Un Recreativo de sonrojo cae en el último suspiro en el campo del colista Marino (2-1) y con seguridad peleará por no descender dos categorías

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P. Gamero. Esto es lo que hay. El Recre fue capaz de aumentar la sensación de ridículo que preside toda su temporada con una derrota de sonrojo en el campo del colista Marino (2-1), un equipo que hasta ahora sólo había ganado un partido.

Hace tres días en Las Palmas el Decano ya dejó muestras de su impotencia firmando un primer tiempo deplorable. Le salvó al final, aparte de la realidad del propio rival, un arreón de mínima vergüenza para, al menos, maquillar la afronta con un empate. Ahora, aunque parezca increible, ha corregido y aumentado su pésima actuación en el patatal de Arona, donde pese a ponerse por delante en el marcador, vio como el equipo de casa -colista por algo- primero le empata a poco de salir los jugadores tras el descanso, y al final, en el tiempo añadido, le ganaba y le condenaba ya casi seguro a tener que pelear por no descender dos categorías. Se lo ha ganado a pulso.



De entrada Antonio Calle, que estuvo en la grada al estar sancionado con dos partidos, realizó cuatro cambios con respecto al choque en Las Palmas. Uno era obligado, el de José Antonio González, por acumulación de amonestaciones; a los que se sumaron Antonio Leal, David Alfonso y Yaimil Medina. Luis Madrigal, Matheus Santana, Víctor Barroso y Chuli fueron las caras nuevas.

Ya desde el primer momento quedó claro que el rival era muy flojito, que tenía que pasar una hecatombe -pasó- para que el Recre no ganara. A poco que apretaba el Decano arriba saltaban las costuras del Marino. Seth Vega, a los 5 minutos, y Jesús Valentín, con un remate que se le fue alto (7′) estuvieron cerca del gol. Que no llegó hasta el minuto 23 cuando Seth Verga fue inocentemente derribado dentro del área. Penalti y gol de Alberto Quiles.



En teoría lo más difícil podía estar hecho, sólo era cuestión de amarrar el resultado. Y la sensación era esa, que en cualquier momento podía ocurrir. No porque el Recre estuviera jugando bien, para nada, simplemente por la debilidad patente de su oponente. Como muestra reseñar que la ocasión más clara del Marino fue una cesión de Diego Jiménez a Nauzet Pérez, que estaba a un lado, y el meta tuvo que correr hacia atrás para despejar in extremis cerca de la línea de gol.

En los últimos compases del primer periodo el Recre acarició el segundo. Primero en una acción de Cera, cuyo centro no encontró rematador; y casi al filo del descanso, una jugada de Seth Vega por la derecha, que culminó con un centro hacia atrás para el remate de Alberto Quiles, que topó en un defensa y facilitó la tarea del meta local.

Lo que vino en el segundo tiempo fue la mencionada hecatombe. De entrada el Marino asustó con un remate de cabeza de Rodrigo que se fue fuera. Claro que poco después llegó lo inaudito: balón al área del Recre, en teoría fácil para la zaga, salida a destiempo de Nauzet Pérez, choque con Rodrigo… penalti. Manu Dimas lo transformó.

El Recre, de todos modos, tenía 40 minutos por delante para arreglar el estropicio, pero se vio impotente a la adversidad. Los nervios acogotaron a todos, y aunque apretó, sobre todo en el tramo final con la entrada de Yaimil Medina -antes habían saltado al campo Antonio Leal y Sillero, y luego lo hiceron Ponce y Alexander Szymanowski-, el Decano fue un ‘quiero y no puedo’ deplorable, marrando pases fáciles, centros cómodos y, lo que es peor, evidenciando una fragilidad enorme atrás en las veces que, más con ánimo que con fútbol, el Marino llegaba a su área, como quedó patente en el minuto 75 cuando Nauzet Pérez con el pie evitó el gol de Borja Llarena.

Cierto es que, con un poco de más fortuna, cualquiera de los balones que remató en los últimos cinco minutos hubiera entrado; Sillero y dos veces Yaimil Medina rozaron el gol, como el que pudo anotar Diego Jiménez en un córner ya en el tiempo añadido. Eso sí, oportunidades labradas desde el corazón no con la cabeza.

Pero quedaba lo peor, la puntilla. Una contra otra vez defendida muy mal por el Recre propició que la pelota llegara al segundo palo a Moussa, que la cedió a Borja Llarena para ajusticiar al Recre, y quien sabe si mandarlo a Tercera, o como se llame la categoría que se va a poner en marcha el año que viene.

No hubo tiempo más que para un balón colgado al área, que tras botar varias veces en el maltrecho césped sin que nadie despejara o rematara, cayó en las manos del meta David Kikvidze. Ahí acabó todo.

CD MARINO: David Kikvidze; Fede Olivera (Saavedra, 61′), Anaba, Arencibia (Pedro Alemán, 49′), Niky; Manu Dimas, Samu Arbelo, N’diaye, Nadjib (Gueye Moussa, 73′), Vercauteren (Borja Llarena, 73′), Rodrigo (Al Moukhtar, 73′).

RECREATIVO: Nauzet Pérez; Cera, Jesús Valentín, Diego Jiménez, Luis Madrigal (Antonio Leal, desc.); Víctor Barroso (Yaimil Medina, 66′), Fran, Matheus Santana (Ponce, 77′), Alberto Quiles (Sillero, 59′); Chuli (Alexander Szymanowski, 77′), Seth Vega.

Árbitro: Antonio Alberola Rojas (colegio de Castilla-La Mancha). Mostró la cartulina amarilla a Arencibia (16′), por el Marino; y a Fran (11′), Matheus Santana (47′) y Yaimil Medina (92′), por el Recre.

Goles: 0-1 (23′) Alberto Quiles transforma un penalti cometido por derribo a Seth Vega. 1-1 (54′) Manu Dimas marca de penalti señalado a Nauzet Pérez por derribar a Rodrigo. 2-1 (93′) Borja Llarena remata ante Nauzet Pérez culminando una contra.

Incidencias: Partido correspondiente a la 16ª jornada en el grupo IV (subgrupo A) de la Segunda División B disputado en el estadio Antonio Domínguez Alfonso.

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