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Inés Ávila López, una maestra que se desvive por educar a los más pequeños, sus “mini alumnos”

A sus 25 años, ha recorrido diferentes lugares tratando de conocer nuevos métodos de enseñanza ya que, la docencia en niños de 3 a 5 años es su gran pasión. La inocencia y generosidad de los más pequeños han motivado a esta joven a esforzarse y luchar por conseguir una plaza en la educación pública.

Inés Ávila López es maestra de infantil.

Cristina Morales. La enseñanza es una de las profesiones que requieren un mayor grado de vocación. Es fácil de notar cuando una persona siente lo que hace y va cada mañana a trabajar repleta de ganas y con miles de nuevas ideas. A pesar de los malos días, la profesionalidad nos ayuda a evadirnos y a anteponer nuestra tarea profesional a una circunstancia personal. Un docente es uno de los agentes que más influyen en la vida de una persona, aún más cuando se trata de un pequeño, es una figura que nos marca en nuestra personalidad e incluso, a veces determina nuestro futuro y nuestro amor por una determinada asignatura.

Educar a los más pequeños es una tarea difícil pero satisfactoria, ya que están dispuestos a aprender y cada conocimiento adquirido es un avance muy notable. Lo más complicado es ayudarles a encauzar su comportamiento y dotarles de las herramientas necesarias para adquirir las enseñanzas con las que construirán su futuro. Su nivel de inocencia y su nobleza les hace merecedores de una enseñanza en la que impere el juego y el cariño hacia ellos. Inés Ávila López rápidamente sintió esa pasión por enseñar a los más pequeños. Nacida en Sevilla, con tan solo 10 años se mudó a vivir a Huelva, donde reside actualmente a sus 25 años.

Ha impartido clases en varios colegios, entre ellos uno en Oxford.

Consciente de la importancia de los idiomas hoy en día y empujada por sus ganas de aportar algo nuevo a la docencia, desde que comenzara sus estudios ha ido encadenando estancias en el extranjero. Precisamente durante el curso pasado estuvo impartiendo clases en una escuela infantil en Oxford (Inglaterra), donde tuvo la oportunidad de presenciar nuevos métodos y adoptar una visión diferente a la imperante en España. Le apasiona su trabajo y se siente muy cómoda enseñando a los más pequeños, niños de entre 3 y 5 años por los que se desvive.




Tras vivir esta experiencia volvió a Huelva, ya que su principal objetivo es acceder a la educación pública y poder contribuir a un cambio en la enseñanza y una mejora en los métodos impartidos en nuestro país. Para tal fin, dejó su trabajo indefinido en la ciudad inglesa tras sacarse el nivel C2 de inglés y actualmente se dedicar al completo a estudiar las oposiciones. Un gran esfuerzo para ella ya que su vocación es impartir clases y estar con los pequeños, pero un sacrificio necesario para centrar todo su esfuerzo en aprobar dichas oposiciones y alcanzar su meta de enseñar en el sector público.

Gracias a las becas de la Fundación Atlantic Copper pudo costear los gastos de su Erasmus en Bélgica.

En su formación han tomado un papel relevante las becas, ayudas con las que ha podido alcanzar su sueño y que les han ayudado a vivir experiencias como un Erasmus. Entre ellas las becas la Fundación Atlantic Copper, a las que agradece haber podido embarcarse en algunas de las vivencias más enriquecedoras de su vida, gracias a las que ha podido ser quien es hoy en día y contar con grandes amistades, fruto de esas experiencias en el extranjero. Para conocer de primera mano su experiencia, hablamos con Inés Ávila López.




– ¿Cómo accediste a las Becas de la Fundación Atlantic Copper?
Mi familia se enteró a través de internet de la existencia de las becas de Atlantic Copper, así que la solicité el primer año de carrera y me aceptaron. Los años siguientes también fui aceptada, incluyendo el que estuve de Erasmus+ en Belfast (Irlanda del Norte).

Ha vivido en diversos lugares buscando nuevas experiencias.

– ¿Qué supuso para ti obtener esta beca?
Recibir la beca durante los años que cursé la carrera (2012-2016) supuso una ayuda para mí y mi familia, sobre todo en el último año en el que estuve en el extranjero, ya que pude obtenerla antes de irme de Erasmus+ y comenzar a pagar los gastos de allí con esta ayuda. Todos sabemos que las becas del Ministerio son importantes, pero que llegan tarde y para entonces ya has tenido que pagar gran parte de tu aventura. Sin embargo, Atlantic Copper entendió perfectamente esta situación desde el primer momento, ofreciendo la beca antes de comenzar el último curso universitario en Belfast. Gracias a la beca Atlantic Copper también pude conocer otros lugares del mundo durante mi estancia y que de allí me llevé a una de mis mejores amigas.

– ¿Cómo supiste de la existencia de estas becas?
Mediante mi familia, que supieron de esta existencia a través de un correo de la Universidad de Huelva.

Gracias a estas becas ha podido conocer a buenos amigos.

– ¿Por qué decidiste cursar tu carrera o máster? ¿Qué has conseguido con ello?
Decidí estudiar el Grado de Educación Infantil porque ser maestra en estas edades (3-6 años) me apasiona. La alegría que este alumnado te puede ofrecer día a día y el amor que te dan con tan poco es muy reconfortante. Además, increíblemente, se aprende más de ellos, que ellos de ti. Su forma de ver la vida debería ser la de muchos. Gracias a haber estudiado esta carrera y a tener buen nivel de inglés, he podido estudiar en el extranjero, ver otro tipo de sistemas educativos y conocer de primera mano otra cultura. Además, he estado trabajando durante casi un curso completo en un colegio concertado de nuestra ciudad (Santo Ángel de la Guarda), donde me reafirmé en haber elegido bien mi carrera y disfruté con la profesión. Aquí aprendí la realidad educativa de los centros y de este trabajo y me llevé grandes compañeros.

Al curso siguiente, el curso pasado, decidí que quería comparar estas experiencias con las de otro país, así que me mudé a Oxford (Inglaterra). Allí trabajé en una escuela infantil con niños de 3 a 5 años y vi grandes diferencias entre ambos sistemas. Fue un año de muchas emociones diversas, ya que no es la misma situación cuando vas a otro país de Erasmus+ que cuando vas por tu cuenta a trabajar de tu profesión en él. Fue una decisión acertada que recomiendo a todo el mundo, ya que cuando vas sola a un país diferente descubres mucho de ti misma, de tus capacidades y de hasta dónde eres capaz de llegar, además de todo lo que aprendí a nivel profesional de las escuelas inglesas.

Ahora vive en Huelva y está estudiando las oposiciones para la enseñanza pública.

– ¿Qué valor crees que tienen las ayudas de entidades privadas [como la de Atlantic Copper] para la formación de jóvenes como tú?
Creo que entidades como Atlantic Copper ayudan a dar un paso adelante a los estudiantes universitarios y que de alguna manera ves recompensado tu esfuerzo en los estudios, ya que debes tener una mínima nota para obtener estas ayudas.

– ¿En qué consiste la beca, tuviste que cumplir algún requisito?
Para que puedas recibir la beca tienes que llegar a una nota mínima en el curso anterior de la carrera o de bachiller. Esta nota varía en función del grado que estés estudiando. Además, también tiene en cuenta tu nivel de renta.

Miles de experiencias vividas.

– ¿Qué estás haciendo en estos momentos?
Tras el curso escolar en Oxford, donde tenía un contrato indefinido, quise volverme a España, ya que mi último fin es trabajar en la escuela pública. Por eso, me saqué el C2 de inglés y este curso lo he dedicado al completo a estudiar las oposiciones.

– ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿La mayor satisfacción?
La mayor satisfacción es ver lo que han cambiado, aprendido y mejorado tus “mini alumnos” y “mini alumnas” desde principio de curso hasta el final y, por supuesto, el cariño que te muestran en esta etapa es incomparable con otras edades. Tienen un corazón gigante.

– ¿Cuál es tu sueño?
Mi sueño es sacarme la plaza en la educación pública y seguir trabajando en esta profesión tan bonita.

Su gran vocación es la enseñanza.

– ¿Algún mensaje a los onubenses?
Mi mensaje sería, por una parte, que salgan de su zona de confort. Trabajar un año fuera es totalmente recomendable tanto a nivel personal como a nivel profesional, ya que te puede abrir nuevas puertas. Por otra parte, que si tienes claro lo que quieres, apuestes por eso. Puede que sea más difícil, pero lo importante es que al final lo consigas.








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