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El Cerro y San Benito Abad, protagonistas en el corazón de Huelva capital

Espectacular presentación de la muestra 'Patrimonio Cultural de El Cerro del Andévalo y su Romería de San Benito Abad', que puede visitarse en la Sala de Exposiciones José Luís García Palacios, de la Fundación Caja Rural del Sur.

Situados en la mesa con Pedro Pérez, Emilio Ponce, Pedro José Romero y Lorenzo Mogedas.

FB. No es metáfora el protagonismo de El Cerro de El Andévalo, su Patrón, San Benito Abad, y una de las romerías más antiguas de España, en el corazón de Huelva. Tal significación lo es en el plano emocional, por el orgullo por contar con un tesoro etnográfico de este nivel extendido desde el bello enclave andevaleño al conjunto provincial y, en particular, a su capital; y lo es también por situarse desde hoy en el mismo corazón onubense, la calle Botica, la exposición ‘Patrimonio Cultural de El Cerro del Andévalo y su Romería de San Benito Abad‘, desarrollada con motivo del 425 aniversario de la Hermandad.

Pedro Pérez y sus acompañantes justo antes del acto./ Foto: Fran Alonso.

El Centro Cultural José Luís García Palacios -Sala de Exposiciones de la Fundación Caja Rural del Sur-, acoge esta exposición que se ha presentado con un acto muy especial, en el que ha participado el numeroso público que llenaba el Salón de Actos de la Caja Rural,  tras el que en la Sala de Exposiciones se han degustado los típicos y populares dulces de El Cerro, acompañados de vino de pasas.

Jamugueras y uno de los lanzaores presentes.

Cuando aún resonaba el eco de los sonidos musicales y el brillo de los colores de la recientemente finalizada Romería de San Benito de 2019, la charla presentación del cerreño Pedro Pérez González-Toruño ha enlazado con los elementos mas sensitivos del acontecimiento, intercalando coplas que han sido cantadas y coreadas por los asistentes. Cada argumento del ponente ha sido adornado por una pieza musical relativa al mismo.

Con el salón de Caja Rural lleno, como decíamos, acompañaban en la mesa presidencial a Pedro Pérez el alcalde de El Cerro del Andévalo, Pedro José Romero Rubio; el presidente de la Hermandad de San Benito Abad, Lorenzo Mogedas Muñiz; y el director general de la Fundación Caja Rural del Sur, Emilio Ponce. Los tres precedieron al presentador en el uso de la palabra, destacando su condición de notable cerreño y reconocido profesional.

La Exposición contiene una serie de excelentes fotografías.

El presentador, tras agradecer a la Hermandad la atención de contar con él para el acto, y a Emilio Ponce y Mª Luisa García-Palacios la hospitalidad de la Fundación Caja Rural de Sur, y a los presentes -en particular al alcalde- su asistencia, ha realizado una exhaustiva descripción de la muestra.




Lleno en el Salón de la Fundación Caja Rural del Sur,

La ha dibujado conformada por una importante colección de fotografías, de diversos tamaños, entre tantas escenas que propicia la romería más pretérita de la provincia de Huelva; documentación antigua original -acta fundacional de la Hermandad de 1594, entre otras-; e impresionantes trajes, joyas, indumentarias y complementos. Pedro Pérez, en sus alusiones intercaladas por las referidas coplas, acudió a los orígenes de la tradición romera y corporativa, El acto además contó con un espectacular grupo de jamugueras y lanzaores que danzaron tras la presentación. 

Una sala abarrotada acogió la inauguración de la exposición.

González-Toruño consiguió con sus palabras trasladar a los presentes a los Montes de San Benito, a su Ermita, expresando sus propias sensaciones, y relatando distintos aconteceres históricos y escenas que se renuevan cada año. Entre otras cuestiones recordó, en relación con la figura clave del mayordomo, que a mediados del Siglo XIX se reconocen algunos titulares del cargo, y que a partir de 1949 y gracias al libro de Actas se hace un seguimiento anual de los nombres de los Mayordomos. Cada año y en la misa del lunes de Romería el cargo se renueva y es este Mayordomo Nuevo es el encargado de liderar todos los actos de la romería que se celebra al año
siguiente. 

Grupo de cerreños ataviados de la tradicional vestimenta. / Foto: Fran Alonso.

Si pudiéramos volver a esa Villa de 1594 -dice el presentador- ‘encontraríamos un pueblo agrícola y ganadero, pendiente de la inestable Raya con nuestros vecinos y hermanos portugueses y las noticias de los primeros hijos de El Cerro en acometer la aventura americana con el Imperio español. Estamos en los albores del Siglo de Oro y el espíritu de la Contrareforma invade campos y ciudades de unos dominios donde nunca se ponía el sol. El Cerro de Andévalo es ya un Municipio consolidado donde arraiga la devoción a San Benito con una impronta castellano leonesa propia del elemento repoblador que en los dos últimos siglos se ha ido asentando en su territorio.’

Para Pedro Pérez, y así lo expuso en la presentación, el gran salto cualitativo y cuantitativo de la hermandad de San Benito y con él de la Romería de San Benito se ha producido en los últimos treinta años por los siguientes motivos:

En la inauguración pudieron degustarse dulces típicos de El Cerro.

Mejora evidente de los medios de locomoción y acceso a los mismos de la mayoría de la población, lo cual acortó mucho la distancia y permitió una continua relación con el Santo y el Santuario todo el año y no sólo para vigilia y romería.
Al facilitarse el acceso se multiplica el número de peñas que van a construir sus casas alrededor del Real, con mejores condiciones de habitabilidad y comodidad: suministro de agua y alcantarillado, electricidad. ‘Precisamente este año celebramos el cincuentenario de la inauguración de la casa de la peña la S .que tantos y buenos recuerdos nos traen a todos los sanbeniteros. Nuestro homenaje desde aquí para todos los íntegrantes de la misma, especialmente para Juan Serrano, Bartolomé Domínguez, Ramón Domínguez y nuestro gran amigo Juan Domínguez.’

El presentador, Pedro Pérez, y la jamuguera Maria Gento.

Incorporación plena de la mujer a la Hermandad y a la vida sanbenitera. Es obvio que hasta el último tercio del Siglo XX la romería es una romería masculina por las dificultades de transporte y acceso en caballería. Sólo comparecían las jamugueras, silletines y guisandoras y luego poco a poco fueron llegando las mujeres de las localidades cercanas hasta que con las nuevas peñas y la apertura de la Hermandad su papel pasa a ser equivalente al del hombre en todos los aspectos.






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