Moguer dedica un azulejo homenaje a la Hermana Brígida por su defensa de la sillería nazarí del Monasterio de Santa Clara

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Imagen del azulejo.
Momento de la inauguración del azulejo.
Momento de la inauguración del azulejo.

Rosario Paniagua. Moguer rindió ayer un merecido homenaje a la hermana Brígida, una monja clarisa que profesó en Santa Clara, a la que debemos que se conserve la valiosa sillería nazarita del monasterio. Su vinculación a nuestra localidad será por siempre recordada en un azulejo que fue develado ayer en los exteriores del convento, en la calle que lleva su nombre.

Un acto muy concurrido.
Un acto muy concurrido.

El acto, organizado por el Obispado de Huelva a iniciativa de la moguereña Rosario Paniagua y con la colaboración del Ayuntamiento, contó con la asistencia del Vicario General Francisco Echavarría y el alcalde Gustavo Cuéllar, junto al párroco José Manuel Raposo, la concejala de Urbanismo Rocío Domínguez y el edil responsable del área de asociaciones José Jiménez.



Rosario Paniagua.
Rosario Paniagua.

No faltó a la cita una ilusionada Rosario Paniagua, que viajó desde Madrid, donde ejerce como profesora en la Universidad de Comillas, para desglosar la figura de esta religiosa, recordada también en nuestra localidad por su generosidad y su constante atención a los más desfavorecidos.

Imagen del azulejo.
Imagen del azulejo.

Este reconocimiento público se completó con el develado del primer cuadro de la religiosa, realizado por el artista moguereño José Enrique Azcárate, que se da la circunstancia conoció a la hermana cuando estudiaba en el Colegio de las Esclavas.



Una mujer pequeña, pero muy grande.
Una mujer pequeña, pero muy grande.

El Ayuntamiento ha facilitado la mano de obra para la colocación de la placa que se devela en la calle que Moguer dedicó en su día a esta mujer, pequeña en estatura pero enorme en su entrega hacia los demás.

image006Hazaña Hermana Brígida. Durante la guerra civil esta pieza de incalculable valor fue devastada, pero  hermana Brígida, pese a ser una mujer analfabeta entendió el valor y la singularidad de esta joya del arte mudéjar, y se encargó de forma laboriosa y rigurosa de recoger, componer y guardar todos los trozos encontrados.



image005Desde 1936 hasta 1940 custodió con mimo esta composición en forma de puzzle, que fue trasladada a los Reales Alcázares de Sevilla para ser restaurada. Tras cuatro años de intenso trabajo, el 1 de diciembre de 1944 se entregó a la ciudad de Moguer, que puede presumir de contar hoy con una de las sillerías de estilo nazarí más antiguas de las que se conservan en España.

brígida

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