Chicago, una ciudad sin prejuicios

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chicagoÁlvaro de la Morena / Chicago. Desde el aire se puede observar el trazado intermitente y aritmético de esta ciudad majestuosa. Y es que cuando uno llega a la capital del medio oeste, cualquier lugar que hayas visitado antes parece pequeño.

De Chicago nos maravillan sus magnos edificios, de diseño irrepetible, que parecen saltarse todo canon preconcebido. Creaciones artísticas al aire libre que son un exponente mundial de la arquitectura moderna, neogótica y barroca, así como un testimonio inmortal de la expresión conceptual de sus creadores.



Admiramos su contraste de ideas, su constante transgresión cultural, siempre dispuesta a romper tabúes, motivo por el cual se ha convertido en tierra prometida para todo tipo de autores. Y nos atrapa, en todo momento, una sensación inevitable de que siempre hay algo por desenmascarar en cada lugar que visitamos.

Cuando llegamos a Union Station, la estación de ferrocarril, retrocedemos a la década de los veinte. A los años de la Ley Seca cuando los bares clandestinos acogían a enemigos públicos como Al Capone, que acudían a disfrutar de la música jazz en estos tugurios de poca luz. Allí nos encontraremos el Great Hall, la grandiosa y elegante sala de recepción, con paredes de más de treinta y tres metros de altura, que ha aparecido en un gran numero de películas.



Seguiremos nuestro camino y tomaremos el “tren elevado” hacía el corazón financiero de la ciudad. Nos encontraremos con la elegante Avenida Michigan, símbolo cuidadosamente adornado que recorre el centro o “Loop”, y que alcanza su máximo esplendor en las fechas navideñas.

CrownFountainA pocos metros en dirección norte, aparece una verdadera joya en éste lugar, Millenium Park. Se trata de un parque público de diez hectáreas que alberga grandes obras de arte reconocidas. La más importante es el “Jay Pritzker”, uno de los pabellones de conciertos al aire libre más grandes del mundo, construida con los mismos materiales que el Guggenheim de Bilbao. La Cloud Gate o Puerta de la nube, una estructura con forma de alubia compuesta por más de doscientas placas de acero pulido, que se encuentra gobernada diariamente por decenas de turistas. Y, por último, la Crown Fountain, una videoescultura diseñada por el español Jaume Plensa donde se exponen proyecciones digitales sobre una pantalla de LED´s de quince metros de altura. Autenticas maravillas de dominio público.



Cruzaremos el río Chicago por uno de sus más de cincuenta puentes. Aguas conocidas porque se tiñen de verde durante la celebración cada año del día de San Patricio, Santo patrón de la República de Irlanda, que cuenta con numerosos residentes en este lugar. Un bonito recorrido que acaba en Navy Pier, el centro comercial más antiguo de Illinois. Data de 1920 y ofrece una gran combinación de actividades a los pies de la costa oeste del Lago Michigan, uno de los Grandes Lagos de América del Norte que separa la frontera con Canadá. Las más atractivas, un viaje aéreo en globo aerostático o el paseo en barco a través de la ciudad.

famosa pizza chicaguenseSi nos ha entrado algo hambre después de este largo recorrido, tenemos varias opciones para comer, con una gran cantidad de buenos restaurantes a diferentes precios. Hay que decir que el “sabor” de Chicago, es tan variopinto como cantidad de barrios étnicos posee, que son alrededor de treinta. Entre los más característicos, Chinatown, Pilsen, Greektown o Little Italy.

Si queremos algo auténtico, podríamos elegir la pizza al estilo chicaguense o Deep Dish Pizza, compuesta por una suave masa unida a una gran variedad de ingredientes. El Hot Dog Chicago Style, con una base de carne de vacuno aderezada con vegetales y mostaza. O si preferimos algo más tradicional, el estofado de Quimbombó con pollo, ají y bolas de plátano. Pero si eres escéptico de paladar y aún no has encontrado una oferta que te convenza, siempre podrás dejarte caer por el famoso Café Ibérico y disfrutar de nuestro queso manchego con un buen vino Rioja, de unos callos madrileños o un pollo a la andaluza, y como postre una exquisita crema catalana.

Después del almuerzo debemos bajar la comida con un buen paseo. Hay que decir, que la ciudad permite realizar esta actividad de una forma mucho más agradable que otras como Nueva York, donde la polución, la actividad frenética y el numero de población, aumenta considerablemente.

La Magnificient Mile o Milla de Oro, es un lugar recomendable para visitar, y un ejemplo claro de la cultura del consumo. Allí se encuentran las grandes marcas, los restaurantes más caros de la ciudad y edificaciones hoteleras babilónicas. También existe una grandísima oferta de actividades gratuitas, con lo que podremos elegir entre muchas opciones para seguir el recorrido durante el resto del día. Tales como visitar la enorme Fuente de Buckingham, Lincoln Park, el centro cultural de Chicago, el último piso del edificio más grande de América a quinientos veinte metros de altura, el museo de arte contemporáneo o un zoológico con más de ocho mil especies distintas de animales. Todas ellas sin costo alguno. Otra elección muy aconsejable es entrar al legendario Teatro de Chicago. Aunque si buscas un ambiente más “underground”, Second City es un lugar abierto a la improvisación donde por diez dólares podrás pasar una magnifica tarde con artistas y comediantes.

clubdejazzCuando llega la noche, los clubs nocturnos se tiñen de Jazz y Blues, pero es digno de señalar que Chicago es la cuna del House y un lugar muy conocido por el Soul y su Gospel. Los clubs son sitios de atmósfera tenue, elegante y sensual, que no se corresponden con la cutrería y la pomposidad de otros espectáculos. Allí podremos gozar de una magnífica velada, alternando nuestra cena con suaves movimientos de cuello mientras escuchamos en directo a grandísimas bandas en su género. Todo ello con un público muy heterogéneo en el que parece haber resucitado aquel movimiento beat en las nuevas generaciones.

Hay que decir que cuando abandonamos este lugar, sentimos un ligamiento místico e indescriptible con él. Contrario a lo que ocurre en otros sitios europeos, “la ciudad del viento” no posee unos patrones culturales demasiado fuertes, lo que hace, en cierta manera, que viva en la tradición del progreso.

No pretendamos estereotipar a una ciudad que no tiene prejuicios, pues así es Chicago,  única,  abierta de mente, todo un referente moderno.

De Huelva a Nueva York pasando por Londres y Chicago, así es la vida del joven Álvaro de la Morena