“Casino Minero de Corrales: 1918 / 2018” . (1) – La Historia

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Trajes de los años veinte, en el Centenario.

Miguel Mojarro

Han pasado cien años (¡Parece que fue ayer …!). En aquellos tiempos, decir “Casino” era sinónimo de OcioCultura e Historia local.



En los casinos se tenía memoria de lo ocurrido ayer y años atrás. Lo que no estaba en los escritos, estaba en la memoria de los socios, de sus padres, … Los casinos eran notarios del recuerdo de los hechos. Los recuerdos de unos y otros, formaban la más completa enciclopedia de cuanto había sucedido en tiempos pasados, con nombres, fechas y detalles. Cuando algo no era recordado por alguno, lo completaba su compañero de partida.

Aquellas mesas de mármol blanco y las de tapete verde, eran testigos de cientos de “batallitas” que contaban los de las canas a los jóvenes, añadiendo algún que otro mérito personal o indirecto. Para presumir.



Trajes de los años veinte, en el Centenario.

Pero la Historia se recuperaba en cada recuerdo, enriquecida por los narradores de ocasión. Lo importante era poner en los oídos de otros, lo que a nuestros oídos contaron o nuestros ojos vieron. Testimonio se llama eso. Algo que es más valioso que todos los documentos escritos.

Y a su lado, se repetían costumbres heredadas, tradiciones conservadas y celebraciones que estaban marcadas en rojo en el calendario del asueto local.



Cuando un casino desaparece, se cierra la notaría de nuestra memoria y el escenario de los placeres heredados. Ya no habrá bocas que narren lo vivido ni salones que acojan actividades esperadas durante todo un año.

Vespa. Nuestro primer vehículo.

Calañas, Bollullos (Los Topos), Isla Cristina, Niebla, El Perrunal, La Zarza, Galaroza, … En todos estos sitios tengo amigos que me cuentan con un cierto dolor camuflado, lo que eran placeres y ocio satisfactorio. Y me lo cuentan con nostalgia no disimulada. Todos, desde Evaristo hasta Manuel, pasando por Luisa, Manuela o Petra, me describen con detalles lo que ocurrió, quienes estaban, …

Pero, a veces, hay buenas noticias entre esta maldición inevitable de las desapariciones de casinos. A veces, un casino decide luchar por su historia, su cultura y su futuro y arranca camino de lo difícil. Son ejemplos de magnífica vergüenza local y de valor, que no siempre es reconocido por propios. Por extraños, tal vez sí.

Así pudieron ser las tardes del Casino en aquel tiempo …

Un casino, el Minero de Corrales, como en su día hicieron Cumbres Mayores, Cortegana de Arriba, … ha destinado este años de su centenario a recuperar Historia y Cultura propias y proponer una hermosa puerta a su futuro. No sin esfuerzo. No sin trabas. No sin actitudes despectivas. Pero con la decisión que surge del trabajo y dedicación de un presidente que primero salvó, después consolidó y finalmente está desarrollando. Parece un proyecto político, pero es algo más: Un ejemplo de cómo y qué hacer en los casinos, si se quiere salvarlos.

Hoy traemos la primera parte de este esfuerzo: La Historia, como primer tramo de una trilogía que seguirá con la Cultura y el Futuro.

En recuerdo del papel …

Hemos pedido permiso al Casino Minero de Corrales, para aprovechar su actividad como baluarte desde el que defender la necesidad de supervivencia de estas sociedades locales, que son, no lo olvidemos, patrimonio social de muchas localidades que no han tenido ateneo, ni cines, ni otros medios de desarrollo cultural y de ocio.

Son muchas las actividades que está desarrollando este Casino Minero para la recuperación de su identidad social y laboral peculiares. Casino de mineral, de ferrocarril y de marineros. Y muchos son los socios viejos que han hecho aportaciones para que el salón, las paredes, la biblioteca, los despachos, … recuperen aspectos y objetos que le fueron habituales. Físicamente y como símbolos.

Caja fuerte de la Compañía en aquellos años.

Símbolos son fotografías de época, la caja fuerte en la que se guardaban “los dineros” de la compañía, los objetos que posibilitaban las comunicaciones, … y tantos otros que han sido donados por quienes lo guardaban como “cosas del recuerdo”.

Pero si algo se puede considerar recuperación de la Historia, son los hechos, las actitudes, los hábitos, … que pueden ser trasladados a hoy, incluso con la presencia de algunos de los protagonistas de hace años.

El Casino Minero de Corales, ha convocado una actividad que era entrañable y que recoge al tiempo la influencia de una cultura inglesa, que tan presente ha estado en el desarrollo de nuestra provincia.

Mediante un cartel atractivo y motivador, el Casino Minero de Corrales ha llamado a todos a llenar el salón para darle color y sabor recuperados: El color de los atuendos (Reales) de una época que se fue y el sabor del te tomado a una hora mítica.

Los socios lo conservan.

Magníficos los actos que este Casino Minero convoca. Magnífica la respuesta de socios y no socios. Pero, sobre todo, magníficos el esfuerzo, la ilusión y el trabajo bien hecho de un presidente que, con escasos medios y menos ayuda de la deseable, quita horas de su ocio personal, de su sueño y de su tiempo libre, para hacer posible que un Casino esté superando una difícil situación y remontando la recuperación de sus tres objetivos: Historia, Cultura y Futuro.

Otros casinos trabajan en este sentido, con excelentes logros. Magnífico. Ese es el único camino. Pero el Casino Minero de Corrales, tiene un valor añadido que agregar a su momento dulce: Cumple su primer centenario: 1918 – 2018.

Una cosa sí es cierta: El segundo centenario, allá por 2118, se celebrará gracias a que un socio se subió al pescante y sacó adelante una misión que parecía imposible hace muy pocos años.

Te de las cinco, en los años del inicio.

Hoy traemos a los medios, la recuperación de una estampa preciosa y grata: El té de las cinco. Y los recortables que algunos conservan de cuando se reunían en el Casino para montarlos. Y vestimos a los socios actuales con las ropas de entonces. Y nos subimos a una vespa, en recuerdo de las primeras excursiones casineras. …

En próximos días recordaremos las acciones del Casino Minero de Corrales en busca de su camino cultural y de un futuro que hoy es posible.

Pero conviene no olvidar por qué es posible ese futuro.

Equipo Azoteas

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