Memoria de los Pueblos de Huelva

Juan Montes, la sabiduría más antigua de Sanlúcar del Guadiana

Casi 91 sorprendentes años y va los días laborables a su huerto, a trabajarlo cultivando todo tipo de hortalizas. Y si puede, los fines de semana también.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva

RFB. Es de Sanlúcar del Guadiana, y va a hacer 91 flamantes años. Juan Montes Rodríguez es el decano del pueblo, todos los habitantes actuales de esta bellísima localidad onubense nacieron después de él. Como apuntaba el alcalde, José María Pérez, es un orgullo para los vecinos, y una suerte para el municipio, contar con esa memoria viva de su historia contemporánea. Esta serie de ‘Memoria de los Pueblos de Huelva’ sigue produciéndonos satisfacciones. Hoy acercándonos a Sanlúcar, en colaboración con la Diputación Provincial de Huelva.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 2Nos responde siempre Juan con una sonrisa y, en la mayoría de las ocasiones, de franca naturalidad, también se ríe, con delicadeza, con distinción. Es un placer charlar con el por su amabilidad y sencillez, que envuelven a alguien que destila sabiduría nutrida con una tan dilatada experiencia vital. La sensación que nos produce es que es una gran persona, un buena gente de libro.

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Toda su extensa vida en Sanlúcar del Guadiana, solo con el paréntesis de la mili. Aquel para Juan no fue un servicio militar anodino. Estuvo destinado año y medio en Marruecos, en el Rincón de Medik, una pequeña población al lado de Tetuán. Allí estaba acuartelado el Regimiento de Artillería Antiaérea nº76, al que pertenecía.

Se encontraba en el aún Protectorado Español, pero vivió la transición a la independencia del país magrebí (1955-56). Cuenta que la experiencia fue «al principio muy bien, pero después fue cuando Mohamed V pidió la independencia… y aquello… ya no se dormía allí de noche. País revuelto, «venga manifestaciones y…«.


Puerto de Huelva

Le preguntamos por la razón de conservarse tan bien «Pues no se… por descanso no, yo he trabajado desde que nací -se ríe-. Mucho, y sigo trabajando«. Nos aclara, ante nuestra perplejidad, que tiene un huerto en el campo, «y voy para allá todos los días. Mientras que pueda ir voy«.

¿Pero los fines de semana también -le preguntamos-? «Los fines de semana también, si está mi hijo aquí si, si no no puedo ir porque no hay servicio«. Se refiere a la ‘camioneta’ de Damas. Si hubiera los fines de semana asegura que iría igualmente. Pero no es así, y ‘cumple’ esos días si está, como nos dice, su hijo, que viene de Sevilla.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 3Por tanto, cuida el huerto, su principal ocupación. «Hoy he estado sembrando melones -señala-. Tengo melones, tengo sandías, tengo tomates, pimientos, patatas, ajos, cebollas… ¿qué más quieres?

¿Y la tierra es buena -cuestionamos-? «hombre, jejeje, buenísima -responde sin dudar-«. Sobre las lluvias recientes nos dice que «se me han ‘enguachinao’ los melones. Tenía ya muchos sembrados y se me han encuachinao«.

En lo cotidiano se va en la camioneta muy temprano -a las 7:00 sale de Sanlúcar- al huerto, que está camino de El Granado, y, a eso de las 11:00, se vuelve para el pueblo «con el primero que me quiera traer -ríe-. Yo no le digo a nadie nada pero el que me ve si me conoce pues me trae. Y siempre me ha traído alguien. Todavía no me he quedado nunca allí. Hace ya treinta y… vamos a ver -piensa-, mi padre se murió en el 91, por lo que hace 33 años que estoy yendo. Así todos los días… y siempre vengo con alguien». 

El campo era de su padre, y antes de su abuelo. «Antes el campo este era comunitario -aclara- y en aquellos años pues partieron y cada uno compró lo que pudo. Mi abuelo compró un pedazo, unas cuantas hectáreas compró«. Haciendo cálculos bien podemos pensar que ese campo lo tiene esta familia desde finales del siglo XIX.

Volvemos al presente, y nos dice que «esta mañana me he levantado a las cinco. Casi todas las mañanas me levanto a las cinco, a las cinco y media. Estoy acostumbrado a levantarme de madrugada. Acostarme, me acuesto pronto, a las diez más o menos. Diez, diez y cuarto, diez y veinte por ahí«.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 4El pueblo, y la vida en él, según Juan, «ha variado muchísimo. Antes se estaba por ahí los fines de semana y las fiestas y eso… pero a la mañana siguiente había que levantarse temprano a trabajar. Ahora vienen y se acuestan, y se llevan todo el día acostaos«. Lo dice con gracia y nos reímos. «Antes -añade- había que trabajar… salir del baile y al tajo. No veas lo bien que sentaba salir del baile por la mañana, allí que había baile –nos señala para la zona de la Plaza de España, nosotros estamos en la rampa– salir de día e irte a trabajar. En el invierno malo, pero en verano mucho peor«.

En su tiempo, en aquel tiempo de su juventud, destaca que no había turistas, como ahora. «Aquí era campo todo. La gente del campo y la canasta, haciendo canastas«. Nos sorprende de nuevo en el desconocimiento, y añade que «de aquí salían todos los días barcos cargados de canastas para Ayamonte. Para las fábricas de la sardina. Esa pared -señala una próxima- estaba siempre llenita de pilas de cañas. Las cortaban millares y millares por todo ese río«.

«Eso para mi era un trabajo malo. Porque las cañas había que cortarlas en el invierno, en ese tiempo llovía. A lo mejor las traían por el río, subían el río, se iban para atrás… oh, to llenas de fango ahí las ponían. Muchas veces las tenían ahí, crecía el río y las tenían que acarrear. Era un trabajo malo, y las canastas valían muy poco, diez pesetas la docena. Sé hacerlas de tanto verlo, pero yo canastas no he hecho nunca. Yo siempre he trabajado en el campo, en lo mío«.

Le preguntamos si se siguen haciendo, y nos responde que hay un par de mujeres que siguen haciéndolo, «pero eso no es como antes… antes, que se vivía de eso. Estaba todo lleno de gentes haciendo canastas por todas esas paredes, ahí por ahí. Claro, que era la vida que tenía la gente. Aquí teníamos gente que estaba en el campo y gente que lo que se dedicaba era a hacer canastas».

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 7«Ya te digo -prosigue- antes todos los días salían de aquí barcos con un montón de canastas para Ayamonte. A remo y a vela, que antes no había motor. El campo era malo pero eso también… uf«.

Juan Montes fue a la escuela del pueblo, pero a los diez años la dejó para irse a trabajar al campo. Recuerda perfectamente a sus profesores. «Aquí estuvo un maestro cuando yo era muy chico, muy chico, muy chico. Yo tenía dos años, dos años y medio. El maestro, que paraba en casa de mi abuela -tenía la fonda del pueblo-, me llevaba a la escuela. Me sentaba por la mañanas allí en una sillita al lado de él».

«El maestro se fue a la guerra. Después vinieron dos maestras. Paraban también en casa de mi abuela y siguieron llevándome. Más tarde volvió el maestro de la guerra y seguí con él. Pasados ocho o nueve años ya dejé de ir a la escuela«.

En la fonda de la abuela de Montes paraba mucha gente. «Allí paraba el médico, el teniente, el cura, el maestro… todo el que venía de por ahí que no tenía donde vivir. Después por detrás, que era muy grande la casa, venían los arrieros. Ellos venían comprando canastos y traían cántaros, lebrillos, cosas de esas. La fonda siempre estaba llena».

Esa realidad hacía que Juan conociese a todo el mundo. «Hasta uno que le decían ‘Juanito el alemán’, que en aquel tiempo no venían por aquí alemanes ni nada de eso. Yo no se que traía ese hombre, se que paraba allí. Yo era chiquitillo y lo veía allí, sentado en el patio, debajo de una parra. Un policía que había también, de Ayamonte, policía secreta«.

Había entonces en Sanlúcar, a principios de los cuarenta, según nos cuenta, un administrador de aduanas. «Venían los barcos grandes, de todas las naciones, a cargar mineral ahí, al puerto de La Laja. Y venía uno de la Laja a despachar los barcos ahí con el administrador de aduanas. Traía papeles, el administrador los firmaba y salían los barcos para abajo«.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 10Juan Montes tiene grabada la imagen de los barcos, grandes barcos pasando todos los días, con esas altas chimeneas echando el humo de las calderas de vapor que los impulsaban.

En esos años de primera juventud de Juan las relaciones con los vecinos portugueses, según indica, no eran muy buenas. «Ahora son mejores» -asegura- «Antaño venían aquí y mucho saludo y todo eso, pero después cuando ibas allí no te conocían» -nos reímos-.

Las relaciones se circunscribían a las ferias de cada pueblo. «Allí la feriaAlcoutimera el trece de septiembre, tres días. Pasabas de aquí para allá, pero te vigilaban. Si traías muchas cosas te las quitaban. Los guardiñas… te dejaban traer algo, pero nada de eso para negocio«.

Nos señala, mientras habla, al pueblo del otro margen del río, a un edificio que se destaca, donde entendemos debería tener el cuartel la policía portuguesa. «Allí había mucho café. En España no había de nada. Cuando acabó la guerra no había de nada. Hambre es lo que había«.

Afirma Juan que los guardiñas eran más rígidos que sus homólogos, los guardias civiles. «Como dijeran não ya podías ponerte como te pusieras que… -se rie-. A mí se me pasó una becerra un año aquí, se pasó para allá -señala a Alcoutim- y anduvo por ahí hasta que la cogieron para allá y la amarraron allí enfrente.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 11Voy a buscarla, y estaba el guardiña ahí y me dice ‘agora não pode pasare’… le digo yo vengo a buscar una becerra.. ¡no pode pasare!, así que me tuvo ahí hasta que, al final, el sargento dijo que me dejase pasar».

El sargento nos cuenta Juan que le había preguntado ¿la becerra es la suya?. Él le respondió «yo que sé, yo no la he visto. Le dije: si cuando yo hable la becerra berra… es la mía. Y me acerqué hablando con el sargento y la becerra berró. Entonces me dijo que podía pasar, pose llevare«.

Hablando de las relaciones con Portugal también nos comenta que «ahí abajo -señala a la margen española del río, en dirección sur-, hay abajo hay una aldeílla en la que son todos portugueses, descendientes. Que habían venido de Portugal antiguamente… que sé yo. Es una aldea, allí abajo, que le llaman El Romeral«.

Le decimos que en Sanlúcar antaño la gente, suponemos, tenía que tener los brazos fuertes de remar para cruzar el río. Lo corrobora y comenta que «ahí pasábamos por la feria, a remo y con una latita quitando agua. la patera hacía más agua que una canasta -nos reímos-

Se acuerda de todos, pero de sus amigos de joven ya no queda casi nadie -lo expresa con natural pesar pero con la paz que genera la madurez-. «El padre de Pili -quien nos ha puesto en contacto con él- y otro que está en Mallorca«. A parte de ellos, en el pueblo, «el que me sigue a mí le llevo yo seis años. Cuando nació él yo ya tenía novia -se ríe de nuevo-. Me acuerdo perfectamente de cuando él nació. Hace ya lo menos diez años que soy el mayor de aquí. Mujeres no, mujeres hay un par de ellas más viejas que yo«.

Juan Montes Sanlúcar Guadiana con el alcalde, José María Pérez
Con el alcalde de la localidad, José María Pérez.

Tiene dos hijos, uno en Sevilla y el otro el El Almendro. Tres nietas, una biznieta y un nieto. De las nietos dos viven en Sevilla y una en Huelva, así como el nieto. «Mi nieta que vive en Huelva es enfermera, trabaja en el Hospital Juan Ramón Jiménez, y el nieto trabaja en un comercio de teléfonos«. ¿Y vienen aquí a Sanlúcar? -le preguntamos- «Bueno… ahora se han llevado ahí todas las fiestas que ha habido, y este fin de semana también viene, que es el cumpleaños de una amiga que tienen por ahí. Esos, los dos, vienen mucho por aquí. Los otros que están en Sevilla están deseando venir también».

La entrevista la hemos hecho sentados en la rampa que hay en la zona del embarcadero, al sur de la línea de río del pueblo, lindando con ‘El Cascajo‘. No conocía ese lugar tal como está hoy. Juan suele rondar más por ‘El Muelle‘ de toda la vida, más arriba.

«Esto antes -donde estamos, aclara- era todo cascajos, escombros. Y eso -señala- todo lleno de manojos de caña que echaban ahí para que se ablandaran, quedando suaves para trabajarla. Y ahí estaban los ‘choches’, los altramuces, pa endurzalos. Los ponían en canastos tapados con piedras. Muchas veces pasaban los barcos y con el oleaje los desparramaban todos. Los altramuces eran para engordar a los guarros, a los cochinos. También se comían -añade-«.

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana Memoria Pueblos Huelva 8Hablamos que en su vida se ha encontrado con muchas buenas personas. Lo tiene claro. «Yo soy amigo de toda la gente. También he tenido contraste, porque se han metido conmigo, pero sobre todo lo que he tenido siempre son buenos amigos».

A nuestra pregunta nos responde «Pues claro que estoy contento de haber vivido siempre en Sanlúcar del Guadiana. Ahí está ahora un amigo que está en Algeciras que me dice Juan…. y le digo, a mi no me pesa haber pasado aquí toda la vida. Gracias a Dios nunca me ha faltado de nada, ni le he debido nada a nadie. Mucho trabajo, eso si, pero a gusto«.

«He tenido suerte, porque toda la gente no ha vivido lo mismo. Será el modo de vida o lo que sea. Yo me casé sin un duro, pero después nunca me ha faltado el dinero, he podido incluso prestarlo. Ahora en mi casa tengo de todo. ¿Qué más voy a pedir? Salud gracias a Dios he tenido«.

 

Juan Montes, Sanlúcar del Guadiana.

/Fotos: Edith-HBN.

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