Placas religiosas, azulejos y lápidas de Huelva (y II)

Nuestra ciudad guarda en ellas un tesoro de testimonios a los que bien merecía dedicarles una 'Historia Menuda'.

Antonio José Martínez Navarro

Lápidas.

Azulejo de Nuestra Padre Jesús Nazareno en la actualidad. (Fototeca Martínez Navarro).
Azulejo de Nuestra Padre Jesús Nazareno en la actualidad. (Fototeca Martínez Navarro).

Entre 1770 y 1774 se construyó la torre de la iglesia de San Pedro, proyectada por Pedro de Silva y levantada por Francisco Díaz Pinto.
Para perpetuar el recuerdo de la obra se colocó en ella una lápida de mármol, enmarcada en ladrillo cortado y con trozos de azulejos con tonos azules y marrones, que dice así:




<<SE ACABÓ ESTA OBRA SIENDO SVMO PONTIFICE CLEMENTE XIV, ARZOBISPO DE SEVILLA EL EMº Y EXº CARDENAL DE SOLIS Y REY DE LAS ESPAÑAS E.S.D. CARLOS III. AÑO DE MDCCLXXII>>.

Está en la fachada de la torre que mira a la Plaza de San Pedro.
En 1927 en la Puerta del Sol –la de los pies de la iglesia de San Pedro- se colocó un azulejo con la Virgen de la Cinta, abogada de los marineros, con el fin de que “al dar vista a Huelva desde la inmensidad del océano puedan saludar a su patrona”, según se lee en el Boletín Parroquial del día 20 de agosto de ese año.
A finales de los años veinte del siglo pasado la torre estaba deteriorada y se restauró en 1929, siendo el maestro de obras Juan Muñoz, colocándose en la pared norte de la torre, en recuerdo de las obras realizadas, una lápida de mármol enmarcada por ladrillos recortados, que dice:

<<SE RESTAURÓ ESTA TORRE / EL AÑO LXXXV DE LA / DEFINICIÓN DOGMÁTICA / DE LA INMACULADA / CONCEPCIÓN DE NUESTRA / MADRE LA GLORIOSA / SANTA MARIA, RIGIENDO / LA IGLESIA UNIVERSAL EL / PONTÍFICE MÁXIMO PÍO XI, / LA DIÓCESIS DE SEVILLA / EL EMMO. CARDENAL ILUNDAIN / Y ESTA IGLESIA MAYOR Y MÁS / ANTIGUA DEL APÓSTOL / SAN PEDRO EL CURA PROPIO / DR. DON JULIO GUZMÁN LÓPEZ. / AÑO DEL SEÑOR MCMXIX / A. M. G. D. >>.

Está en la fachada de la torre que mira a la calle Licenciado Juan A. de Mora.

Azulejos
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Trasera del antiguo Matadero: Luis Cordero Bel.
Calle Espronceda, 4: José Caballero. Instalada donde antaño se encontraba su casa y en ella se lee: “En esta casa nació en 1913 el ilustre pintor onubense, don José Vicente Caballero y Muñoz Caballero. La ciudad de Huelva, en homenaje a su memoria le dedicó esta placa”.
Fue realizada por los alumnos de la Casa de Oficios “Aramis” e inaugurada el viernes 19 de enero de 2001, con motivo del Día de San Sebastián.
Calle Tres de Agosto: Fundación del convento de las Agustinas.
Calle Gobernador Alonso: Salvación de La Rábida.
Calle Alcalde Mora Claros ¿3?: Luis Buendía.
Calle Concepción (iglesia): Recuerdo de la reconstrucción de la iglesia, destruida por la incontrolada horda en 1936.
Calle Concepción, azulejo del Nazareno.
Qué acierto, qué bella y espiritual idea fue colocar un azulejo dedicado a Nuestro Padre Jesús Nazareno sobre la fachada principal de la bonita iglesia de la Concepción.
Detengámonos, aunque sean unos instantes, en este bonito azulejo cuya contemplación produce un amoroso ensimismamiento. Este azulejo le fue encargado al artista toledano Juan Ruiz de Luna en 1927 e inaugurado el día de la Purísima Concepción del mismo año.

Bien quisiéramos dedicarle los renglones que se merece (como ya hicimos en el tomo VII de la Historia Menuda de Huelva), pero el medio comunicativo en que nos desenvolvemos nos lo impide.
Plaza de la Soledad: La Jangarilla. Casa de Alonso Sánchez de Huelva.
Alonso Sánchez de Huelva (según el historiador de probada solvencia Inca Garcilaso de la Vega en sus “Comentarios Reales”, fechado en 1602) descubrió las cosas americanas ocho antes de que lo hiciera Cristóbal Colón, esto es, en 1484. Al regreso de esta expedición, y tras múltiples fatigas, su barco fue a parar a la isla de Madera en la que vivía Cristóbal Colón que estaba casado con la hija del Gobernador de la isla.
Alonso Sánchez murió en los brazos del genovés, no sin antes comunicarle las nuevas tierras alcanzadas. Con estos datos exactos, Cristóbal Colón pudo llegar, el 12 de octubre de 1492, al denominado Nuevo Mundo.
La leyenda, que es la sal y la pimienta de la Historia, nos comunicaba que en la Casa del Piloto Alonso Sánchez se situó, en la segunda mitad del siglo XX, el célebre Bar “La Jangarilla”. En 1991, el Ayuntamiento de Huelva, apoyándose en pseudo-historiadores, mandó derribarla
Juan Agustín de Mora, en su obra “Huelva Ilustrada”, año 1762, decía de este Humilladero lo siguiente:

<<…Es un sitio señalado con una capillita y una imagen de la Virgen, que está como a un tiro de arcabuz de la ermita principal, al pie de una larga y penosa cuesta que se sube para ella…>>.

Eduardo J. Sugrañes indicaba en el diario “Huelva Información”, fechado el día 8 de septiembre de 1984, lo siguiente acerca de este azulejo existente en el Humilladero:

<<…El azulejo que vemos en el Humilladero es una representación de la Virgen de la Cinta, inspirado en la pintura mural que se halla en el Santuario aunque con ligeras variantes. Entre ellas cabe destacar que aquí aparece la Señora y el Niño con corona y nimbo, toda vez que, como vimos en el artículo que publicamos ayer titulado “La pintura mural del Santuario”, en la misma se muestra a la Señora nada más que con un nimbo, mientras que al Niño no lo sostiene.
Junto a este azulejo, y en la parte trasera del Humilladero, aparecen en sendos azulejos las imágenes de San Sebastián y San Roque, firmados por Montalbán de Triana…>>.

Calle Puebla de Guzmán. Situado en la fachada de la casa de la Hermandad de las Tres Caídas y reproduce la imagen de su titular.
El azulejo ha sido realizado por Altozana Triana y aparece firmado por Adorna en 1989.
La bella imagen es un primer plano de Jesús de las Tres Caída, cargado con la cruz.
Está alumbrado por dos faroles de cerrajería andaluza lo que le da más emoción al bello conjunto.
Calle San Sebastián, 9 o 23: Cantaor onubense José Sanz Urbano. Quisieron los componentes de la Asociación Antiguos Vecinos del Barrio de San Sebastián que la historia de Huelva tuviera en aquel 20 de enero de 2010, un momento fértil, justo e inspirado en el que se levantara el recuerdo del gran cantaor que vinera al mundo en una casa humilde erguida en su barrio y decidieron fijar un azulejo en su calle más emblemática, la de San Sebastián. Asistieron al acto de la inauguración, Juan Sanz, hijo de Pepe Sanz, Antonio Sánchez de Piña, presidente de la Asociación citada, Eduardo Hernández Garrocho, que cantó al estilo de Pepe Sanz; el historiador Antonio José Martínez Navarro (autor de una obra titulada “Pepe Sanz, realidad, leyenda y mito de un gran cantaor onubense”) y numerosos amigos del hijo del cantaor, vecinos y admiradores del arte incomparable de Pepe Sanz.

Cerámica o azulejo, en la calle San Sebastián, en honor del gran cantaor Pepe Sanz.
Cerámica o azulejo, en la calle San Sebastián, en honor del gran cantaor Pepe Sanz.

Calle Jesús de la Pasión: cambio de nombre de la calle Silos.
Calle Rascón, 39: Primitivo Lázaro. Realizada por los alumnos de la Casa de Oficios “Aramis” e inaugurada el viernes 19 de enero de 2001. Está fijada en fachada de su casa y en ella reza la leyenda siguiente: “Aquí vivió el insigne compositor Primitivo Lázaro”.
Plaza El Punto: Quiosco de Paco Isidro.
Alameda Sundheim: Campo “El Velódromo”. Primer rectángulo de fútbol que existió en nuestro país, inaugurado en 1892.
Calle San Cristóbal: Estudio de Pedro Gómez, Antonio Brunt y Antonio León Ortega.
Plaza de San Pedro, 9: Asociación de Antiguos Vecinos del Barrio de San Sebastián.
Plaza de Isabel la Católica: Santa Ángela de la Cruz, fundadora del convento en 1910.
Un azulejo, que desde el día 23 de noviembre de 2015 está fijado en la calle Blanca Paloma y ostenta con cierto empaque ricos matices de colores, pregona el agradecimiento de la Hermandad hacia aquellos vecinos que albergó en su casa el Simpecado de la Virgen del Rocío y que propician cada año en la citada vía, el día de la salida hacia la aldea inmortal, el estallido de alegría y el engalanamiento de la misma en honor de Nuestra Señora.

De izquierda a derecha: Doña Belén, presidenta de la hermandad de emigrantes, Don Juan Gil Zamora y Don Gabriel Cruz, alcalde de Huelva.
De izquierda a derecha: Doña Belén, presidenta de la hermandad de emigrantes, Don Juan Gil Zamora y Don Gabriel Cruz, alcalde de Huelva.

El azulejo fue encargado por Juan Gil al artista-industrial beasino que responde a la razón social “Alfarería David”, que con sumo esmero y a la vez casi sin pensarlo, llevado por su familiar costumbre en estos primorosos trabajos, fue plasmando su técnica pictórica en los treinta y cinco fragmentos o losas de cerámica de que consta la obra que tiene unas medidas de 1,4 de alto por 1 metro de ancho.
En estas losas la figura de Nuestra Señora del Rocío es contenida por la concha peregrina que, a su vez, está tocada con una corona. Debajo de la Virgen se lee la siguiente leyenda:

La Real Hermandad de Emigrantes
de Nuestra Señora del Rocío de Huelva
con la colaboración de su fundador,
Don Juan Gil Zamora, agradece al
Excmo. Ayuntamiento de Huelva
y a los vecinos de la calle Blanca Paloma,
la acogida que han tenido siempre con nuestra
Hermandad, por lo que les dedicamos este
azulejo, quedándoles eternamente agradecidos.
Huelva, 21 de noviembre de 2015.
La Junta de Gobierno.

Lo descrito anteriormente está enmarcado por una cenefa de color amarillo con volutas, en el que se observa en el plano superior a la derecha la bandera alemana; a la izquierda, la española; en la parte inferior, a derecha e izquierda, respectivamente, las banderas onubense y andaluza.
Los lístelos que enmarcan el rectángulo o 35 losetas, de color azul, hacen resaltar los tenues tonos de todo el conjunto.

Azulejos con antiguos nombres de calles.
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Calle Méndez Núñez, 1: Antigua calle Hospital.
Calle Jesús del Calvario: Antigua calle Valencia.
Calle Virgen de la Esperanza (en la acera de los impares). Antigua calle Padre Andivia.
Calle Almirante Garrocho, 7: Antigua calle Madre Ana.
Calle Carmen. Antigua calle del Peligro (azulejo ya desaparecido).

Aunque la relación que hemos presentado resulta la más extensa de las publicadas hasta la fecha, siempre son posibles las omisiones involuntarias, cuya indicación se agradecerá por este autor.

 




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