La bioquímica onubense Desirée Sancha desarrolla su carrera en el Laboratorio de Embriología del Instituto Bernabéu Cartagena

Experta en Genética Médica por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y en Tecnología de la Reproducción en Mamíferos por la Universidad de Murcia, esta joven está cumpliendo su sueño profesional tras una intensa formación y diversas estancias en países como Japón y Francia.

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Desirée Sancha es un ejemplo de que el esfuerzo siempre tiene recompensa.
Desirée, tras graduarse en Bioquímica en 2014.

M. P. D. No hay nada más satisfactorio que ver cumplidos nuestros sueños. Incluso, suele ser mejor de lo que imaginamos. Así de orgullosa y satisfecha puede sentirse la joven onubense Desirée Sancha Címbora, que, tras acabar en 2014 el Grado de Bioquímica en la Universidad de Granada (UGR), continuó formándose con el Máster Universitario Oficial de Biología y Tecnología de la Reproducción en Mamíferos de la Universidad de Murcia (UM). Un posgrado que, además, le permitió vivir una de las experiencias que más le marcaron en todo este tiempo, puesto que durante el transcurso del mismo fue becada por la Universidad de Okayama (Japón) para investigar en maduración ovocitaria in vitro. Y eso que no era la primera vez que salía al extranjero, puesto que anteriormente había participado en varias estancias de intercambio en Francia para mejorar el idioma.

Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.
Hizo prácticas en el Hospital Juan Ramón Jiménez.

Anteriormente, en 2013, colaboró con la Universidad de Huelva en una investigación sobre la obtención de compuestos de interés biotecnológico a partir de microalgas y realizó prácticas en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva rotando en diferentes laboratorios, como el de reproducción asistida, bioquímica de urgencias, inmunología y microbiología. Todo ello sin olvidar la realización de otros cursos de la misma Universidad de Granada sobre ‘Organismos genéticamente modificados: más que transgénicos’ y ‘Biomedicina e investigación: la clave para salir de la crisis’, en los que obtuvo una mención de Sobresaliente y Matrícula, respectivamente, además de contar con el First Certificate (B2) de inglés por Cambridge.

Una formación y experiencias que le han permitido alcanzar su verdadera ilusión: trabajar en el campo de la reproducción asistida. Un deseo que se hizo realidad a su regreso de Japón en 2015, cuando Desirée comenzó a trabajar en su primera clínica de este sector. Desde entonces hasta ahora, esta onubense ha pasado por varios laboratorios de embriología, si bien, siempre ha tenido claro que debía continuar estudiando: «Durante estos años tampoco he querido dejar de lado la formación, por lo que, en 2018, obtuve el Título de Experta en Genética Médica por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid», nos cuenta.

Desirée trabaja en los Laboratorio de Embriología del Instituto Bernabéu Cartagena.

En la actualidad, a sus 29 años, disfruta del trayecto recorrido y, sobre todo, se siente una privilegiada por haber alcanzado su sueño de dedicarse a la reproducción asistida, dado que se encuentra trabajando en el prestigioso Laboratorio de Embriología del Instituto Bernabéu Cartagena. Una experiencia que ha querido compartir con los lectores de Huelva Buenas Noticias a través de esta entrevista.

Desirée nos cuenta cómo se siente tras haber alcanzado su sueño.

Desirée, te conocimos hace unos años y entonces nos comentaste que tu sueño era dedicarte a la reproducción asistida. ¿Cómo te sientes ahora que has alcanzado tu sueño?
-Como una privilegiada. Somos pocos los que, finalmente, logramos trabajar en laboratorios de reproducción asistida humana en este país. El camino no ha sido fácil, pero nada que merezca la pena lo es. «Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.

-¿Cómo está siendo tu vida en el levante español? Es una zona bastante reconocida en el ámbito de la reproducción asistida.
-Al pasar por varios laboratorios de reproducción he tenido la suerte de coincidir con grandes profesionales gracias a los cuales he crecido mucho laboral y personalmente. Sólo rodeándote de los mejores se consigue ser mejor y aquí, en el levante, estoy teniendo la oportunidad de hacerlo.

Su trabajo es muy vocacional.

-¿En qué consiste tu trabajo?
-Ser embriólogo es un trabajo muy gratificante: ayudamos a las personas a cumplir su sueño de ser mamis y papis. Pocas cosas hay más bonitas que eso. Sin embargo, también hay momentos muy duros, cuando las cosas no salen como esperas. Es un trabajo muy vocacional, con una carga psicológica importante, y eso es lo que lo hace tan gratificante.



¿Cuál es tu función dentro de la clínica?
-Mi trabajo empieza desde el momento en el que el paciente entra por la puerta. Tratamos de que se sienta en un ambiente cercano y familiar, ya que el proceso en sí es suficientemente duro. Pero, más concretamente, mi área de desarrollo laboral se centra en el laboratorio de embriología, realizando los diferentes procesos sobre óvulos y espermatozoides necesarios para crear embriones in vitro. Les hacemos un seguimiento exhaustivo y, tras comprobar su correcta evolución, son transferidos al útero materno, continuando con el seguimiento del embarazo hasta el nacimiento del bebé.

Está satisfecha y contenta por lo conseguido hasta ahora.

-¿Cuál es tu balance de la experiencia hasta ahora?
-A día de hoy, puedo decir que todas las experiencias, muy buenas y menos buenas, me han ido moldeando, tanto personal como profesionalmente, haciéndome más fuerte. Gracias a ello sé lo que quiero, que es exactamente a lo que me dedico. Nadie dice que el camino sea fácil, pero nada que valga la pena lo es. He sacrificado muchas cosas para conseguir llegar hasta aquí: familia a cientos de kilómetros desde los 17 años, amigos, mi tierra… Sin duda, eso es lo que siempre me ha costado más, pero todo sacrificio, de la mano de la constancia, trae sus frutos.

-La reproducción asistida cada vez tiene más demanda en nuestra sociedad. ¿Cómo te sientes ayudando a tantas personas a convertirse en madre o padre?
-Plena. El mejor momento, sin duda, es cuando me traen a un bebé a la clínica y pienso: “si esto es medio mío” y lo achucho. Ser embrióloga conlleva una gran responsabilidad, tenemos que cuidar de otro tercer paciente, el más vulnerable y especial, el embrión. Poder contribuir a una sociedad más bonita, poniendo un granito de arena, es algo realmente mágico.

La reproducción asistida es una ciencia muy joven, que ha avanzado mucho en poco tiempo. / Foto: Freepik.

-¿Se ha avanzado mucho en este aspecto?
-Muchísimo, a una velocidad vertiginosa. Ten en cuenta que la reproducción asistida como ciencia se originó antes de ayer, como quien dice. La primera bebé por Fecundación In Vitro (FIV) nació en 1978 en Reino Unido. En España, la primera recién nacida cumple este año los 38. En este corto intervalo de tiempo se han sucedido números avances extraordinarios orientados a recrear lo más parecido posible el ambiente del útero materno y los numerosos procesos que en él transcurren. Por eso, es muy importante no dejar de formarse y estar en continuo reciclaje profesional, para así poder brindar a nuestros pacientes la mejor garantía de éxito.

Un ejemplo de que la mujer y la ciencia son dos campos más que compatibles.

-Una vez llegado hasta aquí, ¿cuál sería tu nuevo reto?
-Todo esto ya me parece un sueño, pero quizás te diría que el futuro más próximo es sacarme la certificación de embriología clínica senior y continuar con la vía investigadora, para acabar publicando en las revistas de mayor impacto científico de reproducción asistida.

-La mujer está alcanzando grandes metas en la ciencia, pero todavía queda mucho por hacer. ¿Animarías a las jóvenes onubenses a estudiar Bioquímica?
-En general, las animaría si tienen verdadera vocación. Bioquímica es una carrera dura, a la que hay que dedicar muchísimas horas de estudio, independientemente de tus capacidades. Y eso sólo es llevadero si te une a ella una verdadera pasión. Es la química de la vida, ¡qué puede haber más interesante que conocer y entender de verdad lo que somos y lo que nos rodea! Espero que pronto pueda incorporarse este grado a la ya amplia oferta de carreras que ofrece la Universidad de Huelva y podamos formar a jóvenes bioquímicos sin necesidad de que el talento onubense tenga que emigrar.

Se muestra muy agradecida con todas las personas que le han apoyado en este camino.

-¿Con qué reflexión te gustaría finalizar?
-Hay que creer y rodearse de personas que emitan mucha luz. Cuando te visualizas de forma consciente consiguiendo algo, tarde o temprano, llega, al igual que cuanto más alto apuntes, más alto vas a llegar. Estas son mis verdades tautológicas. Mis padres, desde pequeñita, me han inculcado que la actitud ante la vida y las dificultades que van surgiendo es clave y hago de eso mi santo y seña. Por último, quería agradecer a todas las personas que me rodean y que hacen mi vida más bonita: a mi familia, mi estandarte, que siempre ha sido aliento en los días no tan buenos. También dar las gracias a este periódico por dar voz a tantos jóvenes. Huelva y Andalucía, ¡siempre por bandera!

Una lección de vida que Desirée ya nos dejó hace unos años en su primera entrevista, que puedes recordar en el siguiente enlace:

Desirée Sancha, una recién graduada en Bioquímica que sueña con dedicarse a la Reproducción Asistida

1 Comentario

  1. Es un orgullo tener cómo embriologo un paisana con esta formación académica con genes andevaleños y serranos tus abuelos paternos Felix estuvieron en Cabezas Rubias un buen tiempo donde tu padre comenzó a crecer felicito a toda tu familia por apoyarte en esta inmensa trayectoria intelectual ejemplo para esta generación de jóvenes

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