Damas

Si a los 25 años no sabes qué hacer con tu vida, ponte a dibujar

En esta entrevista, Raúl López entrevista, el dibujante e ilustrador del libro Muleman, no solo nos habla de cómo ha vivido esa experiencia vital que fue decidir un día que hacer con su vida, sino también de lo que ha supuesto para él desde el punto de vista humano y creativo.

Raúl, dedicando un libro de Muleman.

José Manuel Alfaro. Raúl López González (1983), antes de los 25, nunca tuvo claro que quería para sus 100 billones de células, el litro de saliva que segregaba al día, los 200.000 kilómetros de venas, por los que corrían aproximadamente 5 litros de sangre, los  150 gramos de heces al día que producía o los  1,5 litros diarios de agua en forma de orina, que evacuaba por su uretra en cuatro veces al día, sobre todo, porque era difícil poner de acuerdo a sus 3 millones de cabellos,  a sus 650 músculos o 206 huesos. Hasta que un día, como en democracia, logro reunir el consenso biológico necesario y a los 25 años decidió que hacer con su vida. En esta entrevista, Raúl López entrevista, el dibujante e ilustrador del libro Muleman, no solo nos habla, de cómo ha vivido esa experiencia vital que fue decidir un día que hacer con su vida, sino también de lo que ha supuesto para él desde el punto de vista humano y creativo, un trabajo como el de Muleman,que ha mantenido a su organismo, más de 2 años entretenido.

Un espermatozoide.

-¿Cómo fue ese momento?
-Los momentos inflexivos en la vida de las personas, aunque tienen un trasfondo detrás, que te llevan acompañando durante mucho tiempo, ocurren aproximadamente 0,9 segundos,que es el tiempo que tarda la piel en transmitir al cerebro una señal dolorosa, desde cualquier punto de nuestro manto cutáneo de más de 1,5 metros cuadrados. Había tenido una infancia feliz, repleta de días de campo, de caza de ranas con caracoles en los pozos, de saltarme las clases en secundaría para irme a jugar a la consola por las mañana a casa de algún amigo o simplemente sentarme en un banco a tomar el sol a hablar con otros compañeros, mientras el profesor de ciencias naturales estaba explicando, como a los 16 años, la testosterona transforma  el cuerpo, haciendo crecer los testículos de 1.5 a 20 cm3, al mismo tiempo que el pene comienza a crecer sin control hasta  los 18 años de edad,  hasta alcanzar un promedio de 16.5 cm de longitud. Testículos que se convierten en auténticas industrias productoras de esperma, capaces de generar más de  300 millones de espermatozoides al día y  tener varias erecciones al día, teniendo la posibilidad de liberar mas 32 litros de semen durante toda una vida.

Goku y Vegeta.

Pero al final termine la ESO, hice una módulo superior de comercio en el instituto, pasando a formar parte de la última línea de mi curriculum en el apartado de formación reglada. Después de eso vinieron años tranquilos, en los que recuperé de mi infancia el amor por el trazo y el dibujo que compartía con mis dos hermanos mayores, a los que acompañaba dibujando escenas de Mazinger Z, hasta que a los 25 años como si de una eyaculación se tratará, decidí que dibujar debía convertirse en el motor, no de mi ocio, sino de mi vida. Son momentos difíciles, que no sabes a donde te llevarán y en los que la incertidumbre se apodera de ti, momentos que solo puedes superar con el calor de tus padres y de tus hermanos. Pero aquella decisión fue un momento especial, que termina con una sonrisa que se apodera de ti y sientes una calma intensa, como si hubieras tomado la mejor decisión de tu vida.

Sangre de Raúl al microscopio.

-Y después de esa decisión, ¿qué paso?
-Pues después de eyacular esa decisión, vino la realidad, es decir, la dureza del trabajo del día a día, dibujándolo todo en cuadernos que llevaba a todos lados, leyendo mucho para poder contar algo con mis dibujos, hablando con amigos, viendo muchos estilos, comprando todo los cómic que podía. Empezar un oficio es una fase dura, tienes que estar muy preparado física y mentalmente para ver pasar los días en tu estudio viendo cómo te crecen las uñas 0,1 mm al día. Empiezan a partir de ese momento a embargarte nuevas emociones, como si lo que estuvieras haciendo no tuviera sentido, se te fuera a caer el techo del vecino de arriba encima o entrándote en algunos momentos ganas de salir por la venta de tu casa. Son momentos duros que ahora cuando miras atrás no le das tanta importancia, porque entiendes que las cosas siempre no van todo lo deprisa que quieres. Pero a los 18 con la testosterona saliéndote por todas partes, es difícil comprender que esto de ser dibujante profesional no es cosa de un día o dos, es una cosa de toda la vida.

Dibujos en fase de bocetos.

Recuerdo un día que se me ocurrió dibujar un lobo, yo nunca había dibujado uno, y eso empezó a estresarme tanto que recuerdo que llego un momento que me quedé horas paralizado contando las cagadas de las moscas de la pared blanca de mi estudio, hasta que despiertas y comienzas a mover la mano de una forma automática y terminas dibujando un ratón y te dices a ti mismo, ya se dibujar un ratón, ahora a dibujar el lobo y empiezas otra vez y dibujas una serpiente,  y desesperas y vuelves a ponerte a dibujar y dibujas un gran águila con las alas abiertas, estas al límite, el lobo se te resiste, sueltas el lápiz, te levantas, estás a punto de saltar por la ventana, pero algo en tu interior te dices que te sientes, que te des tiempo y empiezas a dibujar y sale el dibujo, un lobo con un águila entre sus dientes, con una serpiente en su pico que lleva un ratón en su interior. Creo que desde ese día aprendí, que la constancia, la confianza y el amor hacían lo que uno hace es la verdad que sustenta un oficio, por el que donaría parte de mí a un banco de esperma.




Led Zeppelin.

-¿Cuántas horas dedicas al día a dibujar?
-Dedico muchas horas a dibujar, te podría decir que 24 horas, no es una obsesión, es simplemente mi modo de vida. No me llevo todo el tiempo con la mano en el lápiz como un chaval de 16 años [ríe],  porque dedico mucho tiempo a escuchar mi música favorita, como Led Zeppelin, que me relaja tanto o más que dibujar, me gusta leer también Lovercraft, Orwell, Poe, son autores con una potencia en su discurso literario y unas posibilidades gráficas impresionantes. Y sobre todo como aprendo mucho es leyendo cómics, ya sean de autores europeos, americanos o japoneses, porque me gusta estar al día en las tendencias de tres estilos tan diferentes, que en esencia no dejan de ser trazos y masas de negro y color. Solo hay una cosa que no hago últimamente mucho y es salir para que me dé el sol y luz en la cara. Creo que esta es una de mis asignaturas pendientes, creo que para este año me voy a plantear salir un poco más del estudio, creo que el aire fresco y el ambiente de un pueblo como el de Moguer seguro que me inspiran para otro proyecto como el de Muleman y al que he dedicado más de dos años de trabajo. Un tiempo en el que he tenido que compatibilizar con otros encargos y sobre todo con un proyecto mío, que verá la luz a finales de este año, un cómic titánico en el que llevo también muchos años trabajando y que ido haciendo casi artesanalmente, y en el que he aprendido gran parte de la técnica que sustenta un estilo, que como todo dibujante va evolucionando día a día. Porque en el dibujo como en la vida las células de ayer ya no están, pero lo están otras cumpliendo la misma función y yo con este comic te puedo asegurar que habrán muerto por cada día de trabajo, más de 440.000 millones de células, pero habrán nacido otros millones más.

Portada del libro.

-¿Existe eso que llaman “el síndrome del papel en blanco”?
-Claro que sí, todos los creadores tenemos nuestras crisis. Aunque también se podría hablar también de depresión acompañada deacufenos, cambios de humor o hipersensibilidad a los cambios de estación. Son episodios que suelen durar días o incluso semanas. La primera vez que te da un “yuyu” de estos, es duro, porque no sabes lo que te pasa, estas mas para allá que para acá, pero cuando sales un par de veces y ya lo ves venir, intentas esquivarlo, pero te golpea en toda la cara otra vez, al final le empiezas a coger cariño, incluso empieza a gustarte el tema, porque te da ese aire bohemio que la gente le gusta ver en los artistas. Yo ya me he acostumbrado a vivir en este estado creativo de subidas y bajadas, que al principio te asusta, pero una vez que te acostumbras es mejor y más barato que ir a Port Aventura. Todo el mundo y hablo desde mi experiencia personal tenemos crisis, yuyus o depresiones, como lo quieran llamar, yo depende del día, la llamo la graciosa, otro el jamacuco, otro vaya como se ha puesto el día, la cuesta arriba, ya está aquí el folio en blanco, no tengo ganas de comer, vaya mierda de vida o me cago en los muertos que no sé lo que me pasa hoy. Pero al final, lo mismo que te vas creando tus propias técnicas para convertir lo que hay dentro de tus 86 millones de neuronas en esquema, trazo, dibujo y perfilado, sin que mueran muchas, terminas desarrollando otra técnica para hacerte amiga de la chica del baile con la que nadie quiere bailar y que al  final termina siendo el amor de tu vida.

Hello Kitty, paso a paso.

-¿Qué esperas del futuro?
-Pues lo que espero de la vida es poco, pero si te tengo que decir algo, pues que los cientos de proyectos que tengo en mis más  1600 cm3 de cerebelo, porque yo tengo una cabeza grande, puedan ver la luz más temprano que tarde. Pero quizás lo que hay una cosa que le pido al futuro y que me la recuerdo todos los días cuando me miro al espejo y veo mi cráneo lleno de pelos y barba reflejado en el espejo del baño es, que sigan muriendo cada día millones de células, pueda seguir cagandomás de 150 gr de mierda al día, pueda seguir distinguiendo 10 millones de colores, mi olfato 30.000 olores, siga conservando mis 9 metros de intestinos, mis 5 litros de sangre y unos riñones capaces de filtrar más de 180 litros de sangre al día, pero sobre conservar toda la fuerza del mundo para que nunca desaparezca en mi necesidad de crear dibujando algo cada día, aunque sea una Hello Kitty.

Sistemas del cuerpo de un dibujante.

-¿Quién es Muleman para ti?
-Pues yo de Muleman te podría decir que para mí ha sido todo un descubrimiento desde el punto del dibujo y la técnica, que me ha permitido desarrollar una forma de dibujar, hasta ahora desconocida en mi y con la que me siento tan cómodo, como en la hamaca de mi estudio mientras me hecho la siesta. Un dibujo que para mí ha traspasado la frontera del trazo fino y la masa de negro, para convertirse en un personaje con entidad y vida propia. Creo desde mi punto de vista como dibujante,que Muleman ha nacido para quedarse y ser, lo que él quiera ser, no lo que yo dibuje o lo que diga con sus textos, y eso le confiere un potencial mucho mayor que el de Goku en plena transformación en un combate con Vegeta, creo que Muleman no tiene límites.  Y desde el punto de vista emocional, Muleman ha sido para mí como tener un hijo, que ha estado gestándose dos años  dentro de mí, en los que han muerto muchas células y espermatozoides de mi cuerpo.

De bricolaje.

Raúl López González (Moguer, 1983) es dibujante profesional. Ha realizado numerosos trabajos para algunas de  las empresas editoriales del comic y la ilustración más importantes del país. Y está a punto de firmar en solitario su primera obra de comic, que verá la luz el próximo año. Su último trabajo Muleman, un álbum o “cómicpoema” ilustrado con textos de José Manuel Alfaro, ha contribuido a consolidar esa decisión que tomo a los 25 años en el umbral del patio de su casa, el oficio para el que quería vivir.






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