La increíble historia del americano Andrews, que navegó a Huelva hace 132 años, desde Estados Unidos, en un bote de lona

Dos meses y siete días para cruzar el Atlántico en solitario, salvando temporales en una verdadera hazaña de navegación que hizo fuera aclamado en Huelva

Capitán William Andrews Huelva 1892

RFB. En aguas de Punta Umbría, donde la historia nos muestra que siempre aparecen cosas, a las cuatro de la tarde del martes 27 de septiembre de 1892, en el pesquerito ‘La Cinta‘, que volvía a Huelva tras faenar, se sorprendieron al divisar a una pequeña embarcación en cuya ‘bañera‘ la figura de un hombre de pie hacía gestos para llamar su atención. Rafael Infante, patrón y propietario del pesquero onubense observó, acercándose, una bandera norteamericana en el extremo del único mástil del mini-velero junto otra de código de petición de auxilio. Ya próximos comprobaron que el solitario tripulante quería comunicarse pero evitando el abarloado para que la frágil barca no sufriese percance.

capitán Andrews Huelva 1892
Fotografía del capitán Andrews tomada en Huelva por Diego Pérez Romero.

No hablaba español, pero les gritaba frases en las que escuchaban las palabras ‘Huelva’, ‘Palos’, ‘Colon’. Rafael asentía, señalando la costa -se encontraban a unas seis millas y media de la playa- y afirmando «si, si, allí Huelva«. La cara del misterioso marino extranjero se cubrió de una amplia sonrisa cargada de emoción. Miraba a su entorno y al cielo, como en señal de agradecimiento. Era William Andrews, un veterano navegante cuyo nombre ha quedado grabado en la emblemática historia marítima de nuestra ciudad, al ser esta el destino de una milagrosa travesía en la que cruzó el Atlántico partiendo de Atlantic City, puerto situado en el mapa algo por debajo del de New York.

Habían transcurrido dos meses y siete días desde su partida de aquel punto de la costa este americana. Y se había, como decimos, producido el milagro de su llegada sano y salvo. Porque visto desde nuestra perspectiva, en unos tiempos de infinita distancia tecnológica en seguridad y navegación, solo así puede explicarse que la minúscula nave, de poco más de cuatro metros de eslora, propulsada por un modesto aparejo de vela, hubiera superado las vicisitudes climatológicas y el oleaje en una derrota de tamaña distancia y dificultad. El casco era de lona. Contaba con la solidez de tan solo cien kilogramos de peso, más o menos el que tenía el propio cuerpo de Andrews al partir en la travesía -95 kgs.-. A su llegada a Huelva había perdido treinta kilogramos.

William era un hombre ya mayor -49 años, muy maduro en aquella época-, tenía incluso un nieto. Era alto y con rasgos nórdicos. Debía contar con una excelente forma física, dada la dureza de la prueba que acababa de superar. Veterano -y condecorado- de la Guerra Civil Norteamericana que enfrentó a su país tres décadas antes de su arribada a Huelva.
La imagen que publicamos es del fotógrafo onubense -ayamontino- Diego Pérez Romero. Y de su barco fondeado en la ría de Huelva lo que mostramos es un dibujo litográfico de Andrews en el bote publicado en prensa. Este  también a partir de una instantánea de Pérez Romero.


Puerto de Huelva

El marino norteamericano antes había llevado a cabo otras aventuras de navegación en solitario, pero esta tenía una inspiración histórica: su objetivo era cruzar el Atlántico en sentido inverso al que hizo Colón en el mítico viaje de 400 años antes y estar presente en los fastos de la Conmemoración del 4º Centenario que tendrían lugar el 12 de octubre en Huelva y Palos de la Frontera. Y lo hizo, curiosamente, tardando casi el mismo tiempo que Colón, dos días menos. Antes de alcanzar su ansiada meta de Huelva, tuvo dos accidentadas escalas, en Azores y en Fuzeta.

Antiguo Muelle de Viajeros Huelva Andrews 1492
Antiguo Muelle de Viajeros o Pasajeros, donde desembarcó Andrews en su entrada triunfal en Huelva.

En las 3.500 millas náuticas de soledad que había dejado por detrás -algo más de 6.000 kilómetros- desde que salió de América, vivió momentos de incertidumbre y miedo. Tal es así que en varias ocasiones estuvo a punto de zozobrar. En el camino fueron quedando pruebas de su gesta al cruzarse con varios ‘vapores correos’ y otras embarcaciones. Las tripulaciones de estas naves no daban crédito. Se frotaban los ojos a ver al ridículo barquito con un solitario marino, en medio del inmenso océano y con un propósito de travesía de semejante envergadura. Estos iban avisando de los encuentros al llegar a puerto, con lo que en la prensa española se había publicado que había un marino metido en esa incierta aventura.

El entusiasmo de Andrews al recalar en nuestra costa estaba más que justificado. Y fue acorde con el inmenso recibimiento que tuvo en Huelva. La ciudadanía se echó a la calle para aclamarle, esperando su llegada en el romántico muelle de viajeros. Fue acompañado en un multitudinario recorrido por la ciudad, con parada en el Gobierno Civil, que desembocó en el Hotel Colón -hoy Casa Colón-. Allí fue alojado a coste de la comisión de la Conmemoración. La calle Almirante Hernández Pinzón -hoy Marina-, La Placeta, las calles Concepción, Palacio, Aceña -hoy Pérez Carasa- y ‘Verdigón’, se llenaron de gentío a pie de acera y en los balcones, agitando pañuelos y entonando vivas al paso del que se consideraba un héroe. En el propio Hotel Colón había una muchedumbre esperando para expresar su admiración y respeto.

Esta increíble historia tuvo más singularidades. Por ejemplo, el hecho de que el capitán Andrews era, además, corresponsal en el viaje de los prestigiosos periódicos americanos Boston Herald y New York World. De modo que cubriría para ellos su propia aventura y los actos de Conmemoración del 4º Centenario en Huelva. Pero, es más, su embarcación se llamaba ‘Sapolio‘. Este distintivo nominal en su amura no fue elegido al azar, era el nombre de una conocida marca de jabones americana. Sorprendente que mecanismos de marketing que hoy perduran ya entonces fuesen puestos en práctica.

 

Capitán William Andrews, Huelva, Sapolio.

1 comentario en «La increíble historia del americano Andrews, que navegó a Huelva hace 132 años, desde Estados Unidos, en un bote de lona»

  1. Gracias una vez más a Huelva Buenas Noticias por publicar historias tan sorprendentes y emotivas, a la vez que interesantes, como esta del Capitán William Andrews.

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