El Puerto de Tartessos de Huelva pide un Mariano Alonso

Si viviese no se habría quedado con los brazos cruzados, inmóvil ante la enésima oportunidad de poner en valor algún elemento patrimonial que realmente nos sitúe con la dignidad que la protohistoria de esta tierra se merece.

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JdeB. Si, un Mariano Alonso. Un líder -o varios- como aquel gobernador recién llegado a Huelva en 1851, que salvase -pusiese en valor- los restos del Puerto de Tartessos en Huelva. Como hizo en aquella mitad del XIX, contra lo que pretendía ejecutar la Administración, el derribo del Convento de La Rábida. Más barato seguro que era entonces seguir adelante con el dictamen que proponía liquidar los restos del vetusto cenobio franciscano y erigir un monumento -nuevo- en recuerdo de lo que allí había y allí pasó. Nada menos que la gestación de un hecho de los más relevantes en la historia de la humanidad.

Tras conocerse la resolución final de sepultar bajo toneladas de hormigón el puerto tartésico descubierto en el solar de Hacienda.
Amplios y valiosos restos tartésicos encontrados en el solar del antiguo edificio de Hacienda.

Cuando hablamos de líder no lo afectamos de género. Tanto o más valdría una lideresa o una Mariana Alonso, sin duda. Y en cuanto al hecho que en la actualidad concierne nos referimos a los restos del antiguo puerto de Tartessos en nuestra capital. Mítica civilización la tartésica, pre-romana y pre-fenicia por estos lares, incuestionablemente unida al origen del lugar en el que nos encontramos.

Hasta ahora lo que cabe en la conexión tangible de esta Huelva actual con la de aquellos tiempos se limita a piezas de museo, pero no a asentamientos in situ, con dimensión y capacidad descriptiva original. Resulta claramente insuficiente.

Salvando las distancias hay bastantes paralelismos entre aquello de La Rábida en el XIX con la Resolución de Cultura que abandona la posibilidad de que los restos encontrados del antiguo puerto tartésico de Huelva pudieran ser integrados en el edificio que se va a construir para la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía. Mariano Alonso y Castillo, si viviese, es fácil dudar de que se hubiese quedado con los brazos cruzados, inmóvil ante la enésima oportunidad de mantener vivo, tangible, algún elemento patrimonial que realmente nos sitúe con la dignidad que la protohistoria de esta tierra se merece.

Imagen reciente del yacimiento. / Foto: HtM.

Cultura dictamina lo que los técnicos le sugieren. Y los técnicos -arquitectos- entendemos que se rigen de criterios de optimización económica en el ámbito de seguridad fabril. Pero hay otros técnicos -no los que dirigen la obra- que si creen que existen soluciones pero, claro, más costosas. La cuestión es determinar por qué criterios nos regimos, o hasta que punto podría prevalecer un interés patrimonial. Ese es el debate, que es un debate de voluntad.

Nos referimos a un elemento patrimonial que pueda ser disfrutado por la población, que le permita reconocerse en su rica identidad histórica. Que sea consecuente con su condición de espacio de referencia arqueológica europea. Que contribuya a que se divulgue nuestra cultura autóctona más allá de en los libros o en ‘registros de donde estuvo esto o aquello‘. La mayor parte de la población es ignorante sobre este pasado, algo que no sucede en capitales próximas y respecto a las cuales Huelva no tiene nada que desmerecer, si no todo lo contrario.

La condición portuaria es una esencia identitaria de Huelva.

No se comprende que ahora que se están presentando los resultados de un estudio participativo sobre la marca Huelva la falta de valentía y la contradicción puedan llegar a estas cotas. Desconocemos presupuestos para conseguir que, por fin, por una vez aquí en Huelva se haga algo por no seguir autodestruyendose, ocultando los vestigios de su pasado, sobre todo los que superan los 2.000 años. Pero no es cuestión básicamente de dinero, es cuestión de voluntad, como decimos y como le pasó a Mariano Alonso.



Dificultades técnicas, como pone de manifiesto la dirección de la obra, existen. La complejidad que determina la ubicación de los restos en relación al nivel freático supone una restricción que hace más laboriosa la solución. Pero desde el desconocimiento, la gestión del subsuelo en Huelva, con una ciudad levantada casi al completo en los últimos cincuenta años, casi seguro que contiene experiencias de soluciones arquitectónicas viables. La cuestión es que, evidentemente, esta complejidad comportará un mayor coste.

Y ¿merece la pena un esfuerzo económico para tener acceso a un espacio expositivo real, in situ, que nos muestre un trozo del pasado de esta importancia y tan conectado con nuestra identidad? Seguro que si.

Interior del solar. / Foto: HtM.

Machacados los cabezos como monumentos naturales y siendo tradicional el camión de hormigón encima de los descubrimientos -o en su lugar, según sea acreditado el yacimiento o no- del tesoro arqueológico de nuestra urbe, salvar ese trozo de ciudad que sobrevive aún en el barro del solar que está en la plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, bien merecería la pena. El Puerto de Tartessos en Huelva lo merece.

La cosa es que alguien -o muchos, mejor- con valentía se echase adelante y, por primera vez desde los tiempos del ministro Pérez Millares -que perdió el puesto a los tres meses por volcarse en Madrid en favor de una causa concreta de Huelva-, o más recientemente de Javier Barrero con lo del Puerto y Majarabique en la pugna de Sevilla, la clase política en su conjunto, o algún Mariano Alonso aislado (como estos dos citados), dijese basta.

No es cualquier vestigio el que hay que defender. Es parte de su puerto, el aspecto más identitario de este lugar, con veintisiete siglos de antigüedad.

Al igual que para ese Mariano Alonso, que tiene una de las calles más merecidas de Huelva en el lateral de la Plaza del Gran Teatro, el sentido común, la visión intelectual, el amor por el patrimonio y el respeto a los remotos ancestros deberían prevalecer en quienes tienen que tomar las decisiones, o quienes tienen que respaldarlas o auspiciarlas. Pero en todos los responsables públicos, porque esto no es una cuestión partidaria. La dinámica autodestructiva y de falta de respeto a sólidos símbolos identitarios viene siendo una constante en nuestra ciudad y provincia, gobierne quien gobierne.

Mariano Alonso y Castillo, salvador de La Rábida.

Que el espíritu de Mariano Alonso se reencarne en alguno de los tres o cuatro líderes formales de la Administración en nuestra provincia y capital o, mejor, en todos. Que no se acomoden ante la solución más simple y económica. Bastante déficit de atención presupuestaria lleva Huelva en décadas y décadas para que alguna vez esos -nuestros- representantes puedan plantarse para pedir algo ‘extraordinario’.

Que se pongan de acuerdo, que se alíen y empujen a la vez en una oportunidad única. No que se use como un arma de enfrentamiento político donde el deseo es que el adversario yerre. No, que el ánimo sea que se salga adelante con una aspiración que tiene que ser de todos, y que aquí no yerre nadie, si no que acierten, que acertemos todos.

Es verdad que el escenario actual dista en muchos aspectos de aquel de Mariano Alonso. Entre otras, como es el caso, que ahora el impulso de iniciativas ciudadanas tiene más arraigo en la sociedad. El papel de estos movimientos ciudadanos resulta mucho más relevante que en una época, la del siglo XIX, donde casi no existían iniciativas de base.

Según nuestra opinión el tema tiene tal calibre que habría que buscar soluciones imaginativas, incluso cambiar por completo el proyecto y renunciar al propio edificio, dejando los restos a la vista, en el exterior y crear en ese enclave neurálgico la plaza arqueológica que nunca tuvimos. Un lugar para ver, para visitar y reconocerse. Quizá esto pueda parecer un disparate, pero ¿Por qué no?

La visión de un espacio en el corazón de la ciudad que permitiese a niños y mayores enorgullecerse de un pasado original -ese si que es original, pensando en la marca que ahora se presenta-, y que a los visitantes les ayudase a entender la importancia protohistórica de un lugar elegido por el destino pero castigado por sus recientes e indolentes moradores.

«Un pueblo sin el conocimiento de su historia pasada, origen y cultura, es como un árbol sin raíces«, decía Garvey. Pues eso.

 

Huelva, Puerto de Tartessos.

12 Comentarios

  1. Está clarísimo , no se construye edificio alguno .Este puerto de Tartessos tiene mucho más valor que la construcción de un edificio cualquiera. Es nuestra historia tartesica , no existe otra .

  2. De haber conocido esta historia le hubiera comentado anoche a Dña. Teresa Herrera a la sazón Delegada territorial de Turismo, Deporte y Cultura de la Junta de Andalucía, esta necesidad de reconocer el PUERTO DE TARTESSOS. Vamos el yacimiento encontrado en la Plaza de la Constitución . Tan sencillo como dejarlo incorporado a la sede de la Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía. Que mas orgullo que este para Huelva , para Andalucía y para España. Que se pueda admirar en la misma Delegacion el Puerto de Tartessos. .No lo escondan, lo tapen o le metan la piqueta. POR FAVOR SEÑORA . POR FAVOR SEÑOR PRESIDENTE JUANMA MORENO. Pasen ustedes a la historia como los descubridores o salvadores de nuestra historia. El problema cual es unos miles de euros mas, seguro pueden salir de algún sitio. SEGURO. Sino, y sin decantarme por ninguno, habra que tomar cartas en el asunto y ponerlo en el programa de alguno de los ALCALDABLES a la Capital.

  3. Es exactamente el argumento que se dio en su día para el Museo: tener a la vista unos elementos arqueológicos en el mismo centro urbano para que todas las generaciones pudieran, por fin, tomar conciencia de la importancia de nuestro pasado prehistórico. Es inaudito que el Municipio siga dando la espalda a lo que es evidente y si prosiguen en su cerrazón la historia se lo recriminará. Recapaciten, sean consecuentes y dejen a la vista el único Puerto de Tarteso que ha salido a la luz.

  4. El analfabetismo cultural, la Ignorancia de algunos y algunas es grande, enorme ,pero no es grave , puede curarse leyendo y estudiando y oyendo a los que saben. Lo grave y lo que no tiene solución es la ineficacia, la mala fe ( o mejor dicho, la única fe en la militancia en el partido que te da de comer) y el pecado de la desvergüenza de robarnos nuestro pasado.

  5. Creéis que si estos restos aparecen en Sevilla lo taparían? Pero claro! Allí ahí más habitantes y por lo tanto…más votos!!! Es lo único que les interesa a los politiquillos de tres al cuarto que nos gobiernan es este caso en Andalucia

  6. Ya está bien de tapar nuestro milenario pasado!! Hay que hacer que estos atropellos contra nuestro suelo se aireen y se den a conocer al resto de España y de Europa.

  7. No quiero , riquezas para los que roban en nombre del progreso.Las Minas de Rio Tinto y Tharsis, que tanto dolor ,trabajo,y muerte generaron.Y tristeza a sus paisanos …. Qué éxito económico,para los apellidos y Sociedades que alquilaron sus terrenos.
    Quiero Alegría en las calles,paseos,visitas guiadas por el centro Marinero.
    Para ver las caras de los Onubenses….Con orgullo y lisonjero.

  8. Una vez más nos niguneam, si no fuésemos HUELVA esto no pasaría. Se haría lo necesario y más para que el puerto Tartesico fuese una señal de identidad Onubense. Si fuese por el nivel freatico es solo una escusa barata.Si en cualquiera de las otras siete provincias de Andalucía, surgiera un descubrimiento de tal embergadura estarian todos dispuestos a ponerlo en valor pero claro, somos Huelva…Señor presidente de la Junta de Andalucía, usted dijo en su campaña electoral que gobernaria
    para toda Andalucía , que pronto se ha olvidado de Huelva. Ya es hora de que nos consideren una provincia con los mismo derechos y oportunidades que las demás .Recapacite y dele a Huelva lo que se merece. Rectificar es de sabios.

  9. Por favor no más barbaridades en Huelva.hay q sacar a la luz nuestras raíces….el pueblo en pie ….por nuestra cultura y patrimonio histórico…

  10. Sevilla, las administraciones públicas andaluzas, tienen a Huelva como sus zona de ocio veraniego, mantener a Huelva como lugar solo de turismo de sol y playa, robándole las posibilidades de que también pueda ser un referente en turismo cultural, un turismo que dura todo el año.
    Bueno, ahora tenemos unas elecciones, tengamos en cuenta quién va a defender a Huelva y su patrimonio a la hora de votar.

  11. Acabo de llegar a Madrid de hacer una ruta tartésica (diseñada por mí misma porque no existe ninguna). He subido desde Huelva a Badajoz. En Huelva sabía que no iba a encontrar nada, tan solo unas piezas de museo y la esencia del enclave geográfico: la ría, el Atlántico, lo que queda de los cabezos, la luz y un vídeo mal hecho con un palo de selfie para captar aquello que está escondido tras las vallas metálicas enfrente del ayuntamiento —el puerto de la civilización de la que todos los andaluces deberíamos sentirnos hijos orgullosos—. En Badajoz (posible morada obligada de los habitantes de Tartesos) mantienen un espectacular edificio —Cancho Roano— y otro mejor que se está desenterrando —Casas del Turuñuelo—. Mientras tanto, Huelva, la tierra madre de Tartesos, la destruye, siendo lo único que puede ponerla, culturalmente hablando, en la categoría en la que juegan Sevilla o Córdoba; con un poco de cultura, de plan de explotación turístico y amor propio nos darían a todos los andaluces un sentido de nuestros orígenes que nadie más puede darnos. ¡Bravo por este artículo!

  12. La relación entre la cultura y los que gobiernan Andalucía es similar a la que existe entre las peras y el olmo o entre las margaritas y los cerdos. No tenemos un pasado oculto; tenemos un pasado escondido. Nuestra identidad individual se forja con los sucesos de nuestra vida; nuestra identidad colectiva se construye con los episodios de nuestra historia. Desposeernos de las evidencias históricas equivale a robarnos parte de nuestra identidad como pueblo. A alguien debe interesar que sea así. Sin lazos fuertes de unión, sin identidad plena, un pueblo es menos reivindicativo, más sumiso. Y eso viene bien a los que ocupan las poltronas. Ojo: quienes mantienen a esta gente en el poder se convierten en cómplices del despropósito.
    Propuestas: manifiestos de organismos no sometidos políticamente al gobierno autonómico: Ayuntamiento, Universidad, Diputación, Departamentos de Historia de institutos y Universidad, grupos de investigación, colegios profesionales… Otra: recogida de firmas. Otra: preguntas parlamentarias de nuestros diputados y senadores. Otra: contarlo a nuestras amistades para divulgar los tanto en Huelva como fuera. Y una más: hacer un crowfunding para que algunos de los responsables políticos viajen a ciudades cercanas donde el Patrimonio es respetado y puesto en valor; o sea, disminuir el grado de catetismo de quienes dicen representarnos.

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