La personalidad de Manuel Pérez y González, autor del Mercado de Santa Fe

Fachada de la escuela en la calle San José (AHM Huelva).
Documentación sobre Huelva conservada en el  Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares.
Documentación sobre Huelva conservada en el
Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares.

Rocío R. Pujazón/ Miriam Dabrio. No es la primera vez que se habla de este arquitecto. Asunción Díaz Zamorano, en su estudio de la construcción de la ciudad, ya nos lo presentaba de este modo: “El primero de los grandes arquitectos municipales será Manuel Pérez y González, contratado el 27 de noviembre de 1891 con un sueldo de 3000 pesetas al año. Autor de numerosos trabajos municipales […] La pródiga y exhaustiva literatura de sus proyectos revela una especial preocupación por las cuestiones de salubridad y adecuación de los espacios a las funciones desempeñadas por el edificio”. Martínez Navarro, dentro de su Historia Menuda, también ha recopilado información sobre este personaje.

En nuestro caso, el manejo de la documentación original de la época de construcción del Mercado de Santa Fe nos ha llevado a la lectura de algunos de los manuscritos de Pérez y González, en los cuales hemos podido observar de primera mano la personalidad del arquitecto municipal. Por otra parte, también en la bibliografía manejada hemos encontrado el reciente reconocimiento que se ha hecho a la labor de este personaje histórico como pionero urbanista. Josefina Gómez Mendoza, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha estudiado la labor de los arquitectos municipales en el contexto de la promulgación de la Ley para el Saneamiento, Reforma y Ensanche Interior, que vio la luz en el año 1895. Dentro del Ministerio de Gobernación, la llamada “Junta Consultiva de Urbanización y Obras” recibió las competencias en materia de ensanche y saneamiento de las ciudades. En este organismo consultivo tuvieron presencia los presidentes a nivel nacional de diferentes agrupaciones de carácter progresista como el Círculo Mercantil, la Sociedad Española de Higiene, o la Asociación de Propietarios. La encuesta que desde este organismo fue realizada a las capitales de provincia es una de sus más interesantes realizaciones. Sólo se han conservado en Madrid, en el Archivo General de la Administración Central, diecisiete de esos cuestionarios. Pérez y González firma en 1894 “la memoria sin duda más completa e ilustrada” de todo este conjunto documental, siendo considerado, como ejemplo destacado de la labor de los técnicos municipales de aquella época de gestación de la ciudad burguesa en España.

Final del manuscrito original firmado por el Arquitecto Municipal de Huelva, Manuel Pérez y González (AGA- GOBERNACIÓN  44-00043-0001-024).
Final del manuscrito original firmado por el Arquitecto Municipal de Huelva, Manuel Pérez y González (AGA- GOBERNACIÓN 44-00043-0001-024).

Este testimonio de Pérez y González, mostrando un gran espíritu crítico en cuanto a condiciones de vida, necesidades y servicios públicos, es una descripción de Huelva a finales del siglo XIX que no tiene desperdicio. Se queja de que, tras veinte años de bonanza producida por la presencia de las compañías del mineral, Huelva no había sabido aprovechar la oportunidad de mejora, pues el crecimiento de la ciudad se había producido de una manera irracional y desordenada, primando intereses económicos particulares en contra de cualquier pauta urbanística que hubiese inducido un diseño de más utilidad a los nuevos espacios:

De aquí que una población como esta, que si bien se halla hoy en un periodo de decadencia grandísima, se ha formado y desarrollado en un periodo de 20 años desde la venta por el Estado a la Compañía inglesa que hoy posee la inagotable mina de Rio Tinto, no tiene una calle recta y de anchura proporcionada, pues todas son tortuosas y mal alineadas dándose el caso de que en dos casas de moderna construcción, discurra una más que la otra sobre la vía pública más de un metro. De lo dicho se comprueba que aunque hay plano es lo mismo que no lo hubiera; que en los terrenos próximos  a la ría por la construcción de los dos ramales de carretera, denominados de Alcalá de Guadaira a Huelva y de Huelva a Ayamonte, se han proyectado y ejecutado calles que no desmerecen en nada de las antiguas pues pudiendo haberse ejecutado calles anchas  y rectas, no han sido ni una siquiera, como se comprende examinando las calles de Sevilla en su terminación, Alfonso XII toda ella, Santa María, Pinta, Niña, Alonso Sánchez y todas, absolutamente todas las que forman el ensanche por la parte Sur y si de aquí pasamos al barrio N.O. formado en el antiguo Barrido de los Bueyes y examinamos las calles desarrolladas en él, veremos las calles de Zafra, que si bien por excepción es ancha, no es recta, Béjar, Rafael Guillén, que no han salido mejor libradas. Otro tanto sucede con las formadas en las inmediaciones del Mercado público, como las de Barcelona y Duque de la Victoria, de manera que a la formación de las calles nuevas no ha precedido criterio alguno más que el espíritu de sórdida avaricia de mal entendidos intereses de aprovechamiento de terrenos


Puerto de Huelva

Pérez y González detecta la necesidad y total falta de espacios verdes en la ciudad, de forma que podemos decir que fue el primero en denunciar una cuestión que costará, en nuestro caso, muchas décadas solucionar. Soñaba con una Huelva dotada de árboles, estanques y surtidores:

Parques y jardines. La carencia casi absoluta de aguas potables en Huelva da lugar a que ni particulares ni públicos haya jardines ningunos siendo sin embargo grande la afición de sus habitantes a pasear y no teniendo sitio a propósito para ellos se diseminan en los días de fiesta por los huertos particulares de que está rodeada la población.  Pero esto es molesto lo mismo para los paseantes que para los dueños de los huertos y se hace absolutamente preciso lo mismo bajo el punto de vista higiénico que para proporcionar solaz y expansión del vecindario, proceder al estudio de paseos públicos y aunque el agua pudiera ser por el momento escasa, por lo menos servirían las norias-pozos que hoy existen como lo están haciendo hoy para el riego de plantaciones y arbolado. Y si algún día hubiera agua abundante entonces podrían establecerse fuentes con surtidores, construir estanques y arroyuelos, que con el arbolado contribuyen a refrescar la atmósfera: por lo tanto por el momento podrían hacerse las plantaciones de árboles y praderas y macizos que como ya he dicho podrían sostenerse con el agua que hoy hay o que pudiera alumbrarse en pozos y norias». 

El Proyecto de Parque para la ciudad de Huelva (1891) en el Cerro de San Cristóbal, hoy Barrio Obrero.
El Proyecto de Parque para la ciudad de Huelva (1891) en el Cerro de San Cristóbal, hoy Barrio Obrero.

Es a todas luces un personaje sensible al drama de las epidemias que se suceden en la Huelva de aquellos tiempos, causando en sus palabras, “el sin número de víctimas que paulatinamente sucumbe pagando con un hábito de mortandad que alcanza proporciones aterradoras e igual al de las poblaciones más castigadas de España […] dando los resultados perniciosos que todos lamentamos de una manera dolorosa, pues todos tenemos desgracias que lamentar debidas a las enfermedades infecciosas que como he dicho antes, duran más que en otras partes y se suceden unas a otras en interminable manera”.

Sabemos que hubo al menos tres brotes de cólera morbo asiático en Huelva, enfermedad que entró por Portugal desde sus colonias orientales. Durante el tercero de ellos, en 1885, Manuel Pérez había trabajado en el acondicionamiento del Santuario de La Cinta a modo de lazareto. En estas palabras podemos entrever que el arquitecto municipal también perdió entonces a algún ser querido. Relaciona la persistencia de estas plagas con las malas condiciones higiénicas que él detecta en cuestiones como el deficiente saneamiento de la ciudad – “Pues no limpiando el pozo negro queda en casa el foco permanente de corrupción que filtrándose por el terreno lo envenena saturándolo de microorganismos y gases deletéreos” -, la falta de potabilidad en el agua – “Huelva necesita ser surtida de Aguas en abundancia y que estas sean potables en el verdadero sentido de la palabra, para darle las condiciones de salubridad que ha perdido de 15 a 20 años a la fecha, pues de ser una de las poblaciones más sanas de Andalucía ha pasado a ser una de las más insanas” – o el poco cuidado en cuestiones alimentarias, como ya vimos en una entrega anterior en su descripción  del antiguo matadero.

También prestaría atención a cuestiones humanitarias en un sentido muy moderno del término, al abordar las malas condiciones de los presos encarcelados en San Francisco o de los enfermos ingresados en el Hospital que se encontraba en La Merced. Por ello seleccionamos aquí este otro fragmento de esa Memoria de 1894:

Correccional: […] …carece en absoluto de condiciones higiénicas, pues aunque la planta claustral proporciona condiciones de luz y ventilación en general, lo pequeño del local, donde tiene que hacinarse no solo la población penal sino los que aún están pendientes de juicio todos reunidos sin posible separación a más de no satisfacer las necesidades del servicio, dan lugar a que reunidos los que pueden ser inocentes con los culpables, pueda constituirse en una escuela de inmoralidad y corrupción. […] por caridad y aún mejor por humanidad conviene excitar el celo de la Corporación provincial para que lleve adelante la construcción del edificio pues a más de ser muy deficiente  el que hoy ocupa la reparación de unas cuadras y calabozos más que deficientemente destinados a albergar seres humanos, quizás más desgraciados que culpables, parecen mazmorras y cubiles donde albergar fieras, pues en general están faltos de luz y ventilación, pues los calabozos para los incomunicados y reos de consideración no tienen ni un pequeño orificio para poder ver la luz del sol no penetrando el aire por lo tanto más que de una manera imperfecta, siendo por lo tanto mal sano y cruel encerrar seres humanos de la misma manera que lo hacia la Inquisición que tanto anatematizamos hoy, y para que el parecido sea mayor, como quiera que el edificio tiene pocas condiciones de salubridad, para evitar que los presos se eleven están cargados con grilletes y cadenas y aún con cepos a los pies. En nombre pues de la humanidad como antes he dicho conviene, mejor urge, ordenar a la Diputación para que poniendo fin con honra suya, a tan desastroso estado, construya el magnífico edificio que tiene proyectado y dé a la población penal mejores condiciones higiénicas y no haga que albergándola de la manera desastrosa que he dicho, que aún peca por defecto, se haga la sociedad para con ellos tan culpable como ellos lo son para con ella». 

Como técnico municipal, se queja de la lentitud en los resortes de la administración, la falta general de recursos o el sometimiento a intereses particulares. En lo que se refiere a obras municipales es innovador en la búsqueda de soluciones prácticas tales como el pago aplazado, o el entendimiento de las obras públicas como mecanismo generador no sólo de mejoras urbanas sino también de empleo para la población, en un momento de grave crisis económica a nivel nacional.

Muy moderna es también su percepción de los posibles atractivos turísticos de esta ciudad y la capacidad del Ayuntamiento para su incremento mediante las actuaciones que “pueden y deben llevarse a efecto ya para mejorar las condiciones higiénicas de la ciudad ya para su embellecimiento, multiplicando atractivos que den lugar a la afluencia de forasteros que su clima templado atraería y que aleja las malas condiciones higiénicas o de comodidad o de esparcimiento de que hoy carece”. Preside en todo momento su actividad el objetivo de “convertir a esta Ciudad en centro agradable y sano y además que esté a la altura que los adelantos modernos recomiendan para todo pueblo culto”. Han pasado 120 años desde que Pérez y González se preocupara por todos estos temas. Podemos mirar a nuestro alrededor, paseando por la ciudad de Huelva y reflexionar, entre todos, en qué cosas hemos mejorado y en qué otras tenemos aún mucho por hacer.

El Ayuntamiento de Beas es Proyecto de Manuel Pérez González de 1881 (Luciano Suárez).
El Ayuntamiento de Beas es Proyecto de Manuel Pérez González de 1881 (Luciano Suárez).

Para terminar de abordar la figura de autor del Mercado de Santa Fe es necesario apuntar aquí los aspectos fundamentales de su obra, que quedó profusamente repartida por Huelva y su provincia. Algunos de sus proyectos no llegaron a materializarse, otros desaparecieron con el tiempo, pero otros muchos han perdurado hasta hoy. Como arquitecto, destacó su actitud abierta hacia los progresos técnicos y las tendencias de época, siempre “de conformidad con los últimos adelantos de la ciencia moderna”. Fue gran conocedor de lo que se estaba haciendo en esos momentos en el resto de España así como en el extranjero, bien mediante el manejo de bibliografía especializada, bien mediante la visita directa a las realizaciones arquitectónicas de aquel entonces. Le preocupaba especialmente que el diseño de los inmuebles estuviese adaptado a las funciones a realizar, cosa que no solía ocurrir en los servicios públicos, que se ubicaban normalmente reutilizando lo ya construido. Si hay que situar a este autor dentro de algún estilo arquitectónico, podemos decir que forma parte de ese eclecticismo propio del momento, siempre preocupado por hacer una reinterpretación “moderna” de los distintos repertorios artísticos históricos que introduce en sus edificios.

Parece ser que nació en Madrid sobre 1852 y, recién acabados los estudios de arquitectura, lo encontramos firmando trabajos aquí desde el año 1873. Comenzando por la provincia, son varios los ayuntamientos de su autoría: Beas (1881), donde también llevó a cabo la Casa de la Cultura (1882); Berrocal (1892) o San Juan del Puerto (1902). Muy interesante es también el Proyecto de Juzgado Municipal en La Palma del Condado (1880), que no llegó a construirse.  Trabajos relacionados con el abastecimiento de agua potable son la Fuente del Fresno en Zalamea (1883) o la Fuente de Cortegana (1884).  También en los años ochenta debió construir el Mercado de Zalamea, antecedente del onubense y con el que tiene en común el uso del ladrillo visto así como la cubierta de chapa metálica y hierro. Presenta en cambio unas menores dimensiones y planta rectangular, a dos aguas y dos niveles de altura.

“Estación Central Telefónica”, tipología residencial con torreón derivado de la arquitectura del hierro, que sirve de antena recepto-emisora a la vez que embellece el conjunto. Entre las medidas más innovadoras, la transmisión de energía desde sistema en la parte inferior del edificio, así como una iluminación y aireación concienzuda de todas las dependencias.
“Estación Central Telefónica”, tipología residencial con torreón derivado de la arquitectura del hierro, que sirve de antena recepto-emisora a la vez que embellece el conjunto. Entre las medidas más innovadoras, la transmisión de energía desde sistema en la parte inferior del edificio, así como una iluminación y aireación concienzuda de todas las dependencias.

En la capital encontramos los proyectos de un numeroso repertorio de obras para particulares, no sólo viviendas sino también instalaciones industriales en el contexto del auge fabril de la Huelva de finales de siglo. Entre ellos destacamos la “Estación Central Telefónica”, proyecto del año 1901, del que desconocemos si llegó a ejecutarse. Como arquitecto municipal tocó prácticamente todas las temáticas posibles en las Obras Municipales debido a la gran transformación que vivió la ciudad en aquellos años. Fruto de su obsesión por “proporcionar locales cómodos, sanos y ventilados para la expendición de los artículos de primera necesidad” contamos con distintos proyectos para la Pescadería, finalmente ejecutada en colaboración con Trinidad Gallego en 1891, además de los que aún podemos ver hoy en pie como el Matadero (1894) o el Mercado (1899).

Su labor para la mejora de los locales destinados a la enseñanza en la ciudad está marcada por novedosas tendencias pedagógico-sanitarias. La llamada Ley Moyano (1857) que había declarado la primera enseñanza en España como obligatoria, era difícil de aplicar en una población que presentaba escasez de dotaciones educativas públicas, repartidas entre las “escuelas de amigas” y las escuelas con profesoras tituladas. Debemos mencionar, entre otros, “Escuela de niños y habitaciones para maestros en el Matadero Viejo” (desaparecida) y el proyecto de “Escuela de niños y niñas y habitaciones para los maestros, calle San José” (1900 -1901), de gran fachada monumental desafortunadamente demolido en 1969. De este y otros proyectos educativos destacan tipológicamente  la separación de usuarios, con accesos independientes según géneros, viviendas de profesores con patios silenciosos separados de los patios bulliciosos de recreo. En cuanto a las condiciones higiénico-sanitarias de los mismos, se caracterizan por amplios ventanales, alturas libres de 5m, o el pavimento de torta de hormigón bajo capa de carbón vegetal y entarimado de madera, sistema para proteger de forma innovadora contra la humedad y la contaminación del subsuelo. Otros elementos novedosos son el hormigón en cimientos y pavimento, uso del hierro forjado, etc.

Fachada de la escuela en la calle San José (AHM Huelva).
Fachada de la escuela en la calle San José (AHM Huelva).

En la arquitectura funeraria abordó varias ampliaciones del Cementerio Católico, así como “Sepulturas y osario en el Cementerio Disidente”, colindante con el de San Sebastián (construido en 1852, y en uso desde 1870, clausurado el Cementerio Viejo en 1885), y el “Depósito de cadáveres y Sala de Autopsias” (1894-1897). Sencillas composiciones espaciales geométricas, connotaciones sociales por la disposición de nichos y panteones; edificios con especial atención a iluminación y ventilación, con pavimentos impermeables de hormigón hidráulico, alicatados en paredes y mesas de mármol para autopsias.

Entre su arquitectura civil consta la “Cárcel del Partido de Huelva” (1880), y el “Proyecto de Casa Consistorial”, entonces ubicada en la calle Puerto (1894) cuya Memoria se conserva intacta y con todo lujo de detalles en cuanto a riqueza espacial de salones, patios, y detalles constructivos y ornamentales, la cual ha sido transcrita en nuestro trabajo.

“Depósito de cadáveres y Sala de Autopsias” (1894-1897).
“Depósito de cadáveres y Sala de Autopsias” (1894-1897).

En materia paisajística, merece especial atención el  ambicioso proyecto de 1891 que pretendía dotar a la ciudad de una sensacional zona verde en el cerro de San Cristóbal, donde se construiría finalmente el Barrio Obrero.  Se conserva plano de ordenación principal y la memoria, incluyendo una descripción de lo que hubiese sido el primer gran parque de la ciudad, propio del paisajismo inglés más elaborado, destacando de nuevo la espiritualidad y sensibilidad del autor ante estos aspectos, pensando en las generaciones venideras: consideraciones sobre el reino vegetal, especies, canales de conducción de aguas, estipulaciones sobre jardinería y hortofrutícola, en una planta orgánica que estructura jerárquicamente paseos de 8m para la circunvalación de carruajes, paseos de 4m para peatones; glorieta para música en días festivos y fuegos artificiales; plazoletas y glorietas menores, y “muro del recinto para evitar la entrada de animales”. Entre sus sugerencias innovadoras también habría de ser parque zoológico, “que pudiera servir para completar los estudios a los estudiantes del Instituto Provincial”.

Don Manuel firma toda una colección de proyectos en materia urbanística que responden a las inquietudes de comunicación de espacios, plazas o viarios mediante la apertura de nuevos tramos en manzanas hasta ese momento impenetradas. También existen numerosos relativos a correcciones de alineaciones de calles, que, poco a poco, van tomando una sección homogénea, sobre todo en calles del centro. Sus nuevas ordenaciones responden a las entonces zonas de ensanche ejecutadas ganando terreno a las marismas, tales como el Matadero, el Molino de la Vega y Las Colonias.

En definitiva Manuel Pérez y González fue un personaje clave en la vertiginosa transformación que vivió la ciudad de Huelva durante su primera revolución industrial. Vino para quedarse, murió en Huelva el 19 de enero de 1914.



2 comentarios en «La personalidad de Manuel Pérez y González, autor del Mercado de Santa Fe»

  1. Rocío, el edificio de Telefónica si que se realizó y seguro que lo has conocido. Estaba en la calle Carmen, frente a la actual notaria, y derribado hace tan sólo unos años… como tantas otras cosas.
    Respecto al autor referido, obviamente tuvo una trayctoria interesante, aunque algunos de sus postulados han perdido el sentido, otros malinterpretados y otros ignorados por completo. En este sentido me refiero a la innecesidad de algunos progresos para mejorar vías y tal, innecesarios ahora por otros avances y incluso contraproducentes por un creciente aprecio de la irregularidad de calles como contadora de historias y dinamismo ante lo seriado de todo… Con el pretexto de las lindes se han justificado muchos derribos en Huelva, en un país repleto de ciudades con declaraciones patrimoniales precisamente por lo peculiar de esos trazados, entre otras cosas. Los ensanchamientos no dicen gran cosa cuando las alturas se han aumentado e incluso sobrepasado sistemáticamente sobrepoblando los sectores.
    Es triste, tantos años después, de la razón que tiene respecto a la vegetación. Huelva es una ciudad sin árboles. Repleta de alcorques vacios, troncos cortados o raquíticos e inclinados, pequeña arboleda que no pasa ni de los 3 metros… y una creciente tendencia a enlosar zonas verdes y a cortar y replantar árboles como si de mobiliario urbano se tratase.

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