Huelva-Tartesos o la ciudad más antigua de Occidente

Cabezo de la Joya.
Portada del libro presentado en Huelva.

Cristina Morales. El arqueólogo y catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz, Diego Ruiz Mata, ha publicado cinco libros en los últimos dos años relacionados con Tartesos. En colaboración con la Asociación Cultural Arqueo Huelva, presentó ayer su última obra ‘Tartesos y Tartesios’. Tal como refleja en su portada, recoge “la visión historiográfica y arqueológica más completa sobre Tartesos”.

Pero más allá de la vocación casi enciclopédica que ofrecen sus 820 páginas representa un paso importante para desmontar mitos sobre Tartesos, entendido como un reino que prosperó de forma autóctona en Andalucía hace unos tres mil años. Muchos se han empeñado en buscar la mítica ciudad de Tartesos a lo largo y ancho de nuestras costas. Desde Doñana hasta Saltés. Y es que expertos como Ruiz Mata sostienen que es Huelva el núcleo fundamental de Tartesos, como atestiguan las fuentes clásicas.

Diego Ruiz Mata estudió en la Universidad de Sevilla las especialidades de Geografía e Historia y Arte, asistiendo además a la mayoría de las asignaturas de la especialidad de Lenguas Clásicas. Efectuó la tesina en la Universidad de Sevilla sobre las cerámicas de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción en Sevilla y en 1974 se integró al Departamento de Prehistoria y Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid, impartiendo las asignaturas sobre el Próximo Oriente y Protohistoria fenicia. Allí realizó y defendió su tesis doctoral ‘Las cerámicas del Bronce Final tartésico’. Ha sido profesor titular de Técnicas y Ciencias Historiográficas, titular de Arqueología y también profesor titular de Prehistoria.

Huelva-Tartesos
Diego Ruiz Mata.

Desde 1994 es Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz, donde se trasladó para investigar más de cerca la ciudad fenicia del Castillo de Doña Blanca y su entorno. Es Miembro por Cádiz de la Real Academia de la Historia y Miembro del Instituto Arqueológico Alemán de Berlín. En 1988, por la elaboración del proyecto del Parque Cultural, Arqueológico y Lúdico de la Sierra de san Cristóbal y Castillo de Doña, recibió por parte del Ayuntamiento el Premio Turístico de ese año. En eso ha trabajado y lo sigue haciendo con más ahinco. Por eso comprende muy bien el problema onubense tartésico en su investigación y proyección hacia el turismo cultural de calidad. Hablamos con el catedrático sobre Huelva y Tartesos:


Puerto de Huelva

– Cuéntenos un poco sobre su extensa trayectoria.
– Comencé muy pronto a excavar en los yacimientos importantes de Ategua (Córdoba), la Colina de Los Quemados en Córdoba, el Cerro Salomón en Riotinto, en el Pajar de Artillo en Itálica y en la ciudad romana de Itálica, durante dos años excavé en Papauvas y en el pueblo de Aljaraque, además de varias campañas en la ciudad de Huelva (Cabezo de San Pedro, y durante cuatro años en el poblado metalúrgico tartésico de Almonte, y otros dos años en el Cerro Macareno, entre otras actuaciones en yacimientos sevillanos. A partir de 1979 comencé a excavar en el castillo de Doña Blanca hasta 1991 sin interrupción, y actuaciones hasta 2003. Excavé en la ciudad fenicia, en la necrópolis, en el poblado cercano de La Dehesa y en la cima de la Sierra de san Cristóbal la bodega completa más antigua del mundo, del siglo III y con notables influjos bárcidas (Amílcar, Asdrúbal y Aníbal). Además de asentamientos de la campiña portuense. Y otras actuaciones y actividades.

La charla de ayer en Huelva de Ruiz Mata entusiasmó a los asistentes. / Foto: HBN.

– ¿Cómo ha sido el proceso de elaboración de esta investigación?
– Como se advierte de lo anterior, he dedicado y dedico la mayor parte de investigación a la protohistoria, a la sociedad autóctona prefenicia del Bronce final, a los fenicios y las transformaciones acaecidas como resultado de la presencia fenicia en Occidente y el proceso de interacción-aculturación e integración. Un tema de extraordinaria importancia que cambió la Historia del mediodía peninsular y Occidental. Los fenicios y la sociedad indígena del Bronce final fueron los autores. Hubo una gran transformación en los aspectos materiales, productivos, económicos, urbanos, de especiales laborales y políticas, comerciales e ideológicas en los aspectos religiosos.

Debido a mi amplia trayectoria de investigación en los lugares tartésicos indicados y a la publicación hace 18 o 20 años de un amplio capítulo, de más de 200 páginas, de un libro de protohistoria, y a los congresos, publicaciones y excavaciones, inclñuyendo las mías, decidí escribir un libro actualizado y con puntos de vistas arqueológicos e históricos más consistentes que lo publicado hasta ahora. De ahí surge el libro. Y el resultado es el que presento en Huelva y en otros lugares andaluces y fuera.

Junto a uno de los resultados de sus excavaciones, el muro descubierto en el cabezo de San Pedro de Huelva.

El proceso de elaboración ha sido fácil para mi, por mi larga experiencia y conocimiento del tema. Y en el caso de Huelva, por mis excavaciones en el Cerro Salomón de Riotinto durante dos campañas, un punto esencial minero, san Bartolomé en Almonte durante 4 campañas, la propia ciudad de Huelva durante dos campañas en el cabezo de san Pedro y estar al tanto de todo lo hecho por el Servicio de Arqueología de la Diputación provincial y lo efectuado por otros investigadores y la Universidad onubense, además de Aljaraque. En fin, un amplio espectro de lugares importantes. A los que se suman, el castillo de Doña Blanca y otros lugares gaditanos y sevillanos. Unos 15 asentamientos los que he excavado directamente. Y si unimos mi tesis, produjo una suma de datos que me han ayudado fácilmente a engarzarlos con nuevas perspectivas. Se ha avanzado mucho y he aprovechado lo conocido por mi y el trabajo de otros colegas que han sido muy importantes.

En la presentación del libro, en ‘Gilda’. / Foto: Gilda Huelva.

– ¿Qué papel tuvo Huelva en la vida de los Tartesos?
– El papel de Huelva es obvio. Es el punto nuclear de Tartesos, en relación al control de los metales y sobre todo de oro y plata, que es la base económica en la que insisten las fuentes y la arqueología no desmiente. Todo indica, según la arqueología, los materiales arqueológicos y las fuentes griegas de Herodoto la existencia de una capitalidad tartésica, gobernada por reyes o regímenes parecidos, que controlaba la plata y otros productos requeridos. Aquí debió vivir una élite regia, como Argantonio por ejemplo, citado por Herodoto, que comercio intensamente con los griegos, como muestran los materiales cerámicos. Por mi parte no tengo dudas de que el núcleo tartésico, que es una geografía más amplia –en torno al Bajo Guadalquivir y Bahía gaditana- se halla bajo la ciudad más moderna. Los restos lo confirman. Y parte de ellos se exponen en el Museo Arqueológico como manifestación explícita.

El papel onubense fue esencial y lo explico en el libro. Baste saber, en mi criterio, que el núcleo fundamental político productivo se halla bajo los estratos de la ciudad de Huelva. Lo tuve claro a medida que se excavaba y yo mismo lo hice en el afamado muro de san Pedro.

Anillo de oro de La Joya, con glifo egipcio.

Y tengo claro también que no hubo una Tartesos anterior a los fenicios, sino una consecuencia de la presencia fenicia y el proyecto de construir una ciudad, con todo lo que conlleva la vida urbana, y los cambios internos en el seno de la sociedad autóctona hacia una cultura mucho más compleja. Al resultado de esos contactos es a lo que debemos llamar Tartesos, en mi criterio. Y la arqueología no lo desmiente. Los fenicios no llegaron a Tartesos porque no existía. Llegaron a un lugar muy rico en metales conocido desde al menos el milenio III a.C, pero no se beneficiaba la plata, que es cuestión tecnológica fenicia. Estos cambios en gran desarrollo traídos por los fenicios y asumidos en el tiempo por la sociedad indígena produjo el fenómeno histórico de Tartesos, la etapa sustancial de Occidente y su integración en la Historia Universal, como la Biblia nos indica en los pasajes de salomón en el Libro de Reyes.

– ¿Podríamos decir entonces que Huelva es la ciudad más antigua de Occidente?
– En efecto, la primera actividad fenicia en Occidente tuvo lugar en Huelva, como un punto comercial primero y una ciudad más tarde. ¿Cuando? Desde finales del siglo IX y durante el siglo VIII. Huelva se convirtió así en la primera ciudad occidental y pocos decenios después se fundo Gadir. Huelva-tartesos y gadir son las dos ciudades más antiguas de Occidente y suponen el inicio de la gran cultura en Occidente y en núcleo de expansión cultural por el interior peninsular y el mar atlántico. Ese fue el gran papel de Huelva junto a Gadir.

Momento en el que se le obsequia con una réplica de la deidad tartésica que se expone en el Museo de Huelva. / Foto: Gilda Huelva.

– ¿Qué piensa que se podría hacer para poner esto en valor?
– Uno de mis temas, como consecuencia de la investigación, es la difusión de los investigados, su conservación y proyección al turismo cultural de alta calidad. Y Huelva es uno de los objetivos. Lo expreso a continuación.

Llevo hablando de Parque Arqueológico y Cultural de la Sierra de san Cristóbal y Castillo de Doña Blanca desde 1984, al poco de comenzar las excavaciones. Hablamos de historias universales y no locales, que se explican en todo el mundo, Los fenicios y Tartesos son historias universales que ennoblecen, dan prestigio y también turismo cultural, siempre que se haga bien, con sentido común y profesionalidad. Y no una mamarrachada. Estamos en Huelva y hablamos de Tartesos, del núcleo tartésico más importante. ¿Hay que ocultarlo o exhibirlo?. El que lo oculta es un ignorante o mal aconsejado. No quiero emplear palabras que ofendan, pero a veces hay malos consejos o escasa visión del presente y del futuro cultural y patrimonial.. Y no creo que Huelva quiera ocultar su gran Historia. Mi consejo es exhibirlo. Huelva ha tenido un extraordinario Servicio de Arqueología de la Diputación provincial, que ha hecho mucho por investigar y difundir a través de la Revista Huelva Arqueológica. Posee una Universidad con gente preparada. Además gente entusiasmada como los que organizan esta presentación de mi libro. Y supongo que gente orgullosa de su Historia. ¿Qué más se puede pedir?. Sencillamente, sentido común a los que gobiernan, que seguramente lo tienen, no tengo la menor duda, para crear una gran ruta de visita tartésica. Elementos; Seminario-La Orden-Cabezo de San Pedro-La Joya- El Museo Arqueológico- los restos exhumados de las zonas bajas, como las del puerto fenicio, y un largo etc. en el mundo romano. Un recorrido extraordinario de una gran historia. ¿Cuesta tanto?. Nada. Y darlo a conocer al mundo que viene a esta ciudad y los que no vienen y vendrían. Porque hay público para todo. Y si no lo haces, otro con menos lo hará. Elige.

Me referiré al núcleo de Huelva, porque las zonas mineras están francamente devastadas. Para comenzar, he de decir que los planos antiguos del XVIII o XIX onubenses, que deberían mostrar el panorama tartésico, hoy día difieren por la destrucción causada en algunos. Y el paisaje también es importante porque es histórico y el lugar donde se desarrolla la historia. La Historia no se desarrolla en la mente, sino en el paisaje y si no lo conocemos bien, no nos acercamos como es debido a los tiempos tartésicos. En segundo lugar, se ha ido excavando donde los planes del de ordenación urbana lo demandaban a medida que se iba construyendo recursos necesarios. Es el problema de las ciudades en activo y que yo no tengo en la ciudad fenicia del Castillo de Doña Blanca. No obstante, con lo poco excavado se ha ido conociendo la posible extensión de la ciudad y sus características urbanas en los tiempos tartésicos. Pero no es suficiente. Mucho de lo excavado no lo podemos ver, no disfrutar de ellos, ni entremezclarlos con lo moderno, que es lo que hay que hacer. Y en este sentido, ha habido una deficiencia notable, considerando que lo que se destruye no se puede recuperar. El patrimonio es único e irrepetible. Lo que se destruye, muere y desaparece para siempre. Y hay que evitarlo porque hay interés histórico y tecnología suficiente para su conservación y disfrute.

– ¿Qué piensa que se puede llegar a conseguir tras la publicación de su libro?
– Lo que he pretendido con el libro es actualizar, en lo que he podido, el tema de Tartesos de tan alto significado histórico y centrarme en lo creo y defiendo: que Huelva es su núcleo. No sé si va a tener utilidad. Creo que puede ser un conjunto de informaciones para los no iniciados en el tema y que desean conocerlo. Es lo que estoy viendo. E insistir en la importancia y protagonismo de Huelva. Me conformo con que el tema tartésico no se detenga. Y lo vemos en la presentación en Huelva, en el interés que ha despertado en la exposición sobre Tartesos en Alcalá de Henares, en la acogida que está teniendo que se traduce en sus ventas. Lo que seo es que nos sintamos orgullosos de pertenecer a una historia universal tartésica, porque “·haber sido es una condición de ser”. Pobre pueblo que no esté arropado por una historia tan importante. Pero pobre pueblo también que no le dedica atención, la investiga, difunde, protege y la proyecta en todo el mundo. Me conformo con que este libro aporte un granito de arena en estos deseos míos que son auténticos, creidos y muy sinceros. En la cultura no caben mentiras. O se cree en ella o se obvia o desprecia. Yo la amo porque es gran parte de mi vida, sin la que no podría percibir lo que soy ni percibir el mundo.

– Por último, un deseo que tenga a este respecto. 
– En realidad son dos deseos que los creo posible y que ayudarían a fortalecer lazos de investigación, difusión y conservación de los restos arqueológicos, además de ocupar un lugar importante en el mundo de la Historia Antigua.

Primero es el hermanamiento de dos entidades históricas que hicieron posible cambios importantes para Occidente y constituir el origen de la cultura occidental. Son Huelva, como representante de Tartesos, y Castillo de Doña Blanca, como representante explícita de los fenicios en el extremo occidental atlántico. Podría incluirse también Málaga, como zona de fenicios en el Mediterráneo. Lo auspiciarían los Ayuntamientos de Huelva, El Puerto de Santa maría y Málaga.

En segundo lugar, como complemento necesario y beneficioso, la preparación de un Congreso Internacional sobre las ciudades portuarias fenicias mediterráneas y atlánticas, de Tiro a Huelva y Lixus. Pueden organizarlo la Universidad de Cádiz, la Fundación de Estudios Fenicios Mediterráneos y las Autoridades Portuarias de Huelva y Cádiz, pudiendo intervenir los ayuntamientos, Diputaciones y empresas privadas. Se expondrían las ciudades portuarias fenicias respondiendo a un conjunto de cuestiones para ofrecer uniformidad al libro que resulte de este encuentro internacional. Puede ser un acontecimiento único en la actualidad y en el panorama de la expansión fenicia y sus efectos en los diferentes sitios mediterráneos y atlánticos.

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