Diez años de la Escuela de Exploradores, una década enseñando a amar las Marismas del Odiel

Con la ayuda de la Fundación Atlantic Copper, este proyecto educa en sostenibilidad a los menores onubenses, que cada verano conocen de primera mano el paraje natural, sus secretos y sus habitantes.

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Cristina Morales. En un momento en el que se hace más patente que nunca la necesidad de cuidar el medio ambiente y ser responsable con nuestras acciones, cobran importancia acciones que traten de educar en este sentido. Ya hace 10 años que surgió una idea que ha ido cosechando éxitos año tras año. Se trata de la Escuela de Exploradores, una idea de la empresa de recursos turísticos Onubaland y que contó desde el primer momento con el apoyo de la Fundación Atlantic Copper.

Se trata de un campamento urbano cuyo objetivo es familiarizar a la sociedad con el medio natural y más concretamente con Marismas del Odiel, declarada Reserva de la Biosfera. Un proyecto socieducativo que incide en la educación en sostenibilidad mediante actividades y talleres ambientales, dirigidos a niños y niñas de 4 a 14 años para hacerles sentir curiosidad por la naturaleza, sus secretos y sus habitantes. El aprendizaje, la educación en valores y el respeto por el medio ambiente son los objetivos. El juego, la experimentación y el autodescubrimiento serán los métodos.

Escuela de Exploradores es una iniciativa de Onubaland y la Fundación Atlantic Copper que cuenta con el reconocimiento y apoyo del Instituto Europeo de Innovación a través del EIT Raw Materials y la colaboración de las Consejerías de Medio Ambiente y de Educación de la Junta de Andalucía.



Francisco Morales, gerente de Onubaland, empresa que se encarga de canalizar todo tipo de iniciativas encaminadas al uso público y disfrute del espacio natural, nos cuenta un poco más sobre esta iniciativa, ya consolidada tras una década con los onubenses: “Es un proyecto socioeducativo, ya que trabaja por un lado la educación por la sostenibilidad y la educación en valores a los menores de 14 años, y por otro lado cumple una función social, ya que facilita la conciliación de los padres en vacaciones”.

Un campamento urbano que educa en sostenibilidad desde Marismas del Odiel en particular, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1983. Desde las 7.30 de la mañana hasta las 15 horas, cada semana de lunes a viernes, ofrecen contenidos y actividades en materia ambiental y por grupo de edades. Un contenido que se ofrece semanalmente en un total de 11 semanas que permanece operativo, desde la última de junio, coincidiendo con el fin del curso, hasta la semana antes de comenzar el nuevo curso en septiembre. Contenidos temáticos en función de los grupos de edad, que suelen ser distintos cada semana, ya que muchos repiten la experiencia.

En todos estos años, los pequeños han sido partícipes, además de contenidos más teóricos, de acciones en materia de sostenibilidad, como la elaboración de ceniceros que se reparten en la playa, campaña de recogidas de colillas o de plantas exóticas invasoras, cambiar bolsas reutilizables por las de plásticos en el Mercado de Huelva, y otras acciones que hagan al participante involucrarse en el cuidado del medio ambiente, además de educarlo en otros valores necesarios. “La educación ambiental ha evolucionado y ahora hablamos de educar en sostenibilidad, que engloba cuestiones como la gestión de residuos, el cambio climático, el hambre en el mundo, la escasez de recursos, el mar y los plásticos, entre otras. Todo ello acompañado de contenidos que aportan una visión más amplia del entorno, como contenidos sobre la fauna y flora del lugar, información sobre las mareas, las fases lunares, etc”.

Y como todo, la Escuela de Exploradores se adapta a la pandemia de Covid-19, contando con experiencia al ser ya el segundo año que se celebra en este contexto. “El año pasado fue un reto porque para los niños era nuevo el protocolo Covid, ya que no habían tenido colegio, ahora seguro que va más rodado. Los niños son muy disciplinados y tienen ya muy interiorizadas las medidas contra el virus, ya están acostumbrados a ir con la mascarilla” nos cuenta Morales. Al llevar a cabo muchas de sus actividades al aire libre, es más sencillo, aunque igualmente se adaptan a las medidas y a los protocolos necesarios para la contención del virus, como el control de aforo, mascarilla o distancia.

Pero la pandemia no ha hecho, para nada, que disminuya la afluencia de este campamento en Marismas del Odiel, tanto que a pesar de que comenzó hace poco, el 23 de junio, ya tienen cubierto el cupo total, superando las 800 plazas. Aunque quedan plazas disponibles en agosto, ya han superado el 75% de su capacidad. Esto hace ver que es un proyecto ya consolidado en la sociedad onubense, tras una década a su servicio, y que a la gente le interesa y demanda iniciativas de este tipo, que unan educación, diversión y naturaleza. 

Un proyecto que cuenta con el apoyo de la Fundación Atlantic Copper, vital para su puesta en marcha. “Era una idea que llevaba mucho tiempo queriendo ver la luz y fue el apoyo de la fundación lo que impulsó su creación” afirma Francisco Morales. La lucha y la entrega de todo el equipo hacen posible este campamento, de gran valor a nivel educativo y social. Un apoyo vital que es fruto gracias a la colaboración de la fundación también con el Paraje Natural y con la Delegación de Medio Ambiente, que permiten el uso de este espacio natural de gran valor, y que sirve de escenario para que nuestros pequeños aprendan a entenderlo y amarlo. Una forma de ponerlo en valor y darlo a conocer entre la sociedad onubense, educando a los adultos del futuro y enseñándoles la importancia de cuidarlo y respetarlo.

Si quieres que tus hijos participen en este proyecto y disfruten del verano aprendiendo y siendo responsables con el medio ambiente, puedes inscribirlos Aquí. Una oportunidad única para que los más pequeños disfruten y aprendan en un lugar tan privilegiado como cercano.

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