Las fuentes de Huelva parlotean un poco… (II)

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Siempre la Fuente de la Casa Colón.

Antonio José Martínez Navarro. Tras la muerte del general Franco, un nuevo poder, legalmente constituido por el pueblo, comenzó a abrirse paso en el marco político español, los ayuntamientos democráticos.

En 1983, y en  un intento de que fuese rehabilitada, se consiguió que fuese declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional.



Y José Antonio Marín Rite, alcalde de la ciudad de Huelva, tras haber realizado, desde 1979, fecha en que los votos le dieron la Alcaldía,  una óptima infraestructura  de la capital adecuándola con una red idónea de alcantarillado, una mejora en el alumbrado y en la acometida de aguas potables, una progresiva desaparición de las aguas fecales, etc., etc., esto es, una mejora sustancial de todo lo que constituía la infraestructura de Huelva, vio la necesidad de que ésta forjara una superestructura, embelleciendo la ciudad, restaurando edificios de interés y creando otros nuevos. Y fijó sus ojos en la histórica Casa Colón.

La Corporación onubense, encabezada por Marín Rite, para conseguir este objetivo contaba con los vientos económicos favorables de la cercana celebración de las fiestas del V Centenario del Descubrimiento de América, esto es, tanto la Junta de Andalucía como el Gobierno Central de aquella época pusieron a disposición del Ayuntamiento de Huelva importantes cantidades de dinero. Podemos precisar, que en los siete años que estuvo de alcalde nuestro biografiado, ambas entidades invirtieron en Huelva alrededor de sesenta y cinco mil millones de pesetas, enorme cifra que permitió cambiar prácticamente la ciudad, pasando de ser una urbe envejecida a convertirse en una capital moderna. Tanto es así, que algunas familias onubenses, a las que los vaivenes de la vida las había trasladado a otros lares y que, por ello, llevaban doce o quince años lejos de Onuba, cuando, poco antes del 1992, durante este año (para disfrutar del ambiente festero que conllevaban los numerosísimos actos de la celebración del Centenario) o poco después de aquel año mítico de 1992, decían, llenas de júbilo, que aquella no era su ciudad, que se habían equivocado de población. Esa era la gran verdad de Huelva y en aquella drástica transformación no era sólo había intervenido el Ayuntamiento con su alcalde al frente, era mérito indiscutible de la ilusionada sociedad onubense.



En esta disyuntiva de la recuperación de edificios notables por su interés y poseedores de un valor sentimental por parte del pueblo, se hallaba el Hotel Colón.

Puestos en contacto los munícipes con los representantes de la Compañía, llegaron a un acuerdo que convenía a ambas partes: La Compañía cedería los 40.000 metros cúbicos de volumen (donde después se ubicaría el Parque Alonso Sánchez), entonces ocupado por las antiguas piscinas de los ingleses, así como la Casa Colón y sus jardines, a cambio de diez mil metros cuadrados municipales, terreno donde más tarde se ubicaría la firma Hipercor y los pisos que en la actualidad son fronterizos a  esta prestigiosa entidad comercial. Este cambio fue fundamental para la ciudad, ya que permitió elevar el Parque Alonso Sánchez de Huelva, restaurar la Casa Colón y  construir el Palacio de Congresos.



Casa Colón de Huelva.

El diario “Huelva Información”, de fecha 11 de marzo de 1987, recogía los términos de este acuerdo: “Ayer, en uno de los despachos del Ayuntamiento de la capital, se celebró un acto al que podríamos calificar como de firma definitiva o de formalización jurídica del convenio entre la Empresa Explosivos Riotinto (E.R.T.) y el Ayuntamiento de Huelva, por el cual la Casa Colón pasa a propiedad de la Corporación onubense. Desde ahora este edificio estará destinado fundamentalmente a ser foco cultural en todos los sentidos.

En el acto celebrado ayer, José Antonio Marín Rite, por parte del Ayuntamiento onubense, y Antonio Trueba, director General de la Dirección Inmobiliaria de la Empresa Explosivos Riotinto (E.R.T.), de Sevilla, por parte de la citada empresa, formalizaron jurídicamente el convenio firmado por ambas partes por el que la Casa Colón pasa a ser propiedad de la Corporación onubense.

Asistieron al acto, además, Juan Ceada, concejal delegado de Urbanismo y  Manuel Castilla Torres, que actuó como notario…”.

Era tal la ilusión que los miembros del Cabildo onubense tenían por la recuperación del, podríamos decir, “Gibraltar onubense”, que desde meses antes, a partir de firmarse el acuerdo previo,  ya comenzaron a dar los primeros pasos. Así, en el diario “Huelva Información”, de fecha 4 de febrero de 1987, anunciaba que “… los jóvenes arquitectos Guillermo Duclós, Juan Manuel Real y Antonio José Martín han presentado en la Dirección General de  Arquitectura de la Consejería de Obras Públicas de la Junta, el estudio que han realizado del antiguo “Hotel de los ingleses – conocido como Casa Colón, y que ya es patrimonio municipal, al haber cambiado el Ayuntamiento este inmueble y su jardín por una volumetría de construcción en terrenos donde estuvo el Hospital de la Compañía de Riotinto…”.

Cuando llegaron los socialistas al Ayuntamiento, se encontraron con los dos edificios laterales (Levante y Poniente) ruinosos y el que da a la Plaza del Punto, llamado “la casa grande”, situado en la parte posterior, que cerraba en cuadro el jardín tras “la casa grande”, había sido demolido en 1971. Lo único que quedaba de él, casi arruinado, era una parte que estuvo dedicada a cocinas, que tenía escasísimo valor y su restauración no tenía razón de ser al no estar el edificio principal al que estaba adosado.

Los munícipes, y especialmente el Sr. Marín Rite,  vieron claro lo que pretendían de este conjunto: La apertura de los jardines al uso público, la rehabilitación de los tres edificios existentes y la construcción, en el lugar  que ocupaba el enorme salón que fuera destinado a fiestas y recepciones, de un nuevo edificio que acogiera salas de conferencias, reuniones de congresos, etc.

Con respecto a los edificios de Levante y Poniente, hubo que restaurarlos casi en su totalidad, prácticamente estaban en ruinas. Así, salvaron las fachadas, pero tuvieron que “vaciar” sus interiores, ya que la dejadez durante décadas, en las que uno de ellos había sido utilizado como almacén y economato, los había arruinado. El otro ala estaba también en muy malas condiciones. En el edificio central existía una zona que estaba relativamente en buenas condiciones porque se había estado utilizando como oficinas y, al haber personas trabajando en ella, la habían mantenido con dignidad.

El problema que les surgía a los entusiastas concejales y alcalde onubenses, era la necesidad de diseñar un Centro Colombino de Congresos mediante la propuesta de un edificio de nueva planta que se integrara en el conjunto de los tres antiguos inmuebles que constituía el Hotel Colón.

Juan Ceada había dicho que “…Huelva no tenía un sitio adecuado para las grandes actuaciones…”, y una vez adquirido el Hotel Colón, todos, los políticos y las diversas capas sociales de la ciudad, coincidieron que  había que construir un Palacio de Congresos.

Promovido por la Consejería de Obras Públicas, cuyo titular era Jaime Montaner, y el propio Ayuntamiento de Huelva, se convocó un “Concurso de ideas de la Casa Colón” dotado de un millón y medio, de setecientas cincuenta mil y de quinientas mil pesetas, para primero, segundo y tercer premio, respectivamente, presentándose, procedentes de todos los rincones del país, 36 trabajos

El 18 de octubre de 1987 un jurado presidido por Juan Ceada y en el que figuraba, entre otros, el gran arquitecto vasco, fallecido hace no muchos años, Javier Sáenz de Oiza, que haría auténticas maravillas, como el edificio de las tres Consejerías, de la Expo, redondo, situado a la entrada de Sevilla, fallaba a favor del trabajo presentado por los arquitectos madrileños Iñigo Manrique y Francisco Arqués.

Otra imagen de la Casa Colón de Huelva.

La realización de ese proyecto la llevó a cabo Curro Vallejo, insigne arquitecto que también llevó adelante, en un esfuerzo encomiable que desde estas páginas aplaudimos en lo que vale, la rehabilitación de los otros tres pabellones.

En verdad, lo más difícil de la nueva construcción era que armonizara con el resto del conjunto.

Ni el más lego en materia arquitectónica, ni el miope en grado sumo o el más torpe para discernir dejarán de observar que el Palacio de Congresos no minimiza la presencia de los tres restantes edificios de la Casa Colón. El espíritu de los arquitectos madrileños, inquietado por ideas nuevas, por teorías novadoras, pero con raíz bien adentrada en la fecunda estética, consiguió el milagro al meter tres plantas bajo el rasante de la célebre Casa y eso permitió darle al Palacio la altura suficiente sin oscurecer o restarle mérito al resto de la edificación.

Si todo edificio es un producto de la tierra, como el árbol que brota de ella, este inmueble fue un auténtico bosque cuyas columnas brotaban del mismísimo subsuelo, dándole una grandeza que conduce a nuestro pensamiento a la magnificencia del Coliseo de la Roma Imperial.

Como inconvenientes más grandes se presentaron amenazantes la escasez de medios, la falta de tiempo y el ritmo de obras de la empresa encargada de la acometida del agua y de la rehabilitación de la artística fuente. .

El programa “Andalucía-92”, como el título bien indica, no se realizó exclusivamente en nuestra ciudad, si no para todas las capitales de provincia andaluzas. Lo que ocurrió es que Huelva presentó los proyectos antes que otras poblaciones y los millones de pesetas cayeron sobre ella como lluvia maravillosa. Pero, dada la magnitud de las obras, a pesar de las grandes cantidades destinadas al epicentro de la efeméride de V Centenario, el dinero se agotó.

Un día, faltando sólo unos meses para aquella mítica fecha del 3 de agosto de 1992 en que debían venir a Huelva S.S.M.M., el arquitecto Curro Vallejo se entrevistó con Juan Ceada y le dijo: “Juan, o aquí hacemos algo o esto no se termina; porque no depende exclusivamente de mí, sino de que se pongan los medios materiales…”.

Y Juan Ceada gestionó eficazmente la habilitación de una nueva cantidad de dinero, tuvieron éxito sus gestiones y las obras de la Casa Colón siguieron por el cauce positivo.

Otro gran problema era la escasez de tiempo. Avanzaba éste inexorablemente hacia el 3 de agosto de 1992, fecha en la que debería de inaugurarse el conjunto.

Esta circunstancia obligó a  Curro Vallejo a instalar su oficina en la propia Casa Colón. Y en este improvisado estudio trabajó con actividad febril, sin descanso día tras día y horas y más horas…

La superación del tercer inconveniente, se supeditaba a la “Aguas de Huelva”. Esta Empresa contribuyó con todo lo que afectase a las acometidas de agua y a la rehabilitación de la fuente de los jardines de la Casa Colón.

Todos los problemas se solucionaron.  Llegó el día señalado y todo estaba preparado para que Huelva se vistiese con sus mejores galas. Y la adoración unánime que siente el pueblo onubense por S.S.M.M. los Reyes de España, fue palpable en aquella gloriosa jornada en la que Huelva y provincia celebraban la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, el hito de más repercusión, después de los nacimientos de Cristo y de Mahoma, que ha tenido la Humanidad. Acompañaba a los Monarcas el Presidente de la Junta de Andalucía, D. Manuel Chaves.

Los egregios visitantes, entraron en aquel edificio, que podría decirse que es un beso de España a Hispanoamérica, y recorrieron algunas de sus dependencias.

Traspasada la “casa grande” encontraron, como pintoresco detalle de aristocrático buen gusto,  el jardín de la Casa Colón, lleno de paz y de dulzura, donde los arbustos y árboles, alineados, son un regalo para los ojos y un motivo de recogimiento para el espíritu, en el que, en su parte central, la fuente dejaba que los flecos de agua cayesen fecundos, inagotables y generosos. Parecía que en el rumor del líquido elemento el surtidor del jardín desdeñaba sus nostalgias.

(Continuará)