Homenaje a todos los que conocieron a la Mona Juana de Huelva

RFB. Iba a titular ‘Yo conocí a la Mona Juana’. Y comenzar el artículo señalando que también la conocieron mis amigos Richi, Tomás, ‘Mígue’, Juan, Antonio y tantos otros que deambularon entre el antiguo bachillerato, en sus últimos estertores, y la entonces nueva EGB. Aquellos que estrenamos el BUP tan lejano hoy en día.

La Mona Juana no era cualquier personaje. No era simplemente un ejemplar de mono, no. Le conferíamos casi condición humana. Mal genio y extrema habilidad con sus manos. Cacahuetes pillados con la velocidad del rayo y pelados y comidos con mayor rapidez. Las palomas se acercaban lo justo a las inmediaciones de la jaula de Juana, no fuera alargar el brazo e iniciar el fin de sus días.

No había PlayStation ni videojuegos o plataformas digitales de televisión. La que estaba era la Mona Juana. Y si discurríamos por sus alrededores nuestros padres no podían comunicarse con nosotros por teléfono. Simplemente aceptaban que todo debía ir bien, que estábamos en el Parque de los Monos y aquello era seguro.

La Mona Juana estaba en el centro emocional del parque que por otros, pero sobre todo por ella, se llamaba precisamente ‘de los Monos’. Unos años de ilusión, de confianza en el futuro. Época de travesuras en la que a veces algún chiquillo, incluso mayor, se pasaba un poco haciendo rabiar a la mona. Ella, lista, no daba mucho carrete y se retiraba al interior de la jaula cuando veía alguno que venía de ‘gracioso‘.


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Decir ‘de los monos’ al parque era un apelativo que hoy queda lejano y que muchas generaciones actuales desconocen, habiendo derivado a ‘de las palomas’ o, más fácilmente, del Muelle. Pero a aquellos niños -hoy abuelos muchos- que vibraban en los juegos y la magia de aquel parque único les cuesta trabajo, si les sale de dentro, no señalarlo como lo que será para nosotros mientras vivamos, el ‘Parque de los Monos‘ de Huelva.

Paradoja desde luego, por que desde hace muchísimo, obviamente, no hay monos. Ni monos ni patos, ni pavos reales y ni otros pájaros raros a los que -pobres- les había tocado vivir en esas jaulas de la zona norte del parque. Por aquel entonces la calle Marina, eje central que te conducía al parque desde muchos lugares, al igual que las avenidas de Italia y Alemania, no era la misma. Pavimentos de adoquines y aceras pero, sobre todo, casas más cerquita del suelo y más luz, más vista desde abajo al cielo, camino de las risas, carreras y los más imaginativos juegos en aquel reino de la Mona Juana.

Hoy un músico onubense, Ale Waltrapa, estrena un nuevo tema, ‘la mona juana’. Y lo hace públicamente en un establecimiento que se abre en nuestra bendita ría, ‘Monajuana‘. Tiene un perfil promocional del enclave y juega con una metáfora también conectada con nuestra mona del parque. Felicidades a ambos y enhorabuena por el acierto de recordarnos tal emblemática enseña de nuestra niñez. Y felicidades a todos los que conocimos a la Mona Juana.



8 comentarios en «Homenaje a todos los que conocieron a la Mona Juana de Huelva»

  1. Si queréis la historia real de la mona Juana y su primer propietario no tenéis más q preguntar. Es curiosa como llegó a Huelva.

    1. A mi me gustaría saber la historia de la mona Juana. Si no recuerdo mal también estuvo en el cuartel, junto con otro mono del parque, pero como llegó no lo se

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