Casto Márquez Ronchel, la poesía de un paymoguero letrista de Juan Peña ‘El Lebrijano’

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Casto Márquez Ronchel es un onubense muy polifacético.
Casto Márquez Ronchel es un onubense muy polifacético.
Casto Márquez Ronchel es un onubense muy polifacético.

M. P. D. Hablar de Casto Márquez Ronchel es hacerlo de un onubense polifacético donde los haya. Poeta, cantautor y letrista de numerosos artistas, como Juan Peña ‘El Lebrijano’ o Juan Manuel Soto, acaba de publicar un libro titulado Corazón de Adelfa, una propuesta que aparece bajo el paraguas de la editorial ‘Biblioteca País del Mago’ y que ha querido presentar en HBN.

No en vano, recordar la trayectoria de Casto siempre es una oportunidad de interés, por tratarse de una historia vital que merece la pena conocer. Sin ir más lejos, es hijo del paymoguero doctor Juan Nicolás Márquez, muy querido en Huelva por su asistencia desinteresada a los necesitados de la ciudad durante toda su vida profesional, tanto que cuenta con una calle con su nombre.



Libertad sin Ira es el símbolo de una generación.
En Sevilla tuvo contacto con diferentes artistas, como el grupo Jarcha.

Casto Márquez Ronchel nació en Huelva, aunque pasó largos periodos de vacaciones en Paymogo con sus abuelos. Aprendió la guitarra flamenca con Juan Mariano en Huelva, profesor de Coros y Danzas, marchándose a Sevilla para estudiar con 16 años. En la facultad conoció al grupo de teatro ‘Esperpento’, con los que comenzó a poner música a las obras que representaba. Fue su primera toma de contacto con la composición, musicando a poetas como Miguel Hernández, Lorca, Cernuda o Gloria Fuertes, entre otros. En aquellos años ofreció recitales en colegios mayores y en casi todas las facultades de la Universidad, relacionándose con artistas, escritores y poetas de Sevilla, así como con grupos tan conocidos en la época como Gualberto, Las Manos y Jarcha, con los que incluso se fue a Madrid a grabar un disco, que finalmente no vería la luz por la situación política de la España de entonces.

Diferentes circunstancias le llevaron después a vivir dos años en Menorca, donde convivió con músicos de la movida catalana -la cova del Quatre gats-, de donde salieron Pi de la Serra, Ovidi Monllort, Raimon, María del Mar Bonet o Luis LLach. De vuelta en Sevilla, y ya trabajando, trabó una profunda amistad con Juan Peña ‘El Lebrijano’ y su familia, lo que le abrió las puertas a todo el mundo del flamenco.



Entabló una profunda amistad con 'El Lebrijano'. / Foto: www.guiaflama.com
Entabló una profunda amistad con ‘El Lebrijano’. / Foto: www.guiaflama.com

Un punto de inflexión en una vida llena de momentos inolvidables y donde nunca ha faltado la poesía, como nos muestra en su último libro, que nos presenta en la siguiente entrevista.

-Es usted una persona muy conocida, en parte por la labor altruista de su padre. ¿Qué destacaría de él?
-A mis padres se lo debo todo, supongo que como todos nosotros. Admiraba de mi padre su tolerancia, su bondad y su solidaridad. Jamás lo vi enfadado, a todos comprendía, para todos tenía una sonrisa. Era un hombre, como diría Machado, en el buen sentido de la palabra “bueno”. Bueno, justo y trabajador. Trabajó toda su vida para sus hijos, pero también para los demás. Él y el movimiento de Cursillos de Cristiandad hicieron socialmente mucho por Huelva. Jamás alardeó de su bondad, pero contaré una anécdota; hacía unos dos años que habían inaugurado el Corte Inglés del centro de Sevilla y allí me lo encontré…..



– Papá, que alegría, ¿qué haces aquí?
– Voy a comprar pantalones.
.¡- ¿¿Pantalones??.- Sí, trescientos…, pa la gente de la cárcel…
Bueno, así era él.

José Manuel Soto.
También ha escrito para artistas como José Manuel Soto.

-En su faceta como letrista. ¿Para qué artistas ha escrito?
-Para Juan Peña ‘El lebrijano’, Esperanza Fernández, Los Marismeños, Calle Botica, Juan Manuel Soto, Tito Muñoz, Regina, Rumores y otros.

-¿De qué canción o canciones se siente más orgulloso?
Una que canta El Lebrijano que se llama Alicia y que está dedicada a una niña que viajaba en el vientre de su madre en uno de los trenes de Atocha el día del atentado en Madrid. Está en un disco del artista marroquí Faisal Kourrich, que se llama Puertas abiertas.
Me gusta también el tema de Huelva que cantan Calle Botica y ‘Sueños en el aire’, una bulería de El Lebrijano.

El propio Gabriel García Márquez le escribió una carta.
El propio Gabriel García Márquez le escribió una carta.

También todo el disco de ‘Cuando Lebrijano canta se moja el agua’. Hice las letras basándome en los Cuentos Peregrinos de García Márquez. El Nobel le escribió el título en una servilleta. Yo le mandé los poemas que hice y me escribió una carta autorizándonos a la elaboración del disco. Puede que esté más orgulloso de la cara de Don Gabriel que de todo lo demás… Aunque a todo le pongo pegas, a la carta no, por supuesto.

-Ahora es noticia porque acaba de presentar un libro, Corazón de  adelfa. ¿Es su primer libro?
No, es el segundo. Tengo publicado un poemario a la limón con el patriarca de los Peña, Pedro Peña Fernández, que se llama Palabras e Hijuelas. Y tengo un tercero ya para mandar a la editorial.

Portada de su libro, junto a otra publicación reciente de la misma editorial.
Portada de su libro, junto a otra publicación reciente de la misma editorial.

-¿Por qué este título?
-Porque es verdad que somos lo que en la infancia aprehendemos. Es cierto que hay una época en la que nuestro cerebro es mantequilla, todo se graba, todo se asimila y a mi me tocó vivirla y disfrutarla entre las encinas, el romero, el poleo y las adelfas. Si me paro a pensar, diría que aún mi alma anda por aquellos campos.

-¿Qué nos ofrece esta obra?
-Es un pequeño libro de recuerdos, nostalgias, pensamientos y poemas. Todo algo entremezclado, pero creo que con un sentido de unidad. La primera parte es totalmente paymoguera y en la segunda me sale algo del hombre político que llevamos todos dentro.

Un momento de la presentación.
Un momento de la presentación.

-¿En qué se ha inspirado para escribirlo?
Me inspiran los sentimientos por los hombres y las cosas y me influyen muchos escritores a los que tanto les debo.

-Acaba de presentarlo. ¿Cómo y dónde fue el acto?
El acto fue en la Sociedad de Pagos de Sierra de Paymogo. Fue un acto entrañable, sencillo e intenso, donde una vez mas estuve arropado por el cariño y la amistad de la familia y de muchos paymogueros. Fueron Manuel Peña y su mujer Consuelo los que trabajaron para que todo saliera rodado. Estoy sumamente agradecido a su quehacer y a su empeño por las cosas de Paymogo.

Casto, con Joan Manuel Serrat.
Casto, con Joan Manuel Serrat.

-¿Tiene previsto presentarlo en otro lugar?
Me han pedido que lo presente en La Casa, un centro de Lepe donde puede que este verano presente además algunas canciones nuevas.

-¿Está trabajando en algún nuevo proyecto?
He terminado un segundo libro de poemas que saldrá pronto y termino una novela que tardará algo mas. Hice diez poemas basados en relatos de Tagore, para un disco de Lebrijano, una historia de amor mineral por fandangos para Regina y sigo componiendo temas para otros.

-¿Le recomienda su libro a los onubenses?
-A los onubenses todo mi respeto y mi cariño y sobre el librito, pues que es eso, pequeño y se lee fácil. Espero no dañar ninguna sensibilidad, no está escrito para eso, sino para todo lo contrario.

Otro momento inolvidables de su vida.
Otro momento inolvidable de su vida.

-¿Unas palabras a modo de despedida? 
Hay algo concomitante en mí que aprendí de mi padre y releí en autores como Pániker, y es la idea de que debemos entender que somos finitos, nos acabamos, y si entendemos esto, empezamos a colaborar, ayudar, a ser solidarios…
En un poema de hace tiempo ya  lo expresaba:

Que aceptemos y entendamos
Que andar de paso es lo bello,
Que lo que perdura es la mar
Que lo demás no es eterno.