Las estaciones del ferrocarril minero de Huelva, el necesario rescate de un patrimonio único

1
218
Edificio de la estación de Jabugo. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Entrada a la Estación de Huelva. / Foto: Braulio Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Entrada a la Estación de Huelva. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Mari Paz Díaz. El trazado del ferrocarril en cualquier comunidad supone no sólo la configuración de una línea de raíles que cruza hacia uno y otro lado del recorrido señalado, sino que, además, necesita de una serie de apeaderos de salida y recogida de pasajeros y/o mercancías, como ya sabemos. Una obviedad que, a veces, pasa desapercibida cuando hablamos de las líneas de tren de antaño, las primeras que se comenzaron a instalar, como así ha sucedido con el ferrocarril minero en la provincia de Huelva. 

Estas obras son una joya del patrimonio industrial contemporáneo onubense. Detalle estación de Gibraleón. / Foto: / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Estas obras son una joya del patrimonio industrial contemporáneo onubense. Detalle de la estación de Gibraleón. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Al calor de esos apeaderos fueron construyéndose una serie de estaciones en la provincia que han sido testigos del paso del tiempo y que, en muchos casos, permanecen olvidados. Sin embargo, son una parte muy valiosa del patrimonio onubense, puesto que son una joya de la arquitectura industrial contemporánea.



Estación de Los Milanos. / Foto: Emilio Romero.
Estación de Los Milanos. / Foto: Emilio Romero.

Por este motivo, en Huelva Buenas Noticias hemos querido hacer una llamada de atención sobre estas estaciones que forman parte de nuestra historia y de nosotros mismos. Lo hacemos de la mano del profesor de la Universidad de Huelva Emilio Romero, que nos ha cedido un atractivo y valioso material fotográfico, así como los referentes bibliográficos necesarios para realizar este artículo.

Los apeaderos, un patrimonio de mucho valor. / Foto: Sundheim, cedida por Emilio Romero.
Los apeaderos, un patrimonio de mucho valor. / Foto: Sundheim, cedida por Emilio Romero.

Para comenzar debemos citar al profesor José Manuel Jurado Almonte y su trabajo de investigación titulado ‘La línea Huelva-Zafra, un olvidado corredor ferroviario con potencialidades’, donde nos recuerda cómo “la provincia de Huelva fue surcada desde la segunda mitad del siglo XIX por numerosos ferrocarriles mineros que comunicaban los principales yacimientos con el puerto de Huelva, en su mayoría. A tenor de la red que recorre hoy día la provincia -dos líneas comerciales-, es difícil imaginar el rico y denso sistema ferroviario que en otros tiempos hubo en este rincón peninsular”. Y los apeaderos nos permiten poner de manifiesto esa intensa actividad minera del pasado onubense. “Un patrimonio arqueológico-industrial que ha de ser rescatado y preservado para que el olvido no termine por sepultar una parte de nuestra historia reciente”, asegura Jurado.



Bateas en Estación de Valdelamusa. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Bateas en la Estación de Valdelamusa. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Son apeaderos que podemos encontrar en el recorrido de las diversas líneas que se construyeron a lo largo y ancho de la geografía provincial, siendo el ferrocarril Zafra-Huelva uno de los más emblemáticos y, aunque en su origen no era netamente minero, es una de las dos líneas que aún sobrevive, actuando como eje vertebrador norte-sur de la provincia, comunicando Huelva con Extremadura.

La línea Huelva-Zafra tenía 18 puntos de embarque. Detalle de las Cocheras en la estación de Huelva. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
La línea Huelva-Zafra tenía 18 puntos de embarque. Detalle de las Cocheras en la estación de Huelva. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Una línea que muestra claramente esa riqueza patrimonial de los apeaderos y estaciones. En total, según José Manuel Jurado, “la línea Zafra-Huelva posee un total de 18 puntos de embarque para el tráfico de viajeros. Todos ellos han sufrido un progresivo deterioro en servicios por la falta generalizada de inversiones, llegándose incluso al cierre total de un gran número de apeaderos -entre los de menor importancia-, a los que se accede recurriendo a las paradas facultativas”.



Edificio de la Estación de Cortegana. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Edificio de la Estación de Cortegana. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Las terminales de carga son: Huelva-Mercancías, Calañas, El Cerro de Andévalo, Valdelamusa, Jabugo-Galaroza, Cumbres Mayores, Fregenal de la Sierra y Zafra. Puntos de embarque a los que habría que añadir el Puerto de Huelva, unido por ferrocarril al resto de la red.

Pero, ¿cuál es el estado de estas estaciones? Según este mismo estudio de ‘La línea Huelva-Zafra, un olvidado corredor ferroviario con potencialidades’ nos encontramos la siguiente situación:

Una imagen de la estación recién inaugurada. / Foto: Archivo Histórico Provincial de Huelva.
Una imagen de la estación de Huelva recién inaugurada. / Foto: Archivo Histórico Provincial de Huelva.

La Estación Huelva-Término, como sabemos, se encuentra abierta y en buen estado, como el de Huelva-Comercial; la estación de Gibraleón se encuentra en un estado aceptable, también abierta; no sucede lo mismo con Belmonte, un apeadero en buen estado que, sin embargo, se encuentra cerrado, algo similar a lo que sucede con El Cobujón y Los Milanos; el apeadero de Calañas, por el contrario, se encuentra abierto y en buen estado; El Tamujoso es un apeadero que, a pesar de estar en buen estado, se encuentra cerrado; todo lo contrario a Valdelamusa, que a pesar de estar en servicio no goza de la mejor situación posible.

Edificio de la estación de Jabugo. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Edificio de la estación de Jabugo. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Del mismo modo, Gil Márquez es un apeadero en buen estado, pero cerrado; también se encuentra fuera de servicio Almonaster-Cortegana, aunque en pésimo estado de conservación; aceptable y abierta está la estación de Jabugo-Galaroza; La Nava es un apeadero cerrado y en buen estado; y Cumbres Mayores, la última estación en la provincia de Huelva, está cerrada, en pésimo estado y con malos accesos. La siguiente parada es Fregenal de la Sierra (Badajoz).

Deposito Huelva-Odiel, 1964. / Foto: Emilio Romero.
Deposito Huelva-Odiel, 1964. / Foto: Emilio Romero.

Hay que tener en cuenta que “el territorio por donde discurre esta línea se caracteriza por una topografía accidentada, con alturas que ascienden hacia el norte y que condicionarán, en gran medida, el trazado de la red”, explica Jurado. Este hecho supeditó la construcción de esta vía, impulsada por la iniciativa privada a raíz de la concesión otorgada en 1881 a la Sociedad Sundheim & Doetsch que, tres años después, la traspasó a la Compañía del Ferrocarril de Zafra a Huelva, en mayoría de capital británico. El primer tramo Valdelamusa-Huelva fue inaugurado en 1886.

Estación Gil Márquez, Almonaster. / Foto: Emilio Romero.
Estación Gil Márquez, Almonaster. / Foto: Emilio Romero.

Posteriormente, como apunta Jurado, “varias compañías minero-ferroviarias construyeron sus propios ramales que enlazaban sus explotaciones con la línea principal y el puerto de Huelva. Hacia el apartadero de Valdelamusa confluían los ramales de San Telmo-Lomero-El Carpio, al oeste, y Cueva de la Mora-Monte Romero, al este; y en el apartadero de Tamujoso, en similar disposición, se unían los de La Joya y San Miguel. Un último ramal construido fue el de las minas de El Perrunal, lindantes con las de La Zarza, pero de otra compañía. El cierre de estos ramales vino a coincidir con la vida de las explotaciones mineras que los sustentaban”.

Estación de Calañas. / Foto: Emilio Romero.
Estación de Calañas. / Foto: Emilio Romero.

A este respecto, es interesante el trabajo titulado ‘Ferrocarriles mineros en la Línea Zafra-Huelva’, firmado por Emilio M. Romero Macías, José Ramón Manzano Barrero y Francisco Membrillo Lazo. Un estudio que pone de manifiesto cómo las compañías inglesas, francesas y belgas invirtieron su capital en los distintos tramos ferroviarios del Andévalo occidental para poder transportar sus minerales hasta el puerto de Huelva o, bien, hasta el muelle cargadero de Tharsis en Huelva capital. Junto a la Huelva-Zafra, hubo otros trazados ferroviarios de envergadura, como la línea Riotinto-Huelva y Sevilla-Huelva.

Detalle de la estación de Calañas. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Detalle de la estación de Calañas. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Entre los ramales nos encontramos el ferrocarril de El Perrunal de la mina de El Perrunal, situada en el término municipal de Calañas, junto a la carretera que une este pueblo con El Cerro del Andévalo. Tal y como se apunta en el artículo, este ferrocarril fue construido en 1901 por la propietaria de la mina, la Societé Française des Pyrites de Huelva, uniendo la mina con la vía Zafra – Huelva, enlazando en la estación de El Cerro del Andévalo. Se cerró al tráfico a finales de 1969, coincidiendo con el cierre de la mina.

Detalle de la estación de Valdelamusa. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Detalle de la estación de Valdelamusa. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Del mismo modo, nos encontramos el tramo de Valdelamusa-Lomero-San Telmo-El Carpio, que servía a la Mina Confesionarios (Valdelamusa), situada junto a la ‘Dehesa de Valdelamusa’, en el término municipal de Cortegana, explotada por la empresa francesa Compagnie des Mines de Cuivre d’Aguas Teñidas, responsable de la construcción del poblado de Valdelamusa, aprovechando el paso por la zona del trazado del ferrocarril Zafra – Huelva, abierto el 23 de junio de 1886.

 Casa director en la estación Cortegana-Almonaster. / Foto: Emilio Romero.

Casa director en la estación Cortegana-Almonaster. / Foto: Emilio Romero.

Por su parte, la Mina Lomero-Poyatos, situada en los términos municipales de El Cerro del Andévalo y Cortegana, desde donde se construyó en el siglo XIX el primitivo ramal ferroviario que enlazó Lomero Poyatos con Valdelamusa. El ferrocarril de Lomero-Poyatos unía esta mina con Valdelamusa y se extendió, poco después de 1900, hasta San Telmo y El Carpio. Por su parte, la mina de El Carpio, en el término municipal de Cortegana, contaría a inicios del XX con un ferrocarril que la uniría con San Telmo y Valdelamusa, construido por la Sociedad Francesa de Piritas de Huelva.

Estación Almonaster-Cortegana. / Foto: Emilio Romero.
Estación Almonaster-Cortegana. / Foto: Emilio Romero.

Tampoco podemos olvidar la explotación de Cueva de la Mora-Aguas Teñidas-Valdelamusa, una destacada mina de pirita de Almonaster la Real, cuyo ferrocarril comenzó a construir la empresa Huelva Central Copper Mines Co. Ltd., una línea entre Cueva de la Mora y Valdelamusa que al parecer fue inaugurada en 1901 (según fuentes de hemeroteca sería en 1911), estando en funcionamiento hasta 1932.

Estación de Cumbres Mayores. / Foto: Emilio Romero.
Estación de Cumbres Mayores. / Foto: Emilio Romero.

En el caso concreto de Mina de Aguas Teñidas, el mineral extraído era llevado por la línea de Cueva de la Mora, bien para llegar hasta Valdelamusa y luego a Huelva, por la línea de Zafra, o bien para llevar el mineral a la fundición o los canaleos de Cueva de la Mora, en el primer tercio del siglo XX.

Estación de Valdelamusa, en 1886. / Foto: Emilio Romero.
Estación de Valdelamusa, en 1886. / Foto: Emilio Romero.

También se encontraba el ferrocarril de La Joya-Tamujoso, en el término municipal de El Cerro del Andévalo. Sus minerales se cargaban en un ferrocarril propio, inaugurado en 1908, hasta llegar a un cargadero o apeadero situado en Tamujoso, desde donde eran trasladados por la vía del ferrocarril de Zafra hasta Huelva. Este ferrocarril de La Joya perdió su actividad a partir de 1924, cuando se cerraron también otras minas onubenses de su entorno. Se trata de una línea muy poco conocida.

Vista de la estación de Jabugo. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Vista de la estación de Jabugo. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

En cuanto al ferrocarril de San Miguel-Tamujoso, en el término municipal de Almonaster la Real, contaba con una  línea propia que se unía el tren de Zafra a Huelva a la altura del cargadero de Tamujoso, justo en el mismo lugar donde llegaba la línea de Mina de la Joya. Fue construido en 1904.

Perimétro de la Estación de Huelva. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.
Perímetro de la Estación de Huelva. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Con todo ello, las explotaciones mineras dejaron una enorme cantidad de kilómetros de vías de ferrocarril en la provincia de Huelva, a pesar de que hoy nos sea difícil de imaginar. El último ferrocarril minero en cesar en su servicio fue la línea Tharsis-Río Odiel, datado en 1871 y, por tanto, considerado como el segundo ferrocarril por antigüedad de la provincia. Corría entonces el año en 1999. Tras su cierre, estas líneas han ido cayendo en muchos casos en el olvido, si bien existen proyectos para recuperarlas como vías verdes, iniciativas con distinto grado de éxito, según los casos.

Un patrimonio del que sólo puede presumir Huelva.
Un patrimonio del que sólo puede presumir Huelva. / Foto: Baldomero Santamaría, cedida por Emilio Romero.

Pero, junto a la propia línea férrea en sí, no podemos olvidar que este ferrocarril trajo consigo también la construcción de estaciones y apeaderos que cuentan con una gran riqueza patrimonial en la mayoría de los casos. Unos edificios que, como hemos podido comprobar en este artículo, tienen un valor que va más allá de sus características arquitectónicas. Una riqueza de la que sólo una provincia como Huelva puede presumir.