breves alocuciones y la entrega de reconocimientos a distintas personas y entidades.

En concreto, Rafael y Manuel, como cabezas visibles de la firma, han ido entregando esos recuerdos para hacer patente su agradecimiento en un momento feliz como este. Entre otros ha recibido el reconocimiento el Hospital QuirónSalud Huelva, donde tiene la sede física actual la Clínica Gil Piña. Su director gerente, Antonio Castro, recibió el galardón. En el ámbito institucional, así mismo, fue reconocida la presidenta del Colegio de Médicos de Huelva, Mercedes Ramblado.

Rafael Gil Piña y Manuel Cobos han querido, igualmente, destacar la labor de equipo de la firma, entregando reconocimientos a tres componentes. Así, Javier Ruíz, Maribel Perez y Rafa Gil, en nombre del conjunto, han personalizado en el acto tantos logros, y esa actitud cotidiana por hacer las cosas bien, con esmero, para alcanzar el mejor resultado para los pacientes.

Ellos representaban al conjunto del equipo pero, además, se ha querido tener un especial reconocimiento para una mujer que lleva dos décadas y media trabajando de forma ininterrumpida con Gil Piña, Maribel Ponce y un cliente de muchos años, Luis Anes. Los parabienes, así mismo, han querido otorgarse a la Clínica San Roque, la extensión lepera del Grupo, con Ana Fernández a la cabeza.

Y en el ámbito de los colaboradores la entrega ha sido culminada con el reconocimiento a los medios de comunicación. Han sido destacados Cope-Huelva, Ser-Huelva, Canal Sur-Huelva, y Huelva Buenas Noticias. Respectivamente recogieron las distinciones Domingo Jerez Manfredi, Miguel Doña, Norberto Javier y Ramón Fernández Beviá.

Hablamos a continuación con Rafael Gil Piña y nos comentaba que de lo que se sentía más satisfecho en estos treinta y cinco años es de haber conseguido conformar un equipo de gente con ilusión, con ganas, con capacidad de trabajo y, sobre todo, del crecimiento que han tenido. Considera que es motivo de orgullo.

Le preguntamos por las claves para ese crecimiento, para haber llegado hasta aquí y alcanzado estas cotas. Nos cuenta que acaban de superar la cifra de 100.000 pacientes fichados. «Eso es una ‘barbaridad’ -advierte-«, posiblemente no la tenga ninguna otra clínica oftalmológica de España«.

«Hacer bien las cosas, trabajar bien, -señala Gil Piña-, es lo que permite llegar a estos niveles. No decirle que no a nadie, escuchar al paciente…«. El trato ha sido uno de los valores cultivados por Rafael, variable que completa, para satisfacción del paciente, siendo lo que es, un gran oftalmólogo. Otro factor de excelencia es la ilusión, que se mantiene intacta en este galeno tras tantos años de servicio. Ahora está entusiasmado con la puesta en marcha de la nueva Clínica Infantil. Una ilusión que, como señalábamos antes, transmite con facilidad al resto de los diez oftalmólogos que conforman el potente cuadro de la Clínica.

Gil Piña, hablando de la iniciativa empresarial y el crecimiento, nos cuenta que «mi padre me decía ‘nunca creas que has llegado a la cima, si piensas que estás en la cima, lo que te queda ya es bajar, así que siempre para arriba‘». Su padre tenía una tienda de comestibles.

Enhorabuena a Rafael y todo su equipo. A seguir generando salud y posibilitando que no haya que salir de Huelva para ser tratados con las últimas técnicas y tecnologías oftalmológicas. Felicidades.

 

 

Clínica Gil Piña, Huelva, 35 años.

 

 

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