Francisco Rodríguez González, un onubense cuya pasión por la aeronáutica lo ha llevado hasta Miami

A sus 28 años, este arquitecto técnico e ingeniero civil especializado en el sector aeronáutico, inició el pasado 1 de octubre su particular aventura: cruzar el charco para comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Allí trabaja en Airbus Group en la rama de operaciones para aviones civiles.

Francisco Rodríguez González acaba de comenzar su aventura en Miami.

Cristina Morales. La vida del ingeniero va muchas veces ligada al viaje, recorrer el mundo de proyecto en proyecto para supervisar las grandes obras que aseguran el futuro de las distintas poblaciones. Francisco Rodríguez González es un onubense de 28 años con un perfil muy técnico y una formación sorprendente para su corta edad. Es arquitecto técnico e ingeniero civil aunque además ha realizado varios posgrados enmarcados en el sector aeronáutico, al que se dedica desde hace 3 años.

Su vida dio un giro cuando aceptó mudarse al otro lado del charco para seguir desarrollando su carrera. Concretamente, el pasado 1 de octubre despegó desde Madrid rumbo a Miami, perteneciente al estado de Florida en los Estados Unidos, con el objetivo de iniciar un proyecto de un año y medio de duración con su compañía, Airbus Group. Por si el reto de mudarse a otro continente no fuera suficiente, el onubense también se ha enfrentado a un cambio en su tarea profesional. Habitual de la rama de operaciones de aviones militares, en Miami da el paso hasta los aviones civiles, lo que supone un gran reto profesional para él y una nueva rama de especialización.

En Miami trabaja para Airbus, en la rama de aviones civiles.

Precisamente fue un máster de la Universidad de Huelva el que le hizo cambiar de enfoque y redirigir su carrera desde la construcción hasta la aeronáutica. Tras cursar el máster en Sistemas Aéreos Pilotados de Forma Remota consiguió unas prácticas en la empresa sevillana Ayesa Air Control, subcontratada por Airbus, lo que le permitió adentrarse en la compañía matriz y afrontar ahora este gran reto profesional.




Tiene claro que su estancia en Miami es provisional, ya que en España le espera su pareja y una vida que emprender, aunque esta experiencia puede ayudarle mucho a impulsar su carrera. La prosperidad estadounidense se materializa en el “sueño americano”, que ahora comienza a vivir, ya que puede ser testigo de todas las oportunidades que hay en esa tierra y de lo bien valorados que están los profesionales tan cualificados como él.

Este ingeniero se ha especializado en varias áreas, sobre todo en aeronáuticas.

Aprendiendo a vivir en Miami, Francisco Rodríguez González nos cuenta más acerca de su experiencia y su interesante labor.




– ¿Por qué decidiste dedicarte a tu profesión?
Hace 4 años cuando terminé mi segunda carrera en el sector de la construcción y vi que este no terminaba de remontar, que el trabajo escaseaba, y que las pocas oportunidades laborales que había estaban denigrantemente pagadas, decidí reenfocarme y cambiar a un sector más estable. Este fue el motivo por el que me matriculé en el máster en Sistemas Aéreos Pilotados de Forma Remota, impartido en la Universidad de Huelva. A partir de este me surgió la oportunidad de comenzar unas prácticas de 4 meses en el sector aeronáutico para una empresa sevillana subcontratada por Airbus, Ayesa Air Control, donde continué por unos meses y poco a poco fui adentrándome en mi actual compañía, con la que he seguido formándome a través de diferentes másteres durante los últimos dos años.

– ¿Cómo tomaste la decisión de irte al extranjero?
Siendo honesto, no era el momento que hubiera elegido para irme tan lejos. Mi pareja no ha podido acompañarme en esta nueva etapa por su situación laboral y me hubiera gustado movernos juntos. Pero bueno, es una oportunidad única para mí que va a permitir una mayor proyección en mi carrera profesional y sobre todo tiene fecha de cierre. ¡Querer es poder!

Se está adaptando a la vida en Miami.

– ¿Cómo es tu situación allí?
Pues bastante mejor de lo que esperaba. Ahora entiendo a Julio, a David y a todos estos representantes de nuestro panorama musical (dice entre risas). Creo que para alguien que esté acostumbrado al buen tiempo es la mejor forma de adentrarse en los Estados Unidos (y ojo que no es el caso, que yo me he pasado 6 años entre Burgos y Guarda, ambas en el top 10 de las ciudades más gélidas de la península). Miami es una ciudad muy cómoda para vivir, el clima es una gozada y la calidad de vida es bastante buena. Yo me he venido a vivir cerca del trabajo por una cuestión de desplazamiento, aquí el tráfico es horroroso y como salgas en hora punta te puedes llevar hora y media en la carretera para hacer 30 km. Lo bueno de esta ciudad es que tienes el estilo de vida que quieras llevar, desde la inagotable fiesta en Miami Beach hasta la tranquilidad residencial de Doral, pasando por el ritmo ajetreado de la city enBrickell o Downtown. En mi caso, me quedé con Doral: típicas casas americanas, piscinas y muchas palmeras.

Trabaja muy duro durante la semana y en sus días libres aprovecha para visitar la ciudad.

– ¿En qué consiste tu trabajo?
Me dedico a la mejora de procesos de producción y a la gestión de reparables para las Américas en el área de Material Services. ¿Suena bastante enrevesado no? En Airbus gustan mucho los nombres elaborados, pero luego nadie sabe lo que realmente haces. Por poner un poco en situación, para vender un avión necesitas una estructura que soporte todo el proceso, planificación, diseño, compras, fabricación, y demás, hasta que el avión sale por la puerta para ser entregado al cliente. Cuando este se entrega, necesita otra estructura similar a la anterior que soporte el contrato del servicio al cliente por una cantidad de años, 50 en el caso de los últimos C295 que se vendieron a Canadá. A esto se le llama Servicios, y es la rama que más está creciendo en mi compañía (y en cualquier compañía). El dinero ya no se produce tanto vendiendo aviones, sino en el mantenimiento de los mismos por los consiguientes años que se firmen en el contrato. Aquí, en Miami, se producen parte de esas piezas que el cliente necesita para mantener a su flota operativa en el aire, y yo me dedico a la mejora del proceso de producción, buscando soluciones para generar una mayor eficiencia y consecuentemente beneficios económicos. Además de esto, la gestión de las operaciones de reparación para las piezas provenientes de América. Lo mismo que he explicado antes, pero cuando una pieza no es comprada nueva, sino que el cliente prefiere repararla. Pero ojo, que cuando hablamos de clientes no nos referimos a un particular, sino de ejércitos en el caso de aviones militares y de aerolíneas con cientos de aviones en el caso de la rama civil.

Es arquitecto técnico e ingeniero civil aunque además ha realizado varios posgrados.

– ¿Hay mucha diferencia laboral y de progreso entre Miami y España, en tu ámbito de trabajo?
Definitivamente, sí. Al final el mundo laboral se rige por la oferta y la demanda, la ínfima oferta laboral que hay en nuestro país enfrentada a la alta demanda de empleo da lugar a la prostitución salarial, y eso aquí no pasa de una forma tan salvaje. No pasa porque es un país con un consumismo brutal que inevitablemente genera dinero y necesidad de trabajadores. Es triste, pero es así. Tampoco llevo aquí mucho tiempo, pero me doy cuenta cómo gente que llegó a este país hace 10 años ha prosperado, se han podido comprar una casa, ahorran y viajaran todos los años a Europa, que sería como para un español poder venir todos los años de vacaciones a los Estados Unidos. Te hablo de gente que en nuestro país lo pasaría incluso peor que los jóvenes cualificados que no encuentran un buen trabajo, te hablo de personas que emigraron de sus países desde cero porque vienen de una situación mucho peor. Una parte de los operarios con los que trabajo diariamente son cubanos o venezolanos que han dejado atrás sus países por las dictaduras comunistas a las que están sometidos, han perdido en cuestión de años propiedades que valían 200 mil dólares porque el estado se las ha quitado, o los mejor parados han podido venderlas por escasos 15 mil dólares. Llegan a los Estados unidos como podrían llegar a España, pero aquí en 10 años tienen una calidad de vida bastante decente.

En España estas personas en 10 años no tendrían ni por dónde empezar (generalizando, por supuesto). Si nos metemos en mi otro ámbito de trabajo, las horas en las que estoy en la oficina, preferiría hasta no responder la pregunta porque más de uno se tiraría de los pelos. Aquí se paga por experiencia y formación académica. No es habitual ver muchos ingenieros con máster, pero los que hay con una formación similar a la mía viven más que bien. El problema es que ellos son residentes de los Estados Unidos, y tienes que ser residente americano para poder aspirar a ese tipo de contrato. En España, por el contrario, te puedes llevar 5 años con el mismo salario, amplíes tu experiencia o estudios. También tienen su parte negativa, y es que tienen bastantes menos vacaciones que los europeos y los salarios no están regulados. Cada uno exige lo que cree que vale y en función de eso acuerdas unas condiciones, pero se puede permitir el lujo de negociar sensatamente. Por otro lado, los impuestos son más altos que en España, aquí es donde prima el contrato de expatriado porque estas exento de pagar impuestos. Balanceando todo, se puede decir que están mejor que nosotros aunque trabajen más días.

Disfruta de la compañía de muchos compañeros hispanos.

– ¿Cómo es tu vida allí?
De lunes a viernes estoy muy centrado en mi rutina: trabajo, deporte y me he apuntado a una academia de inglés para compensar las horas que hablo español con todos los latinos. Uno de mis intereses al venir era subir a otro nivel mi inglés y cuando llegué aquí no daba crédito a la cantidad de hispanohablantes que habitan Miami. Los fines de semana me dedico a descubrir nuevas zonas de la ciudad, viajar y ponerme al día con la gente de España con la que no puedo hablar durante la semana, debido al cambio horario.

– ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de Miami?
Lo que más me gusta es el clima y la naturaleza. Y lo que menos, sin duda, las distancias y el tráfico.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?
A mi doctora favorita, que es mi talón de Aquiles.

Aunque le encanta Miami, quiere regresar a España.

– ¿Crees que volverás a Huelva?
Claro que si, de hecho ya tengo programadas 3 visitas por ahora hasta abril. Como comenté antes, para mí esto es una experiencia temporal, seguro que volveré a Andalucía. A Huelva en particular me encantaría, soy un enamorado de mi ciudad, el problema es el trabajo. A ver si lee estas líneas alguien de El Puerto de Huelva o Cepsa y me lo pone más fácil.

– Manda un mensaje a los onubenses.
Un abrazo a todos mis paisanos desde el otro lado del charco. Juntos debemos ir con tesón a por una Huelva mejor.




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