Jesús López López, un informático que guarda con mimo los datos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear

El onubense reside en Ginebra desde hace un año. Allí trabaja en el CERN, donde se encarga de tres proyectos, siendo su labor más destacada recoger, almacenar y replicar todos los datos del gran acelerador de partículas de Suiza y conseguir que científicos de todo el mundo puedan acceder a la información que el Centro genera para llevar a cabo sus investigaciones.

Jesús López López vive ahora en Ginebra.
Jesús López López vive ahora en Ginebra.

Ana Rodríguez. No es un científico, pero trabaja en uno de los mayores centros de investigación de Europa. Él es Jesús López López, un onubense de 25 años que actualmente reside en la ciudad suiza de Ginebra. Allí acude cada día desde hace un año a la conocida Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), un lugar en el que desarrolla su labor como informático, una profesión en la que desembocó tras dar muchas vueltas.

Jesús se crió en el bario de La Orden de Huelva capital, donde recuerda compartir con su hermano, año y medio mayor que él, todos sus grandes momentos de la niñez. Se formó en el Seminario, siendo desde bien pequeño un espíritu inquieto al que le no me gustaba nada ir a clase. “Estaba perdido, incluso cuando hice Bachillerato no sabía a qué me quería dedicar. Una vez terminé, empecé a estudiar Química, influido por la salida profesional que en su tiempo teníamos en nuestra capital. Fue un error, puesto que me dejé llevar por la salida profesional y no por lo que de verdad me gustaba, que era el mundo de la Informática”, explica Jesús.

El onubense trabaja en el CERN.
El onubense trabaja en el CERN.

Después de dos años haciendo el módulo superior de Química Industrial, el joven abandonó la carrera y se marchó a Inglaterra, donde vivió un par de años haciendo de todo un poco para buscarse la vida. Lo mejor de aquella experiencia fue el dominio del inglés que adquirió, un conocimiento que, aunque él no lo sabía entonces, más tarde lo ayudaría a acabar en un lugar como el CERN. Así nos lo relata el onubense:

– ¿Por qué decidiste irte fuera?
– Durante mis estudios, estuve muy involucrado en el mundo Erasmus, por lo que al estar completamente perdido y no saber exactamente qué quería hacer, decidí irme a Inglaterra con el proyecto principal de mejorar mi inglés y explorar las oportunidades profesionales. Una vez allí, estuve trabajando en todo lo que pude: albañil, limpiador, camarero… intenté impregnarme al máximo de la cultura y de la vida. Pero, por supuesto, fue todo una experiencia temporal, puesto que sabía que no podría alcanzar estabilidad sin estudiar, por lo que volví a Huelva e hice un modulo superior de Desarrollo de Aplicaciones Web en el IES La Marisma, a la vez que daba clases de inglés a otros.

Lo que siempre quiso estudiar fue Informática.
Lo que siempre quiso estudiar fue Informática.

– Actualmente trabajas en el CERN. ¿Cuál es tu labor allí?
– En el CERN trabajo en el departamento de Informática, exactamente en la sección de almacenamiento de datos. Mi labor es un poco extensa, tengo la suerte de trabajar en una de las secciones más importantes del departamento, puesto que nosotros (un grupo de 20 personas) somos los responsables de recoger, almacenar y replicar todos los datos de las colisiones en el LHC (Gran Colisionador de Hadrones), y sus estudios pertinentes. Nuestro objetivo principal es, por supuesto, no perder ni un bit de información y hacer esta información accesible desde todas partes del mundo, para que así los físicos realicen sus estudios satisfactoriamente. Por supuesto, detrás de todo esto, por muy simple que parezca, hay una red de experimentos bastante más compleja.

El deporte es una de sus pasiones.
El deporte es una de sus pasiones.

– Háblame de los proyectos que llevas a cabo en el Centro.
– Principalmente tengo asignados tres proyectos: uno llamado CASTOR, que es almacenamiento y replicación de datos en desuso o no activos durante un tiempo en cintas magnéticas, es decir lo mas parecido a las antiguas películas vhs, por lo que así conseguimos almacenar datos de la forma más segura y de forma económica, puesto que una vez guardado no consume energía. El segundo se llama EOS, es una red de servidores, los cuales están formados por distintos discos duros. Éste es el nivel principal donde entran los datos recogidos por los detectores del LHC. Tenemos dos campos inmensos de servidores, uno está alojado en el campus del CERN y el otro está en Wigner (Hungría), así evitamos perdida de datos en caso de catástrofe puesto que están replicados. Mi tercer proyecto, es CERNBox, un sistema de almacenamiento de datos también basado en la nube. Es como Dropbox pero a nivel interno del CERN, así los físicos pueden llevar a cabo sus estudios sin importar en qué parte del mundo están, puesto que los que pertenecen al grupo pueden ver los cambios en tiempo real.
Mi trabajo, es diferente todos los días, va desde implementar/crear nuevas funcionalidades al sistema a resolver/investigar problemas que puedan tener los usuarios a la hora de acceder a sus datos.

Jesús asegura que el Centro hay buen ambiente de trabajo.
Jesús asegura que el Centro hay buen ambiente de trabajo.

– Imagino que aquello será un crisol de culturas, ¿cómo es la relación con tus compañeros? ¿hay mucha competitividad?
– Pues sí, somos muchos españoles, italianos, franceses, ingleses etc. En verano se duplica, puesto que vienen los becarios para hacer prácticas, y usualmente vienen de todas partes del mundo. Competitividad no hay mucha, hay muy buen ambiente en el departamento. La única competitividad que puede haber es entre experimentos, por el hecho de que alguien vea algo donde otros no, pero la verdad hay muy buen ambiente.

– Vives en Ginebra ¿cómo es la ciudad? ¿Qué te gusta más y menos?
– Ginebra en sí no es nada del otro mundo, es más pequeña que Sevilla. Suiza en sí es enana comparada con España, ten en cuenta que sólo tiene ocho millones de habitantes. Ginebra es capital diplomática, muy internacional, puesto que tenemos todas las sedes internacionales aquí. Pero referente a ocio, es mejor ir a Lausana, que está a unos 40 minutos en coche, y al ser una ciudad más universitaria hay más ambiente.

A Jesús le encantan los paisajes de Suiza.
A Jesús le encantan los paisajes de Suiza.

– ¿Cómo fueron tus primeros días allí?
– Mis primeros días, muy perdido en el trabajo, tenía que aprender muchísimo, muchos compañeros también, muchos departamentos, mucho papeleo… pero gracias a mis compañeros todo fue relativamente corto.

-¿Cuál era tu nivel de idiomas al llegar? ¿Cómo lo llevas ahora?
– Cuando llegué, totalmente fluido con inglés, he de decir que es la lengua en la que trabajo. Pero estoy en la parte francófona de Suiza, por lo que he mejorado muchísimo mi francés. Y empiezo un poco con el alemán, pero que nada tiene que ver con el “alemán suizo”. Después, al estar en un ambiente internacional, siempre terminas manejándote con las lenguas latinas cercanas al español, como el portugués y el italiano.

Al onubense le sorprendió el sistema de alarmas suizo.
Al onubense le sorprendió el sistema de alarmas suizo.

– ¿Piensas que hay que salir de España para dedicarse a la investigación?
– La verdad conozco muchos casos que, por desgracia, no han podido seguir el curso de sus investigaciones por falta de inversiones del Gobierno. Pero si realmente eres bueno en algo, tarde o temprano tienes tu oportunidad.

– Cuéntanos alguna anécdota que te haya ocurrido durante tu estancia en Suiza.
– Aquí en Suiza era obligatorio hasta finales de los años 80 que toda construcción dispusiera de un búnker para protección de sus habitantes. El país, de hecho, está equipado con un sistema de alarmas el cual testean una vez al año (cuando suena alerta de que algo pasa). Antiguamente sonaba la alarma y tenías que ir corriendo al búnker.
Mi caso fue el siguiente, yo sabía lo de los búnkers, que ya están en desuso y solo se utilizan como trastero. Una mañana que no trabajaba me desperté con un sonido bastante acobardante. Con el corazón en la boca me asomé al balcón y vi que venía de la calle, pero en ese momento paró, por lo que me volví a acostar pensando que sería un error humano. Cuando al paso de cinco minutos volvió a sonar, me volví a asomar y vi a gente en sus ventanas, de igual manera que yo, me entró la psicosis y busqué en Internet que, como todos sabemos, no es la mejor idea, puesto que acabas creyendo que es el fin del mundo. Llamé a algunos de mis compañeros/amigos para que me dijeran cuándo me iba a morir y si iba a doler… cuando realmente todo era un test. Lo hacen anualmente y lo suelen avisar, pero aquella vez me pilló medio dormido.

Jesús echa de menos a su familia y amigos.
Jesús echa de menos a su familia y amigos.

– ¿Como es un día cualquiera de tu vida en Ginebra?
– Durante la semana es un poco de rutina, suelo trabajar de 8.30 a 17.00, una vez salgo, hago deporte o la compra para mi casa, suelo dormir temprano, cuando soy más activo es en el fin de semana. En verano, suelo ir al lago, que es nuestra playa, suelo ir de senderismo y hacer escalada; en invierno, practico deporte, como esquí… La verdad tengo mucha suerte de estar en un país en el cual puedes hacer muchas actividades al aire libre y disfrutar de sus paisajes.

– ¿Cuáles son, a tu parecer, los pros y contras de vivir en el extranjero?
– Los pros son todo lo nuevo que conoces: diferentes culturas, idioma, personas… Contras, estar lejos de tu familia, de tus amigos de toda la vida…

En el futuro le gustaría dar el salto al sector privado.
En el futuro le gustaría dar el salto al sector privado.

– ¿Te has marcado algún nuevo objetivo o reto?
– Ahora mismo estoy muy bien donde estoy y haciendo lo que estoy haciendo. Quizás algún día dé el salto al sector privado, pero ahora mismo estoy bien. Mi objetivo es tener el nivel de francés que tengo de inglés o español.

– ¿Cuáles son tus planes futuros?
– Ahora mismo y en un periodo de cinco años, mejorar mi experiencias y habilidades para poder dar el salto al sector privado y así poder ir subiendo de nivel en mi carrera profesional.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de Huelva?
– La playa, la gente, la comida, los olores (¡no a fábrica por Dios!), el afilaor, la Merced los fines de semana…

Sus padres en una visita a Suiza.
Sus padres en una visita a Suiza.

– ¿Recomiendas a todo el mundo que viva un tiempo fuera de España? ¿Por qué?
– Si puede ser y pueden permitírselo, sí, sin duda alguna, o por lo menos fuera de Huelva. Es una experiencia que siempre enriquece y Huelva siempre te estará esperando, nunca va a desaparecer o los sevillanos nos la van a conquistar. Bromas aparte, es la mejor forma de abrir la mente, de conocer mundo, de abrir los ojos y ver que hay muchas oportunidades.

– Para terminar: un mensaje a los onubenses.
– Si estás perdido, estancado, no sabes qué quieres hacer… ¡ánimo! Cree en ti mismo, date un empujón y sal de la zona cómoda, toma el control de tu vida y explora tus horizontes, salta las barreras que te pone la vida. ¡Nunca es tarde para moverse! Conoce mundo, aprende idiomas, al fin y al cabo sólo se vive una vez.

Muchas gracias.



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