Vacunarse, el llamamiento unánime de los sanitarios onubenses

Los sanitarios llaman a vacunarse./ Imagen de archivo

Fran Oliva. En plena tercera ola de la pandemia de la COVID-19, el vacunarse, si era muy importante, cobra aún más trascendencia. En este aspecto, en Huelva, según la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, se han inyectado 5.078 dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech desde el 27 de Diciembre.

Datos que se conocen en el día que la provincia, siguiendo la tónica alcista de Andalucia y España, vuelve a registrar datos preocupantes. Hoy, Salud ha contabilizado 158 positivos de COVID-19. Viendo la tendencia, el pasado lunes el dato era de 21 contagiados y hace dos lunes era de 36 positivos. La incidencia acumulada de la provincia en los últimos 14 días es de 261,2 casos por cada 100.000 habitantes.

Esto también se ha visto en los hospitalizados. En Andalucia, hace una semana había 998 andaluces (212 en UCIs) en los hospitales. Hoy, esas cifras suben a 1.401 y 245, respectivamente. En Huelva, se ha pasado de 36 a 41 (de 11 a 13 en UCIs) personas en los centros hospitalarios en una semana.

VACUNARSE, UNA OBLIGACIÓN SOCIAL

Cristina Serrano García, enfermera./ @cristinasg5 (Instagram)

Así, con este escenario, vacunarse cobra importancia y los sanitarios cuentan su experiencia para incentivar a la vacunación de la ciudadanía. Huelva Buenas Noticias ha conversado con Cristina Serrano García y Elena Delgado Pozo, enfermeras de 26 y 25 años trabajadoras en la sanidad privada y pública. Serrano García trabaja en el Hospital Quirónsalud y también en la UCI del Juan Ramon Jiménez. Por su parte, Delgado Pozo trabaja, también, en el Quirónsalud y en el Centro de Salud de Lepe en el Dispositivo de Cuidados Críticos y Urgencias.


Puerto de Huelva

Ambas han sido ya receptoras de la primera dosis de la vacuna de Pfizer. En los prolegómenos de vacunarse, nos cuenta Cristina Serrano que «lo primero que hicieron fue mandar al grupo de WhatsApp un mensaje de que la vacuna llegaba el siguiente día y teníamos que decidir si vacunarnos o no. Fue sobre las 16:00 y teníamos que avisar antes de las 22:00. Yo no ví el mensaje y la supervisora me escribió por sí quería. Al cogerme todo tan rápido dije que no en un principio. Preferí vacunarme en el Quirónsalud ya que me ofrecerían la vacuna en los dos sitios. Se vacunaron los primeros compañeros y la supervisora del Juan Ramon Jiménez anunció que sobraban dosis y que estaba disponibles y ya dije que sí. Ya me he vacunado en el Juan Ramón Jiménez». 

En este aspecto, relata Elena Delgado que «la coordinadora del Centro de Salud se puso en contacto con nosotras y me citó para el 17 de Febrero. Sin embargo, como en estas Navidades hubo un parón porque no había vacunas, trajeron un depósito más grande y se adelantó. Me vacuné el 8 de Enero por la mañana». 

MIEDO Y GANAS, PRIMERAS SENSACIONES

La primera sensación, para Cristina, antes de vacunarse fue de miedo porque «aunque ha pasado muchísimos exámenes y fases antes de que haya llegado a nosotros, no sabemos efectos secundarios y se ha logrado en menos de un año. Hay miedo, incertidumbre y muchas preguntas en el aire». 

Por su parte, Elena tenía ganas ya de vacunarse porque «hay que empezar a dar pasos adelante con esto y si nosotros, que estamos en primera línea de batalla, no damos ejemplo, no vamos a ningún lado. Yo no tenia miedo por los efectos secundarios porque mi madre también se ha vacunado y sabia que tenia que esperar 30 minutos por si tenia alguna reacción y me daba seguridad. Mis dudas están a largo plazo porque no se sabe en diez años que consecuencia puede tener en el organismo y es lo que me tiene un poco preocupada».

SEGURIDAD Y GANAS EN EL MOMENTO DE RECIBIR LA VACUNA

Cristina Serrano García en el momento de vacunarse./ @cristinasg5 (Instagram)
Cristina Serrano García en el momento de vacunarse./ @cristinasg5 (Instagram)

En el momento de la inoculación de la vacuna, se produjeron sensaciones muy diversas. Recuerda Cristina Serrano que «al principio iba muy nerviosa, con la típica risa nerviosa con mis compañeros. Al final fue un poco más de cachondeo porque iba conciénciala de que tenia que hacerlo. Estuve con un poco de miedo porque, aunque soy enfermera, tengo pánico a los agujas y escuche a mis compañeros dias antes que se le habían puesto y que le dolía mucho el brazo y tenia somnolencia, dolores de cabeza y mareos. Iba con incertidumbre de como actuaría esta vacuna en mi cuerpo. Gracias a Dios la vacuna me la puso una compañera de preventiva del Juan Ramon que me dio mucha seguridad porque se había formado mucho y estaba preparada». 

En contraposición, los nervios en Elena Delgado al vacunarse no aparecieron. «Soy una persona que cuando toma una decisión, lo hago segura e iba bien. Tuve la suerte de que a otros compañeros le paso lo mismo y se les adelantó al cita y fuimos todos, uno detrás de otro, y eso hace que te distraigas un poco, te tranquilice hablando con ellos. A mi me la puso la coordinadora del centro de salud de Aljaraque y estaba muy preparada y formada en la vacuna».

SÍNTOMAS NORMALES COMO CUALQUIER VACUNA, MENSAJE TRANQUILIZADOR

Sobre los síntomas, ambas coinciden. Desvela Cristina que «al momento, no me dolió nada y tuve que esperar 30 minutos para ver si mi cuerpo experimentaba alguna reacción y me fui a casa. Me la puse a las diez a la mañana y en casa, a las 18:00 tras levantarme de la siesta, me empezó a doler el brazo y a la noche no podía levantar el codo por encima del hombro y el roce me dolía una barbaridad. Sin embargo, a las 24 horas ya me dejó de dolerme y seguía cansada pero lo achaco a mi día a día y no a la vacuna».

Misma sensación experimentó Elena Delgado tras vacunarse. «Yo soy alérgica al acido clavulánico. Las personas que son alérgicas a un medicamento concreto tenia que tener mucho cuidado y me echaba un poco para atrás  Sin embargo, como Cristina, no he tenido reacción y solo el dolor en el brazo y lo que ha tenido Cristina».

CONFIANZA EN LOS EXPERTOS Y MÁS PROS QUE CONTRAS, AVALES PARA LA VACUNACIÓN MASIVA DE LA POBLACIÓN

Elena Delgado, con el EPI a la derecha de la imagen./ Elena Delgado
Elena Delgado, con el EPI a la derecha de la imagen./ Elena Delgado

«Si yo he dado el paso es porque me fio de todas las personas que han estado detrás del estudio de la vacuna y que han declarado que es beneficiosa para la sociedad. Un dolor de brazo se aguanta. Yo me puse hace un tiempo la vacuna del papiloma humano y el dolor de brazo era incluso mas fuerte que con esta. Tenemos que fiarnos de los expertos, que son los que conocen mas la situación.», alega Cristina Serrano para llamar a la gente a vacunarse.

Y es que, para Elena Delgado, es la única vía para recuperar la normalidad. «Yo lo recomiendo porque tú sopesas los pros y los contras y pesa mucho los pros. Tú puede pasar la enfermedad, si tienes suerte, asintomáticamente pero si no tienes esa suerte, es muy grave. Los casos graves son muy graves y la vacuna nos quita muchísimos problemas».

ACERCARNOS AL FIN DE UNA PANDEMIA «MUY DURA» PARA LOS SANITARIOS

Lo grave es que este halo de luz en forma de vacunación se abre paso en medio de la tercera ola de la pandemia. Una pandemia que ambas sanitarias han vivido con muchísimo miedo. «Mi experiencia al principio fue muy distinta a la hora porque antes era tenia miedo a lo desconocido y ahora es miedo a lo conocido. Este miedo de ahora es que te puede tocar en cualquier momento o a los tuyos», afirma Cristina Serrano.

Por su parte, Elena Delgado vivió el miedo en la vertiente familiar. «Durante la pandemia he estado terminando la carrera y me tuve que confinar. Me tocó de cerca porque mi madre trabaja en urgencias del Infanta Elena y es durísimo. Estaba muy preocupada porque en ese momento se sabia poco, había muchos casos y muchas muertes y en Urgencias se sabe cómo viene pero no como entra. Ahora hay test de antígenos que ha facilitado mucho pero es muy duro. Antes recibía a mi madre en la puerta con las babuchas y el alcohol en spray para rociarle la ropa y meterla en bolsas de basura», desveló con crudeza.

LA TERCERA OLA, PRODUCTO DE LA «IRRESPONSABILDAD CIUDADANA»

Cristina Serrano García, ayer con el EPI en la UCI del Juan Ramón Jiménez./ Cristina Serrano García

Por eso, en virtud de la experiencia propia, tiene muy claro que esta tercera ola nos la merecemos por la «irresponsabilidad ciudadana». Para Cristina Serrano, «el relajo en este repunte ha sido muy descarado. El toque de queda se abrió, los bares han estado abiertos más tiempo y las normas, muchos, se las han saltado. Yo solo he salido una vez y en un bar me dijeron, a escondidas, que me ponían alcohol de 18:00 a 20:00, cuando no se puede».

Así, afirma Serrano que «tenemos lo que nos merecemos porque la gente se la ha jugado. Dimos 30 positivos el sábado, más de cuarenta el viernes… una burrada. La gente ha cenado con toda su familia, ha salido de fiesta y se ha reunido para comer y no podían ser mas de siete pero se cogen tres mesas, son 21 y se van intercambiando los sitios. Es algo que he visto y me han contando. Tenemos lo que nos merecemos y agarrémonos los pantalones con lo que pueda venir. Nos quejaremos de los gobiernos cuando nosotros somos los primeros irresponsables que hacemos lo que nos da la gana».

Una irresponsabilidad en la que coincide Elena Delgado. «Ahora lo vivo con coraje porque una intenta que la cosa se solucione lo antes posible y ve que la gente es tan irresponsable. Estas Navidades se ha notado mucho la irresponsabilidad de la ciudadania, quedándose y juntándose muchas personas, saltándose las normas del Gobierno. Entiendo que hay que sostener a la economía y dar aire al bloqueo que hay pero la gente no es responsable. Ya se está viendo el incremento de casos desde el 24 y el 31. Hay mucha gente irresponsable».



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