Juan Jerez López, el misterioso coleccionista de tarjetas postales de Trigueros

Fue, como coleccionista, el primer remitente de imágenes de Huelva al mundo, a través de ejemplares de tarjetas postales que intercambiaba con corresponsales de múltiples países

Juan Jerez López coleccionista postales huelva

RFB. Entre tanta gente que pisó estas tierras y que ha quedado en los renglones blancos de nuestra historia, a veces te fijas en alguno cuyo anonimato suscita la curiosidad, por aparecer fugazmente en un episodio o aspecto social. Como de primeras te cuesta identificarlo, ubicarlo, ello te provoca el reto de afinar y determinar al máximo su perfil. Por eso luego, movido por la curiosidad, te pones a investigar y descubres, viajando al pasado, relaciones inesperadas.

A Juan Jerez López ‘me lo encontré’, allá por 1995, en una almoneda madrileña, en el anverso de una tarjeta postal que firmaba el 8 de julio de 1903. En ese anverso, se reproducía una imagen denominada ‘Huelva. Vista de los cabezos’. Lo que se apreciaba en la misma es una perspectiva de las huertas (zona de Huerto Paco) tomada mas o menos desde donde hoy está el Obispado, hacía el Este. Me llamó la atención la imagen pero, sobre todo, el texto. En francés, el remitente intimaba sutilmente con una destinataria, Mademoiselle Margueritte Buffet, que vivía en un pequeño pueblo del centro del país galo, Monétay-sur-Loire, que hoy, en 2024, tiene tan solo 247 habitantes (censo de 2021).

Juan Jerez López coleccionista postales huelva 2A casi 1.700 kilómetros de Trigueros, la señorita Buffet se había convertido en ‘corresponsal’ de Juan Jerez López, de modo que tenían un acuerdo para intercambiar tarjetas postales y, de esta forma, conocer ambos más lugares, ver mundo, viajar sin moverse de casa. Algo así como utilizar hoy en día el Google Earth y buscar las imágenes de todos los lugares del mapa. Adquirí la tarjeta postal y la sumé a lo que entiendo como uno de los elementos de lo que considero un tesoro, esa colección conformada con la ilusión y el tiempo. Al comprarla pensé que Jerez ni podría imaginarse que al mandar la postal esta terminaría volviendo a Huelva al cabo de casi un siglo para permitir recrearnos, con la vista antigua de nuestra ciudad y con la historia en si misma del documento manuscrito.

Me sorprendió el tono melancólico del texto enviado por Juan Jerez. «Estoy encantado de conocerle, y pienso decirle que es mi ideal. Sobre todo admiro su carácter risueño por que me gusta por encima de todo la alegría. Debe sentirse muy afortunada por tener padres. Es bien triste, y lo se por experiencia, vivir solo y sin tener un corazón amigo en este mundo…”.


Puerto de Huelva

Ahí quedó la cuestión en principio, pero sucesivamente en distintas situaciones fui encontrándome de nuevo con el triguereño a través de múltiples tarjetas postales remitidas por el a varios confines del extranjero, a muchos otros destinatarios, trasladando de esta forma globalmente la imagen de nuestra ciudad e incluso de nuestra provincia. Solía marcar el reverso con un sello donde destacaba su origen: Trigueros (Huelva) España. Archivos históricos, portales de coleccionismo y colecciones particulares me permitieron encontrar un buen número, más de cincuenta, enviadas a los más diversos países. Adquiridas en Londres, Luxemburgo, Praga y otras muy variadas ciudades del exterior, me sorprendía la ‘presencia’ de este personaje en tan distintos lugares. Suponemos que si llegó a nosotros ‘de vuelta’ esa cantidad de misivas tuvo que ser enorme la de envíos remitidos por el triguereño.

Juan Jerez López coleccionista postales huelva 3Tanto avistamiento terminó por provocar, como decía, mi curiosidad. ¿Quién era este Juan Jerez López de Trigueros? No había leído nada de él y se supone que en su condición de coleccionista de tarjetas postales antiguas debería ser alguien con formación y partícipe social. Entre los pocos que por entonces en Huelva practicaban esto, que ellos llamaban nuevo ‘sport’, se encontraban Luis Clauss Röeder, el cónsul aleman, y Rogelio Buendía Abreu, el popular librero, poeta y escritor onubense.

En realidad Juan Jerez López era, es, el primer onubense coleccionista de postales que identifiqué cuando me puse a estudiar este apasionante tema de las tarjetas postales antiguas. Comprobé que formaba parte, con un número bajo, 405, de la sociedad de coleccionistas ‘Hispania’, así como de la internacional UPI, nada menos que con el número 259.

Si detecté, por tanto, su perfil vinculado a las tarjetas postales pero ¿quién era? ¿a qué se dedicaba?. Recuerdo preguntar a Domingo Prieto y a algún otro ilustrado de Trigueros, sin éxito. Parecía que un velo de oscuridad cubría la historia del personaje. Al final pude aproximarme y encontrar más datos, con algunas conexiones relevantes, que dibujan el entorno y el ámbito familiar del protagonista de estas líneas, aunque me queda por saber aún su ocupación profesional.

Juan Jerez López había nacido en Soria, en 1868, pero circunstancialmente. La razón era que su padre, militar, había estado allí destinado. Antonio Jerez Fernández, que era el nombre de su progenitor, si había nacido en Trigueros, en 1830. Es muy probable que la madre de Juan falleciese joven, porque este en 1884, cuando tenía 16 años, residía no en Trigueros si no en Huelva capital, en la calle Puerto nº34. Y no vivía allí con su padre, lo que nos hace pensar que este último continuaba en algún destino exterior de la provincia. Juan habitaba la misma casa que su tía Matilde, el marido, Francisco, y sus seis primos.
Antonio Jerez, el padre de nuestro amigo Juan,  llegó a alcanzar el grado de general, falleciendo en 1899.

En la revista de las Fiestas de San Antonio Abad, de 1944, Horacio Sánchez destaca que Antonio Jerez Fernández fue «un General de Brigada de muy brillante ejecutoria, hizo la carrera militar con notable aprovechamiento y apenas salido de la academia con el grado de alférez,  tomó parte en las guerras carlistas, distinguiéndose grandemente por su bizarría en Estella. Se distinguió igualmente en nuestras guerras coloniales ascendiendo a coronel y siendo destinado a mandar al regimiento de Infantería de Soria, de la guarnición de Sevilla. Adquirió la oficialidad del Cuerpo por suscripción, y le regaló, el valioso bastón de mando que usaba el cabecilla Macho, muerto en 1896 en el combate desarrollado en Punta la Brava (Cuba). Alcanzó el empleo de general de brigada, falleciendo en Sevilla poco tiempo después«.

Antes de ese generalato, aún como coronel entonces, vivió un tiempo en Huelva capital, en ese mismo domicilio donde hemos visto que residía su hijo Juan en 1884, con sus tíos y primos. Concretamente en 1888 aparece empadronado en la vivienda propiedad de su cuñado Francisco Jiménez y Jiménez, Calle Cánovas 34 (hoy calle Puerto, un poco más arriba del pasaje que lleva a Isaac Peral, a la izquierda). Jiménez, el tío político de nuestro protagonista, fue un notable de la provincia. Tanto como el primer presidente de la historia de la Junta de Obras del Puerto (entonces Junta Especial de Comercio y Puerto de Huelva), antecedente de actual Autoridad Portuaria de Huelva.

Que satisfacción al encontrar un texto del profesor Manuel Lara con datos para completar el perfil.  Señalaba que Francisco Jiménez era un comerciante destacado que llegó a Huelva procedente de su Rioja natal influenciado por su hermano Eustaquio (que llevaba en Huelva al menos desde 1851. Posteriormente se afincarían sus otros hermanos, Gregorio, Juan y Víctor. La amplia familia Jiménez fue destacada en lo social (fundan o participan en las principales sociedades que se crearon en Huelva entre finales del XIX y principios del XX) y en los negocios. Y también en lo cultural, nada menos que Víctor engendró a Juan Ramón Jiménez.

Hasta ahora, por tanto, sabemos que Juan Jerez López, ese misterioso primer coleccionista de tarjetas postales de Huelva y que remitía estas por los más variados confines, era hijo de un militar triguereño de alta graduación, Antonio Jerez. También que era sobrino político de uno de los más relevantes personajes de la época en Huelva, Francisco Jiménez y Jiménez, con quien vivió en Huelva capital, en la calle Puerto,  al menos hasta los veinte años, después del fallecimiento prematuro de su madre. Podemos entender, también, que hasta los 35 años de edad, como mínimo, no estuvo casado.  Y, por último, que era primo por afinidad del universal Juan Ramón Jiménez.

Continuará, esperamos.

 

 

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