Los cinco pueblos de Huelva que más han cambiado el tamaño de su población

Se destacan Aljaraque, Palos de la Frontera, Isla Cristina, Encinasola y Alajar en una lista en donde se han producido importantes variaciones en la nómina de habitantes de distintos enclaves onubenses.

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J.A. de Mora. La evolución demográfica de los pueblos de Huelva es el testigo de hitos importantes en sus respectivas historias locales. Aljaraque, Palos de la Frontera, Isla Cristina, Encinasola y Alajar son los pueblos que más han visto alterarse su población en número (relativo) en los últimos dos siglos. Los tres primeros en crecimiento y los dos siguientes en descenso.

Datos censales con cierta homogeneidad se disponen desde 1842, en los albores del sistema provincial actual. Entonces, como ahora, el término municipal más poblado era el de Huelva capital. Pero desde aquellos tiempos hay muchos pueblos de la provincia que han evolucionado de forma llamativa en cuanto a población.

Aljaraque.

Aparte de la capital, muy marcada por la implantación del polo industrial, el que más ha crecido en estos casi doscientos años ha sido Aljaraque, más de un cinco mil por ciento, dado que en 1842 contaba con solo 395 habitantes y hoy en día con 21.474. Lepe es en términos absolutos el que mayor crecimiento ha experimentado, pasando de 3.024 en 1842 a los 27.880. Esta cifra le hace el más poblado de la provincia tras la capital. Tras ellos el ranking de crecimiento absoluto se completa en los 10 primeros con, por este orden, los términos de Almonte, Isla Cristina, Ayamonte, Moguer, Cartaya, Palos de la Frontera, Gibraleón y Bollullos Par del Condado.

Quitando a Bollullos todos son prácticamente costeros. El desarrollo de la pesca, la actividad del polo químico sumada al efecto de la emigración de los sesenta ha provocado una mayor concentración poblacional costera que la que existía a mediados del siglo XIX.

Palos de la Frontera

Precisamente la emigración de los sesenta dejo muy ‘tocados’ poblacionalmente a muchos pueblos de la provincia, pero de manera desigual. Hubo dieciséis pueblos que no se vieron afectados por la emigración. Los grandes: Huelva, Almonte, Ayamonte, Cartaya, Bollullos, Gibraleón, Isla Cristina, Lepe, Moguer, La Palma del Condado, Punta Umbría y San Juan del Puerto. También Palos de la Frontera, que vio, al contrario, casi duplicada su población por la implantación de la refinería y anexas.

Pero es llamativo que también dos pueblos pequeños no se vieran, al contrario que la mayoría de la provincia restante, afectados por esta emigración de la década de los sesenta, Higuera de la Sierra y Puerto Moral. Alguna razón habrá de índole local que sea la causa de este afianzamiento de la gente. Algún negocio o actividad económica que entonces ofrecería trabajo de tal forma que no hubiera que optar por la dura emigración al centro y norte de Europa.

Los pueblos de Huelva más afectados por la emigración fueron Cumbres de Enmedio (40,4% de pérdida poblacional), Santa Bárbara de la Casa (-39 %), Hinojales (-35,3%), Santa Olalla del Cala (-35,2%), Sanlucar del Guadiana (-34,6%), Linares de la Sierra (-34,2%) y La Nava (-33.70%).



Calañas.

Pero el que más habitantes en términos absolutos tuvo que ver marchar del pueblo fue Calañas, nada menos que 3.350 calañeses a la emigración, un 29% de su población. También fueron muy afectados en términos absolutos Rosal de la Frontera, Puebla de Guzmán, y Encinasola.

Entre los pueblos que en 1842 eran pequeños los que más han crecido en estos casi dos siglos han sido Palos de la Frontera, San Bartolomé de la Torre, Lucena del Puerto y Villablanca. Palos tenía en 1842 843 vecinos, y ahora 11.742; San Bartolomé tenía 586 habitantes en 1842, y ahora tiene 3.761; Lucena ha pasado de 851 a 3.261; y Villablanca  de 775 a 2.885, aunque con cierto estancamiento en la última década.

La configuración demográfica, como vemos, de la provincia onubense en 1842 era bien distinta a la actual. Algunos pueblos de Huelva que en el ranking poblacional estaban arriba hace 180 años hoy están en posiciones más bajas y viceversa. Es el caso de Aljaraque, que ocupaba el puesto nº 67 y hoy ocupa el 5º. Su proximidad a la capital, el desarrollo de Corrales (posterior a 1842) y la mejora de las comunicaciones por carretera a principios de los setenta han podido ser causas.

Isla Cristina.

Isla Cristina ocupaba el puesto 31 y hoy ocupa el sexto, pasando de 1.819 habitantes a 21.393. Lepe en 1842 ocupaba el puesto 15º, hoy el segundo tras la capital. Almonte el décimo, hoy el tercero.

Hay otros que cayeron el en ranking, pero no demasiado. Bollullos estaba el 5, hoy ocupa el décimo; Valverde ocupaba el 3º, hoy la posición undécima. Más significativo es el descenso de Aracena, aunque en los últimos tiempos mantiene la cifra poblacional. En 1842 estaba en sexto lugar y hoy el décimo sexto.

Hay descensos acusados en este ranking poblacional. Por ejemplo, Puebla de Guzmán, que ocupaba el puesto octavo, con 3.855 habitantes y hoy ocupa el 31º, con 3.092. El enclave andevaleño llegó a tener en 1950 6.661 habitantes, y se vio también muy afectado por la emigración de los años sesenta, perdiendo casi dos mil vecinos, un 30% de su población. El Cerro del Andévalo, próximo a Puebla, pasó del puesto 18º en 1842 al actual 37º, entre 2.728 habitantes y los 2.327 actuales.

Encinasola.

Entre los pueblos de Huelva muy llamativa ha sido la evolución de la bonita localidad de Encinasola. En 1842 ocupaba el puesto 13º en la provincia, y hoy se sitúa en el 49º. Pasó de 3.444 habitantes a los 1.310 actuales. La mayor población que llegó a tener fue en 1950, con nada menos que 5.919 vecinos. Este término también padeció una sangrante emigración de la que hasta ahora no ha podido remontar. Se marcharon 1.450 habitantes, un 27,3% de la población.

No menos atractivos son los pueblos de Alajar y Castaño del Robledo, que también han evolucionado muy negativamente en cuanto a población. Alajar ocupaba el puesto 26º y ahora el 56º. Tenía 1.995 habitantes y en la actualidad cuenta con 759, habiendo llegado a tener en 1897 2.577 vecinos. Castaño del Robledo partía en ese 1842 con 1.063 habitantes, teniendo en la actualidad 228. Se vio afectado también por la emigración de los sesenta, con una caída del 32,6%.

Más que lamentarnos, pensamos que los términos menos poblados de los pueblos de Huelva constituyen una verdadera oportunidad para desarrollar actividades económicas o fijar lugar de residencia habida cuenta la interconexión global. Y los ‘locomotoras’, por razones obvias, también.

 

1 Comentario

  1. Posiblemente si la provincia de Huelva se hubiese vertebrado en dirección norte, con buenas carreteras o incluso autovías, esa despoblación de la Sierra no sería tan acusada, pero esta claro que su preferencia es la costa y, como mucho, la Sierra termina en Aracena.
    Lamentable situación que nos aleja, no sólo a los pueblos, también de Extremadura, Castilla, e incluso Madrid, con un trayecto más corto y cómodo que a través de Sevilla y Despeñaperros

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