Las marismas y los cabezos, ¿barreras naturales o señas de identidad de Huelva?

La característica orografía de la capital onubense ha marcado gran parte de su historia y de su diseño urbanístico.

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La ciudad de Huelva ha ido configurando su actual fisonomía a lo largo de la historia.

Mari Paz Díaz. La configuración urbanística de la ciudad de Huelva siempre ha sido objeto de debate. Son muchos los expertos que han estudiado la realidad de la capital onubense, tal y como la conocemos hoy en día, con sus virtudes y defectos. La respuesta a ese diseño podemos encontrarla, en gran parte, en la geografía, puesto que, como en cualquier otro lugar, su orografía es, sin duda, uno de los elementos a tener más en cuenta. No en vano, los accidentes geográficos pueden contribuir a la expansión de un territorio, pero también pueden actuar como frontera. Y, en este aspecto, Huelva cuenta con unas características muy marcadas, que forman parte de su seña de identidad.

Isla de Saltés.

Por un lado, uno de los aspectos a tener en cuenta son sus marismas, ríos o estuarios, que, a veces, se ha entendido como una limitación, pero que, sin embargo, han marcado la personalidad y la historia del onubense. Tan sólo debemos recordar que la Ría de Huelva, conformada por el estuario de los ríos Tinto y Odiel, es un lugar único que ha atraído a diferentes civilizaciones desde tiempos remotos, al tiempo que ha permitido la creación de unos ecosistemas con una alta productividad biológica. A modo de ejemplo, podemos citar a la isla Saltés, lugar de asentamiento de Tartessos, de los fenicios y del pueblo árabe. Una llanura única del suroeste de la Península Ibérica, situada a tan sólo unos metros de Huelva capital.

La ría de Huelva ha atraído a diferentes civilizaciones desde tiempos inmemoriales.

Un paraíso que, al mismo tiempo, es una frontera natural en la expansión de la ciudad de Huelva por esta zona. Es más, durante muchos años, ha existido el sentimiento entre los onubenses de que Huelva era una ciudad de espaldas a su ría. Por ello, en los últimos años, se viene trabajando para que sus ciudadanos puedan disfrutar de uno sus lugares más bellos, por ejemplo, a través del Paseo de la Ría, que ha dado una enorme vida a este espacio, otorgando también más posibilidades de ocio y disfrute alrededor del emblemático Muelle Cargadero de Mineral de la Compañía de Minas de Riotinto. No olvidemos, como ya planteamos en un artículo anterior, que con la llegada de los ingleses a Huelva en el último tercio del siglo XIX, el entorno de la ría comienza a transformarse y separarse del núcleo urbano con la introducción de diferentes elementos, como las vías del ferrocarril.

Los cabezos de Huelva, no siempre respetados, forman parte de la orografía del terreno en Huelva. / Foto: info.igme.es

Más maltratados a lo largo de la historia de Huelva parecen encontrarse sus cabezos. Y eso que el origen de la ciudad se encuentra precisamente en uno de ellos, en el cabezo de San Pedro y en el desaparecido cabezo del Molino de Viento (actual zona del Paseo Santa Fe), sin olvidar que la mayoría de ellos han condicionado el diseño del urbanismo actual de la capital, así como gran parte de la historia de los onubenses. Sin embargo, como han constatado los investigadores Ramón Garrido Morillo y Emilio Romero, «la presión urbanística sobre los cabezos ha sido siempre importante. Si bien en el pasado se reducía a las zonas bajas, implicando modificaciones en las pendientes de los cabezos, actualmente se produce la urbanización completa».

Una imagen característica de Huelva.

De hecho, muchos de los cabezos de Huelva hoy en día sólo quedan en el recuerdo de los más mayores y en fotografías antiguas, puesto que han ido desapareciendo por la presión urbanística. Unos cabezos que se organizaban entorno a la zona del Conquero, La Joya, San Pedro y La Esperanza, además del Molino de Viento. Luego, en cada una de estas zonas aparecen diferentes elementos: Conquero, Moret y Moncada en el área del Conquero; La Joya, el cabezo del Pino o San Andrés (urbanizado) y Roma o Diputación, en el área de la Joya; San Pedro y el Cementerio Viejo (urbanizado) en el cabezo de San Pedro; y, por último, Esperanza, La Horca, Piscinas, San Sebastián o Padre Julián en La Esperanza.

El Barrio Obrero es el epicentro de la huella inglesa en Huelva.

A estos, Garrido y Romero añaden el cabezo del antiguo Hospital de la Compañía de Riotinto y el del Barrio Reina Victoria o Barrio Obrero -prolongación del Cabezo de la Esperanza- y de las zonas del Parque Moret y Almagra (extensión del Cabezo del Conquero). Espacios en muchos casos desaparecidos, de ahí las voces que han surgido en la ciudad solicitando que se conserven los cabezos como monumentos naturales y seña de identidad de la ciudad de Huelva.

En definitiva, el enclave geográfico tan peculiar de la ciudad de Huelva, con su ría y sus cabezos, han sido elementos de enorme atracción, pero a los que, quizás, no se ha sabido -o no se ha podido- dar el lugar protagonista y prioritario que se merecen.



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