El Pecas: humanidad, arte, humildad y respeto

El gran cantaor onubense transciende de su arte para ser nominado Buena Gente de Huelva.

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El Pecas. / Foto: Edith.
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RFB. El Pecas se matriculó en el doctorado de la vida en la Barriada de la Navidad de Huelva. Una Universidad más que exigente. Allí, huérfano de padre desde muy joven, tuvo que tirar para adelante con seis hermanos y empezó a cantar con tan solo trece años. «El que no vive no puede contar nada» -nos dice-. Y su madre, su mama Lela, fue entonces y siempre la luz que le ha guiado. Pecas le ayudó con sus «hermanitos, que eran muy chicos y todos salieron adelante, siendo gente muy trabajadora«.  Hoy forman una gran familia, con su hija y nieto, sus hermanos y sobrinos, de la que se siente muy orgulloso.

Pecas tiene una actitud positiva ante la vida. / Foto: Edith.

Esa tesis doctoral la ha ido leyendo poco a poco en todos estos años, aunque el sobresaliente ‘cum laude’ lo sacó de primera hora, superando adversidades y creando en torno a él tanta admiración, tanto aprecio como que es una de las personas más queridas en Huelva.

Toda su intensa historia parece condensada en esa mirada profunda, sincera. Precisamente mira a los ojos con fijeza y franqueza, por derecho y con respeto, siempre con respeto. Tímido, discreto, sin embargo rompe a compartir sin reservas a la mínima que sienta la honestidad de quien le habla. Y de sentir se trata, ya que El Pecas en su inmensa humanidad, más allá de otros atributos, tiene desarrollada la intuición de una forma extraordinaria.

El gesto, como su voz, comunican sentimientos de alguien muy especial. / Foto: Edith.

Por eso escudriña en silencio al principio a quién tiene delante, pero con la mejor voluntad. Porque aunque curtido en mil batallas de calle, o quizá por ello, El Pecas se funde fácilmente con aquel o aquella de quien percibe cariño, respeto, admiración. Antecediéndole esa popularidad por su condición de artista, si charlas con él de primeras y te sustraes de ese envoltorio te das cuenta al poco tiempo que estás ante un tío grande.

Es una referencia en El Torrejón, donde vive. «Quiero mucho a mi gente, quiero mucho a mi barrio». Alma de la zambombá navideña, el poder de convocatoria de su buena condición tiene en este evento una cita espectacular desde que empezó a realizarse.

Por encima de su condición de artista se sobrepone la de buena gente. / Foto: Edith.

Nominado a buena gente en la presente edición, Vicente Redondo Saavedra ‘El Pecas’ transciende de su incuestionable profesionalidad como cantaor flamenco. Veracidad, autenticidad, se dibuja un personaje de esos que conforman la identidad de Huelva pero superando estereotipos, sin artificios de ninguna clase. Aunque con la pátina de su humildad, la experiencia del Pecas ha ido depositando un reguero de sabiduría artística del que han bebido la mayoría de las estrellas onubenses del flamenco.

Su amiga Feli le acompañó en la entrevista. / Foto: Edith.

Su voz privilegiada ha endulzado los oídos de aficionados en todo el mundo, en muchos sitios. No caben atajos, nos dice. En cualquier lugar del globo la gente espera flamenco de verdad, a nadie le gusta que le engañen. Y la transparencia en el cante del Pecas es uno de sus valores artísticos. Pero sabe también, y así lo manifiesta, que lo más importante no es ser artista, sino buena persona, buena gente.



Y él lo es en lo cotidiano y en lo extraordinario. A la vista y sin que casi nadie se entere. Siempre está dispuesto a colaborar en iniciativas benéficas y a ayudar al necesitado. Recuerda innumerables festivales de este tipo con La Moni. Ahí siempre, «Porque hay mucha gente necesitada» -resalta-.

Adora a Huelva. / Foto: Edith.

«Yo adoro Huelva, Huelva me quiere pero yo la adoro. Allá donde voy, en Miami o donde sea, llevo el nombre de mi tierra» -nos dice-. Comenta que se ha emocionado mucho por ahí cantando por Huelva, cantando fandangos. «Cuando uno está fuera se da más cuenta aún de lo que uno quiere a su tierra, a su gente. Yo quiero mucho a las personas de mi tierra, a las que aciertan y también a las que se equivocan».

Le cuesta trabajo destacar, «mentar», a alguno de los tantísimos compañeros de trabajo con los que ha convivido en el escenario, por miedo a no nombrarlos a todos. Nos cuenta Feli, que le acompaña en la entrevista, que aparte de sus actuaciones en solitario, Pecas ha sido siempre ‘rifado’ por parte de bailaores y bailaoras para tenerlo como cantaor. Feli Fernández Victorio empezó con él con tan solo doce añitos, recuerdan ambos.

Pecas lleva toda una vida de honestidad en el trabajo. / Foto: Edith.

Tantos años de trabajo en un mundo complejo, de compartir su voz dejando en el aire la  esencia del arte flamenco, se han traducido en una reputación impecable, en lo profesional y en lo humano. Nunca ha tenido nuestro protagonista ningún problema con nadie. Y él se siente muy agradecido con el trato recibido. Todo propio de lo que es, un buena gente.

Nos comenta que así mismo agradece que le hayan dado oportunidades, desde niño. Pero es consciente, y por eso se lo ha currado siempre, que no basta con ello, que hay que aprovecharlas y dar uno lo mejor de sí.

Feli era adolescente cuando empezó a bailar cantando Pecas. / Foto: Edith.

Para Pecas «Huelva es cantaora y torera». Su seña de identidad flamenca son los Fandangos, «pero aquí se canta muy bien las soleás, las seguirillas» -afirma-. A él en particular le gustan las soleás, las seguirillas, las bulerías, los tarantos… lleva el testigo en Huelva de ‘los mayores’, figuras míticas que le llevaban a muy temprana edad, como Antonio García ‘El Brujo’ o El Peque de la Isla. Rememora también, entre otros, a los guitarristas Niño Miguel y Manolo Azuaga. Tabernas como El Cano, la venta Angelito, Cardeñas o el Quitasueños. Luego ya mayor proyección profesional y trabajo en solitario hasta llegar a nuestros días donde su solvencia y madurez elevan el cante a su máximo exponente.

La humildad y el respeto, valores muy importantes para Pecas. / Foto: Edith.

Ha participado en importantes espectáculos, incluso en producciones cinematográficas. Tal bagaje se nota en la conversación, pero aderezado de una impresionante humildad. Resulta muy agradable escuchar sus verdades reafirmadas con ese tono tan grave, y al mismo tiempo dulce, de su voz.

A principios de marzo de 2020 estaba en la presentación de su último disco en solitario -el quinto-, titulado ‘Yo, tu mismo’. Una obra de fusión y mestizaje musical, abordando géneros nuevos para él como la bossa nova, el tango o el bolero, y en el que hay colaboraciones de artistas como Carmen Linares, Arcángel y la Orquesta Sinfónica de Bratislava. Llegó la pandemia y tuvo que pararse todo. Ahora retoma con ilusión esa senda interrumpida. Sin dejar su esencia, está haciendo boleros y creando letras propias.

Pecas es un onubense generoso, inteligente y correcto, muy correcto. El respeto para él es una máxima, y la humildad, como hemos dicho. Son dos términos que pronuncia con frecuencia -comprobado por nosotros en la amena charla-, que tienen cabida contínua en sus frases.  Sabiduría en muchas o pocas palabras que uno agradece escuchar cuando se sienta a su lado. Pecas es un regalo para esta ciudad con la que tan identificado se siente y a la que tanto quiere. Un buena gente que, además, es artista.

 

 

Premios Buena Gente de Huelva. Fundación Cajasol. Huelva Buenas Noticias.

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