¿Por qué los británicos fueron claves en la configuración del urbanismo y la arquitectura de la Huelva actual?

La compra de las minas onubenses en el último tercio del siglo XIX por parte de compañías extranjeras, fundamentalmente británicas, supuso una completa transformación de la ciudad de Huelva, que dejaba atrás su identidad marinera por otra de carácter industrial. Un proceso histórico con sus luces, como el Muelle de Riotinto, la Casa Colón o el Barrio Obrero, y sus sombras, como el obligado desarrollo de la capital de espaldas al mar y la destrucción de sus cabezos. Todo ello ha convertido a Huelva en una ciudad con una personalidad única.

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La presencia de los ingleses en la provincia onubense desde el último tercio del siglo XIX marcó el diseño de Huelva, tan sólo unos años después de su nombramiento como capital.
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El sábado será una jornada para conocer el patrimonio de la comarca.
La Corta Atalaya de Minas de Riotinto, símbolo de las minas onubenses adquiridas por los ingleses.

Mari Paz Díaz. La Reina Isabel II viene protagonizando la actualidad internacional de los medios de comunicación desde que se produjera su fallecimiento el pasado 8 de septiembre. Una noticia que, aunque pueda parecer ajena a Huelva, nos hace recordar cómo en otro tiempo la provincia onubense fue una región con fuertes vínculos económicos, culturales y sociales con el todopoderoso imperio británico debido a que, en el último tercio del siglo XIX, empresas extranjeras compraron al Estado español  las minas onubenses, entidades entre las que destacaron la Riotinto Company Limited, que adquirió las explotaciones de Riotinto en 1873.

Imagen aérea del Puerto de Huelva antes de la construcción del Muelle de Levante.

Este hecho provocó que, en la comarca de la Cuenca Minera y en el resto de la provincia, la influencia de la cultura inglesa haya sido notable, siendo determinante en aspectos como la configuración urbanística de la Huelva contemporánea, tal y como ha quedado demostrado en los numerosos edificios que forman parte del legado británico de la capital onubense. Una influencia vital en el diseño de una ciudad, que comenzó a desarrollarse a partir del año 1833, tras su nombramiento como capital de la recién creada provincia de Huelva.

Portada del libro ‘Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria’.

Y no es extraño si tenemos en cuenta el protagonismo de los ingleses en la sociedad onubense decimonónica, tal y como quedó reflejado en la prensa de la época. Por ejemplo, el diario La Provincia (Huelva, 1874 – 1937) publicaba el 24 de junio de 1897 un reportaje sobre el LX Aniversario del Reinado de la Reina Victoria, otra icónica figura de la monarquía británica, aún venerada por muchos ingleses debido a su largo reinado de más de 63 años -sólo superado por su tataranieta Isabel II-, pues se produjo entre 1837 y 1901, cuando el imperio británico alcanzó una enorme expansión. Entonces, en plena época victoriana, el periódico onubense titulaba a toda página un artículo que decía así: ‘Jubileo de Diamante de la Reina Victoria en Minas de Riotinto’. En esos días, el cumpleaños de la soberana se celebraba con gran entusiasmo en Inglaterra y en todas las posesiones de su vasto imperio colonial, incluida la provincia de Huelva, tal y como podemos leer en la conocida obra Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria: Historia de las Minas de Río Tinto, de David Avery.

Asunción Díaz Zamorano.

Una influencia que ha sido estudiada por numerosos investigadores de diferentes esferas -desde María Dolores Ferrero, Consuelo Domínguez, María Antonia Peña Guerrero o Manuel Flores Caballero, pasando por Emilio Romero o Juan Cobos Wilkins, junto a un largo etcétera de expertos imposible de resumir en estas líneas-, si bien, ha sido Asunción Díaz Zamorano la que se ha centrado en analizar el urbanismo de la ciudad de Huelva, dejando patente cómo los británicos influyeron en el diseño del trazado de la capital que hoy conocemos. Lo hizo en su obra Huelva, la construcción de una ciudad, ganadora en 1998 del Premio de Investigación Diego Díaz Hierro en su tercera edición. Un libro que ha sido una inestimable guía para la elaboración de este artículo.

El Paseo de la Ría ha permitido a los onubenses dar respuesta a su ansiado anhelo de acercarse al mar, al estar situado en la margen izquierda del río Odiel.

Lo primero que debemos tener en cuenta sobre la huella que los ingleses dejaron en Huelva es que no se limitó, ni mucho menos, a la realización de lugares tan emblemáticos como el Barrio Obrero o la Casa Colón. Su legado fue mucho más allá, puesto que, entre otras cuestiones, los británicos fueron los causantes de que los onubenses dejaran atrás su identidad marinera para abrazar otra industrial. A raíz de este proceso, la ciudad se vio obligada a crecer de espaldas al mar y expandirse por nuevos espacios urbanos hasta ese momento vírgenes, como, por ejemplo, sucedió con algunos cabezos de Huelva, que comenzaron a desaparecer. Desde entonces, los onubenses han venido soñando con acercarse a su ría, un anhelo que tan sólo ha comenzado a revertirse hace unos años, principalmente con la construcción del Paseo de la Ría, espacio que la ciudadanía hizo suyo desde su inauguración.

La llegada del ferrocarril a Huelva está íntimamente relacionada con la minería, en manos de compañías extranjeras, fundamentalmente británicas. El trazado de las vías del tren impidió la expansión de Huelva hacia la ría.

Efectivamente, vivir de espaldas a su ría fue una de las tasas que tuvo que pagar la ciudad de Huelva por la tremenda transformación alcanzada tras la llegada de los ingleses, que utilizaron la zona portuaria onubense como lugar de transporte del mineral. Para ello, construyeron kilométricas líneas de ferrocarril entre la zona minera y el Puerto de Huelva, lo que favoreció la expansión del transporte por tren -tanto para mercancías como pasajeros- en la provincia. Pero las vías también crearon una barrera insalvable entre el núcleo urbano y el mar. Por ello, como hemos comentado, la ciudad no tuvo más remedio que crecer hacia otros espacios vírgenes, como sus cabezos, que comenzaron a ser destruidos para su uso urbanístico.

En la imagen, el Paseo de la Punta del Sebo. / Foto: Emilio Romero.

Es entonces cuando, según recuerda Díaz Zamorano, Huelva comienza a expandirse, «propagándose de forma arbitraria y destartalada, dando lugar a una identificación de la imagen urbana con lo caótico». Característica que, para esta autora, provocó que la sociedad onubense asimilara lo extranjero como negativo. De hecho, existen numerosos escritos del siglo XX en los que se repite la idea de que la colonización británica fue la culpable de que la ciudad fuera privada de su crecimiento natural hacia la Punta del Sebo a causa de las construcciones relacionadas con el ferrocarril y de uso industrial en la zona portuaria onubense.



Sede del Colegio de Arquitectos de Huelva, situada en la Plaza Mora Claros.
Actual sede del Colegio de Arquitectos de Huelva, fue conocida como ‘la Casa del Millón’, ejemplo de las viviendas de la burguesía onubense de finales del XIX y principios del XX.

La otra cara de la moneda fue que la presencia británica determinó la metamorfosis de Huelva como una urbe más dinámica, moderna y con una arquitectura con emblemas únicos, no sólo diseñados por los ingleses, sino también por los propios onubenses, puesto que el desarrollo económico alcanzado contribuyó a la configuración de una clase burguesa, que fue exponente de la vida cultural y el urbanismo de la ciudad, que, al mismo tiempo, se convertía en sede administrativa y de gestión de las compañías extranjeras. Todo ello concurría en el diseño de una Huelva de una enorme personalidad y con un patrimonio excepcional. Así se refleja en las singulares construcciones que forman parte del legado británico en Huelva, como recordamos a continuación:

Un icono de Huelva y principal exponente del legado británico en la capital onubense.

1.- Muelle Cargadero de Mineral de Riotinto (1876). Situado en el río Odiel y declarado Bien de Interés Cultural en 2003, sin duda, es uno de los principales iconos de Huelva. El Muelle suponía el final de una vía de ferrocarril de más de 84 kilómetros entre las minas y la capital onubense, siendo proyectado entre 1874 y 1876. Para su emplazamiento se eligió la zona situada junto al Muelle de Levante de Huelva, con unos 500 metros sobre el río Odiel. Fue diseñado por los ingenieros ingleses Sir George Barclay Bruce y Thomas Gibson, que lo idearon con dos plataformas, una superior y otra inferior.

Estuvo en funcionamiento hasta 1975.

El Muelle se mantuvo en servicio hasta mayo de 1975, cuando los buques comenzaron a utilizar una nueva instalación en el Puerto de Huelva. Se calcula que a lo largo de su trayectoria se embarcaron más de 150 millones de toneladas de mineral. Pocos años después fue dividido en dos para que pudiera realizarse la carretera paralela a la ría, hoy Avenida del Decano del Fútbol español. Durante un tiempo de olvido, en 1980 se celebró un concurso de ideas para su reutilización como muelle y embarcadero, pero nunca fue llevado a la práctica. En 1990 fue rehabilitado por primera vez, aunque las mejoras más destacadas en su estructura se ejecutaron en 2006.

La Casa Colón nació como hotel de lujo, considerado como uno de los mejores de Europa. / Foto: Ayuntamiento de Huelva.

2.- La Casa Colón (1883). Ideado por la Compañía Minera de Riotinto como hotel de lujo, sus promotores fueron Hugh Mathenson, Doetsch y Guillermo Sundheim. Su arquitecto fue José Pérez Santamaría, siendo inaugurado el 26 de junio de 1883 como el Gran Hotel Colón. Entonces, se consideraba que era uno de los mejores hoteles de Europa. Entre las grandes fiestas que se celebraron en este emplazamiento, destacan los actos conmemorativos del IV Centenario del Descubrimiento de América de 1892, alojando a personalidades de todo el país, como el presidente Cánovas del Castillo y representantes de las naciones iberoamericanas invitadas. Su historia también está ligada al Recreativo de Huelva, puesto que, en su Sala o Salón de Chimeneas, se firmó el acta de creación del Huelva Recreation Club el 18 de diciembre de 1889. Nacía así el club decano del fútbol español.

Hoy centro cultural, desde 1896 alojó las oficinas y las viviendas de los directivos de la Compañía Minera de Riotinto. / Foto: Ayuntamiento de Huelva.

La compañía decidió trasladar sus oficinas y alojar a su personal directivo en este edificio en 1896, cuando comienza a ser conocido como Casa Colón. El inmueble, que fue adquirido a finales del siglo XX por el Ayuntamiento de la ciudad, tiene hoy un destacado uso cultural como auditorio, centro de exposiciones y, especialmente, como sede del prestigioso Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y del Archivo Municipal de Huelva, entre otros usos. Junto a sus edificios, en su diseño siempre han llamado la atención sus jardines.

El Barrio Obrero es uno de los lugares más bellos y singulares de Huelva. / Foto: Ayuntamiento de Huelva.

3.- Barrio Reina Victoria (1918 – 1926). Ideado en 1916 por los arquitectos Gonzalo Aguado y Pérez Carasa, su ejecución fue proyectada por la Compañía minera de Riotinto para alojar a los trabajadores de las minas, de ahí que sea conocido popularmente como Barrio Obrero. Su diseño original, que constaba de 71 edificios independientes con plantas en forma de T de una sola altura, trazaba una idealizada ciudad-jardín al más puro estilo anglosajón: nueve calles paralelas y dos ortogonales a ellas, con jardines en sus cruces y una gran plaza pública. Luego, entre 1923 y 1926, se realizó un modelo diferente de vivienda a dos alturas conteniendo cuatro en cada bloque. Unas casas de gran originalidad en el panorama urbanístico andaluz, que ha sabido conservar su fisonomía, siendo un lugar de enorme atractivo para onubenses y visitantes.

El Muelle de Tharsis está siendo rehabilitado en la actualidad. / Foto: Ayuntamiento de Huelva.

4.- El Muelle de Tharsis (1871). Declarado Bien de Interés Cultural en 1996, su construcción se llevó a cabo para el transporte de mineral de la empresa The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited Ernest Deligny, que explotaba las minas de la zona de Tharsis y La Zarza. Su ejecución fue encargada en 1866 a los ingenieros William Moore y James Pring, siendo inaugurado en febrero de 1871. La estructura, de 873 metros, disponía de plataformas giratorias para los vagones y grúas que podían cargar 2500 toneladas diarias. El muelle permitía el atraque de tres o cuatro buques simultáneamente. Posteriormente, en 1915, se encargó a otro ingeniero escocés, Sir William Arrol, un nuevo embarcadero, ampliación del antiguo, que suponía un nuevo ramal paralelo al ya existente.

Una construcción muy especial. / Foto: Archivo Municipal de Aljaraque.

El Muelle de Tharsis dejó de funcionar en 1992, comenzando entonces un lento proceso de deterioro, agudizado por un incendio sufrido en 2003. En la actualidad, el Puerto de Huelva está restaurando estas instalaciones a través de un proyecto que comenzó a ejecutarse en febrero de este año 2022 con un plazo de dos años y con un presupuesto que asciende a 5,3 millones de euros, de los que 1,5 millones de euros están subvencionados por parte del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno central.

Imagen de la antigua estación en el siglo XIX. / Foto: Ayuntamiento de Huelva.

5.- Antigua estación de ferrocarril de Huelva (1888). Conocida popularmente como ‘Estación de Sevilla’, la antigua estación Huelva-Término fue construida en el año 1888 en estilo neomudéjar. Su impulsor fue Guillermo Sundheim, que pretendía así ofrecer una conexión apropiada para el tráfico de personas y de mineral que llegaba a Huelva desde las minas de la provincia. Con este fin, Sundheim encargó a los arquitectos Jaime Font y Pedro Soto un edificio con destacadas reminiscencias hacia la arquitectura islámica, como arcos de entrada de herradura, fachada en ladrillo visto y almenas. En él destacaban dos torreones en los laterales mayores que la nave central. Un diseño que fue imitado por la antigua estación de ferrocarril de Plaza de Armas de Sevilla.

Las llamas se cebaron con este bello edificio de estilo neomudéjar el pasado mes de agosto.

Como sabemos, el edificio ha vivido recientemente un trágico incendio que ha destruido su interior. Su cesión por parte de Adif al Ayuntamiento de Huelva esta misma semana abre un nuevo futuro a esta construcción que pone de manifiesto el relevante papel de la provincia onubense en materia ferroviaria. Apostamos porque la ciudad de Huelva, con el Consistorio ostentando su custodia, vigilancia y mantenimiento, sepa recuperar este magnífico espacio que forma parte de su rico patrimonio.

Cochera de locomotoras en la zona del Muelle Norte, publicada en la revista ‘La Rábida’ en 1913. Fuente: Repositorio de la Universidad Internacional de Andalucía.

6.- Cocheras de Locomotoras del Puerto de Huelva (1909 – 1912). Situadas en el Parque Zafra, se trata de dos pabellones de estilo modernista que fueron proyectados en 1909 por el director del Puerto de Huelva, Francisco Montenegro. Su finalidad inicial fue el uso como cochera de locomotoras y almacén del Puerto de Huelva. En la actualidad, tras su restauración, estos espacios tienen un destacado carácter cultural. Un testimonio más de la actividad minera y ferroviaria desarrollada por Huelva a lo largo de su historia.

Ejemplar de cruz celta del cementerio británico de Huelva.
Ejemplar de cruz celta del cementerio británico de Huelva.

7.- Cementerio británico de Huelva (1885). Tal y como ha recogido la investigadora Consuelo Domínguez en su libro In Loving Memory. Una mirada a nuestro pasado minero: Los cementerios británicos de Huelva, «es el cementerio británico más importante de la provincia». La historia de este camposanto se inició en 1868, cuando el vicecónsul británico pidió un cementerio propio para sus compatriotas, demanda que logró en 1885, al autorizarse que se hiciera junto al católico. Cuenta con unas 60 tumbas. Muchas voces han abogado por su puesta en valor como atractivo turístico, complementando otros enclaves como la tumba de William Martin ‘El hombre que nunca existió’, ubicada en el Cementerio de La Soledad.

Trasera y patio del primer Hospital Inglés, situado en la calle San Andrés de Huelva.

Como se puede comprobar, todas estas obras son excelentes pruebas de la vinculación de Reino Unido con Huelva, edificios que, afortunadamente, podemos seguir disfrutando. Peor suerte corrieron otros emplazamientos igual de significativos, como los dos hospitales ingleses construidos por la compañía británica en la capital onubense. Como recoge el investigador Juan Saldaña en su libro Médicos y hombres, en 1885 se edificó en Huelva el que sería el primer hospital inglés, situado en la calle San Andrés. Este centro estuvo en funcionamiento hasta 1931, cuando pasó a ser conocido como la Escuela Francesa de Huelva -Colegio Francés o Moliére-, hoy desaparecida. El Colegio francés estuvo en este edificio durante siete décadas, trasladándose a su sede actual en el Paseo de la Glorieta el 24 de marzo de 1999.

Segundo hospital inglés de Huelva, también desaparecido. / Foto: Juan Saldaña.

El segundo hospital inglés de la ciudad se ubicó cerca del Barrio Obrero y la línea de Marismas del Titán para que fuera más accesible a los trabajadores mineros y ferroviarios. Esta Clínica Inglesa, que también fue derribada, se encontraba en el cabezo que ocupa en la actualidad El Corte Inglés, conocido espacio comercial, cuya apertura se produjo en noviembre de 1990.

Construcciones que ofrecen un inestimable testimonio de la historia reciente de Huelva. Aprovechar los recursos heredados y aprender de los errores cometidos puede ser una buena fórmula para continuar en el presente y caminar hacia el futuro. Está en nuestras manos. Y lo mismo sucede en otros enclaves onubenses con una extensa trayectoria relacionada con los británicos, como Minas de Riotinto, Valverde del Camino o Punta Umbría. Pero esa es ya otra cuestión que analizar.

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