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El ingeniero de montes Ignacio de Sousa estudia la conservación de las aves acuáticas que anidan en la Laguna de El Portil

Con el objetivo de hallar las claves para la preservación de los valores medioambientales del ecosistema de esta laguna, uno de los espacios naturales más visitados en la provincia, este onubense ha desarrollado una investigación que ha sido reconocida por la Cátedra de Innovación Social de Aguas de Huelva para Trabajos de Fin de Máster.

La riqueza de la Laguna de El Portil es incuestionable. / Foto: andalucia.org.

Mari Paz Díaz. Situada en la margen derecha de la desembocadura del río Odiel, la Laguna de El Portil es una reserva natural que conserva una elevada población de aves acuáticas, constituyendo, junto con los Parajes Naturales Marismas del Odiel y Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido, un entramado de zonas húmedas fundamental para la supervivencia de las aves que emigran a la Península Ibérica todos los años. No en vano, en sus aguas abundan las aves acuáticas, como ocurre con el somormujo lavanco, el zampullín chico, el porrón común, la cuchara común, el ánade friso, el ánade real, la focha común, la polla de agua, el calamón, la garceta común o la garza real, entre otras. 

Belleza y valor natural se unen en este espacio. / Foto: andalucia.org

Un lugar, por tanto, de gran riqueza natural, lo que se une a su enorme belleza, al estar rodeada de una vegetación, en la que destacan las castañuelas, espadañas y juncos, pero también la sabina negra, el lentisco, el romero y la retama blanca.

Ignacio de Sousa Baena ha centrado su investigación en la Laguna de El Portil.

Un espacio que pone de manifiesto el enorme valor medioambiental de la provincia de Huelva y que ha sido objeto de un estudio llevado a cabo por el onubense de 31 años Ignacio de Sousa Baena, graduado en Ingeniería de Montes por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba, que ha desarrollado un estudio titulado ‘Dinámica a largo plazo, factores ambientales y valor de conservación de la comunidad de aves acuáticas de una pequeña laguna costera del sur de España (El Portil, Huelva)’. Una memoria que forma parte de su Trabajo Fin de Master (TFM), desarrollado en el Máster en Conservación de la Biodiversidad de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Huelva, un posgrado que ha realizado tras finalizar la carrera en Córdoba. 




Una experiencia enriquecedora que ha sido reconocida por la Cátedra Aguas de Huelva.

Una experiencia que considera que ha sido muy enriquecedora, debido a que, tal y como nos comenta, “desde niño he estado preocupado por el cuidado del medio ambiente, por lo que he intentado enfocar mi carrera a la consecución de un empleo en contacto directo con la naturaleza”, de ahí que se decantara por estos estudios. Es más, con este trabajo, además, Ignacio ha sido reconocido con el segundo premio de la modalidad Innovación Operativa de la Cátedra de Innovación Social de Aguas de Huelva para Trabajos de Fin de Máster. Un galardón tras el que se muestra “honrado y agradecido de que el esfuerzo de tantos meses se vea reconocido”.

José Prenda ha sido el director de este TFM.

Un trabajo dirigido por el Dr. José Prenda Marín, Catedrático de Zoología del Departamento de Ciencias Integradas de la Universidad de Huelva, en el que “he investigado la evolución de la comunidad de aves acuáticas de la Laguna de El Portil durante un periodo de 14 años y su posible correlación con variables climáticas y/o variables físico-químicas del agua de la laguna”, nos comenta. Un informe en el que, desde la cátedra, “han valorado el que se haya integrado una gran cantidad de datos ambientales diferentes y extraído la información subyacente mediante un avanzado tratamiento estadístico, la ejecución de la memoria y, por último, el interés para la conservación de los valores medioambientales del ecosistema de la laguna de El Portil que posee este estudio“.

Ignacio nos explica las conclusiones recogidas en su estudio.

Entre las conclusiones recogidas en esta memoria, según nos explica De Sousa Baena, se encuentra el haber constatado “un fuerte dinamismo en la composición de especies de la comunidad de aves, tanto a corto como a largo plazo; la pérdida de biodiversidad, tanto en el número de especies presentes como de ejemplares de cada una de ellas, así como un fuerte descenso en la reproducción; la sustitución de una comunidad de aves acuáticas propia de una laguna madura y bien conservada con un relativo amplio rango de profundidades, por otra de aguas someras, lo que indicaría, a su vez, una aridificación de la laguna y, como consecuencia última, una pérdida del valor de la laguna para la conservación de especies de aves acuáticas”.

El objetivo es conocer el estado de la laguna para que pueda seguir siendo disfrutada por las generaciones venideras. / Foto: andalucia.org.

Afirmaciones que ponen el acento en la necesidad de poner en marcha actuaciones que reviertan esta pérdida de la biodiversidad en la zona. Para Ignacio, la principal utilidad de este estudio es “conocer el estado de conservación de uno de los espacios naturales onubenses más visitados, lo cual es necesario para la toma decisiones de los gestores del mismo. Todo ello con el objetivo de que la Laguna de El Portil pueda seguir siendo disfrutada por las generaciones venideras. Además, este trabajo vendría a ampliar el conocimiento científico sobre este tipo de ecosistemas”.

Por todo ello, Ignacio, que, en la actualidad trabaja como profesor de Biología y Geología y de Matemáticas en el Colegio ‘La Hispanidad’ de Huelva, tiene previsto tratar de publicar un artículo con estos resultados. Y es que, en un futuro, “espero poder compatibilizar mi trabajo actual con la gestión de mi propia explotación forestal, donde ejercer la profesión para la que me he estado preparando durante la mayor parte de mis años universitarios”. No en vano, es un gran amante de la naturaleza y una de las cuestiones que más le llamó la atención para elegir este tema para su TFM fue que requería trabajo de campo.

En un futuro, le gustaría poder compaginar su trabajo docente con la gestión de su propia explotación forestal.

Con todo, este ingeniero de montes anima a los jóvenes universitarios onubenses “a que disfruten de esos años, tratando de aprender lo máximo posible de esta etapa; que, si tienen oportunidad, aprovechen alguna estancia en el extranjero y que no pierdan el tiempo y completen su formación cuanto antes, pues, como decía uno de mis profesores, si uno permanece demasiado tiempo en la carrera, llega un momento en que la universidad no instruye, sino que embrutece”. 






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