Rosario Rodríguez, la lepera que donó su melena al Cautivo y viste figuras de Niños Jesús

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Rosa y Rosario con el Señor Cautivo.
Rosa y Rosario con el Señor Cautivo.

HBN. Este próximo lunes, 21 de diciembre, el Centro Turístico y Cultural Ermita de San Cristóbal de Lepe abre sus puertas a una exposición de arte sacro cuya autora es Rosario Rodríguez Martín. Hasta aquí podríamos estar hablando de una muestra normal, propia de las fechas en las que nos encontramos, pero la promotora de esta iniciativa es una mujer muy especial, que sabe transmitir ese don que la caracteriza a todo lo que hace.

En este sentido, podemos decir que Rosario es una mujer con unas capacidades excepcionales, una sensibilidad que a veces escapa a la comprensión de quienes tienen miedo de mirar más allá de la inmediata realidad material. “De pequeña ya mi madre me decía que yo era especial”, reconoce la aludida. Y es porque desde niña este lepera ha tenido sueños particulares, en los que bien recibía algún mensaje o veía con claridad escenas que, al tiempo, acababan ocurriendo. Un rasgo que parece ser herencia de su bisabuela, según ha descubierto.

Cristo Cautivo de San Pedro
Cristo Cautivo de San Pedro.

Para una niña de un pueblo de Huelva hace 60 años, hablar de este tipo de cosas con naturalidad podía suponer un grave problema. Los demás podrían llamarla desde mentirosa o bruja a desequilibrada, convirtiéndola en la diana de burlas y rechazos. Por eso, Rosario siempre se guardó para ella y su fiel confidente, su madre, las revelaciones que recibía a través de aquellos sueños. De hecho, ni siquiera cuando contrajo matrimonio, años más tarde, compartió este secreto con su marido ya que “él siempre ha sido muy incrédulo para estas cosas”, explica la mujer.



Cartel de la exposición de Rosario en Lepe.
Cartel de la exposición de Rosario en Lepe.

Lo manifestara o no, la realidad es que esa habilidad innata ha influido en su vida, a veces de manera determinante. Un ejemplo es lo que le ocurrió en el año 1972. Rosario estaba embarazada de su segundo hijo y tenía una larga melena. Entonces le llegó un mensaje a través de un sueño: “vi al Cautivo de la iglesia de San Pedro, aunque en ese momento no supe identificarlo porque nunca lo había visto. Viviendo en Lepe, yo conocía la figura de Padre Jesús, que está en nuestra iglesia, pero no las representaciones de Jesús que había en la capital. Me dijo que me cortara el pelo y que lo guardara hasta que me llegara una señal. Además, en el sueño había una mujer con dos niñas de la mano, una de ellas con trenzas que me llamó la atención”.

Como no podía ser de otra manera, Rosario cortó y conservó su melena, aunque tenían que pasar tres décadas antes de que descubriera cuál era el momento de volver a darle uso. Mientras tanto, la lepera tuvo a su segundo hijo, un pequeño que nació con bronquitis asmática, problema que les obligaba a acudir constantemente al médico para que le pusieran oxígeno, ya que se asfixiaba.

Un día, cuando el niño contaba con dos años y medio, estaba con su madre en la consulta del médico con mucha fiebre. En la sala de espera Rosario se puso a hablar con una señora que le acabó dando una estampita. Era la imagen del Cautivo. “Cuando la vi descubrí que él era el Señor que apareció en mis sueños. En ese momento, a mi hijo se le quitó la fiebre y los problemas de bronquios desaparecieron”, recuerda la onubense, un hecho que podría calificarse casi de milagroso.

La gran afición de Rosario siempre ha sido vestir a Niños Jesús.
La gran afición de Rosario siempre ha sido vestir a Niños Jesús.

Desde entonces Rosario se volvió muy devota del Cautivo y siempre iba a la iglesia de San Pedro a visitarlo, más aún cuando se mudó a vivir a la capital onubense. En la parroquia conoció a Luis y Mari Carmen, yerno e hija de la camarista del Cristo, María de los Ángeles, quienes resultaron ser la mujer y la niña de trenzas con las que la lepera soñó. A través de ellas se enteró de que estaban buscando pelo para ponérselo al Cautivo, pero tenían el problema de que no todos valían. Fue aquella la señal que Rodríguez esperaba para sacar la melena que había guardado más de 30 años y entregarla a la Hermandad, siendo su cabello exactamente el tipo de pelo que necesitaban y el que luce desde 2007 el Señor de San Pedro.

Éste es sólo un ejemplo de esas situaciones que para Rosario son normales, porque las lleva experimentando toda la vida, pero que a la gran mayoría puede sorprender e incluso considerar imposibles. Lo cierto es que esta lepera tiene una sensibilidad especial que, como reconocía, se había guardado para sí misma y algunos de sus parientes cercanos por temor a los incrédulos, pero que desde hace más de una década empezó a hacer pública. Hubo un hecho que motivó ese cambio, algo que provocó en ella la imperiosa necesidad de hacer el bien a los demás.

Rosario confeccionaba las prendas sin haber visto antes la figura.
Rosario confeccionaba las prendas sin haber visto antes la figura.

El origen estaba en otro sueño. En él Rosario se encontraba en la consulta de un médico con su hija Rosa. Todas las sillas estaban ocupadas salvo tres, donde se sentaron madre e hija. Entonces llegaba una mujer que tomaba asiento junto a ellas y sacaba de su bolso un libro con un Niño Jesús vestido de rosa en la portada. Rosario le preguntaba ‘Señora, ¿está usted leyendo este libro?’, a lo que la mujer contestaba ‘Lo traigo para ti’. Ambas iniciaban una conversación, relatando la desconocida que era de Bolivia y que llevaba cinco años en España. ‘Si puedo ayudarla en algo señora… Apúnteme su teléfono y su nombre’, le decía Rosario. Tras darle sus datos y el libro, la boliviana se iba sin que las mujeres se percataran.

'Rosario Rod' en la tienda que tiene con su hija.
‘Rosario Rod’ en la tienda que tiene con su hija.

A la mañana siguiente, Rosario le contó a sus hijos mientras desayunaban lo que había soñado la noche anterior sin darle demasiada importancia. Pero esa misma mañana, Rosa tenía que hacerse una radiografía y su madre la acompañó. Cuando llegaron a la consulta pasó exactamente lo que la lepera había soñado. “Mi hija no se lo podía creer. Todo igual, las mismas acciones y conversación y, de repente, sin darnos cuenta, la señora se marchó. Luego tratamos de contactar con ella a través del número de teléfono, pero no existía, así que lo intentamos por el nombre y tampoco coincidía con nadie registrado”, explica Rosario.

Aquel sueño hecho realidad hizo que se moviera algo en el interior de Rodríguez que la impulsaba a compartir su especial sensibilidad con los demás. Ella siempre había tenido una afición, la de vestir Niños Jesús, figuras por las que siente un especial cariño. Así que, a partir de ese momento, empezó a elaborar y regalar estas pequeñas prendas a personas que ni siquiera conocía y que ni sabían que en casa tenían una figura de este tipo.

Rosalía siempre ha tenido buena mano para la costura.
Rosalía siempre ha tenido buena mano para la costura.

Lo que parecía imposible, se hacía realidad. Rosalía veía a la gente, le decía que tenía un Niño Jesús en un determinado lugar de su domicilio –aunque ellos lo desconocieran a veces- y ella, sin ver la imagen ni tomar medidas, le hacía la ropita. El dueño hallaba la pieza donde la lepera le decía y, al colocarle las prendas que ésta había cosido, le quedaban perfectas.

Teniendo tan buena mano con la aguja, su hija Rosa le propuso hace tres años que la ayudara a poner en marcha una tienda, ‘Rosario Rod’, un espacio en Internet –aunque disponen de un pequeño showroom en Lepe- donde venden ropa para niños, regalos para bebés, comuniones, bodas, etc. Rosario no pudo negarse, aunque ella sigue, como reconoce, haciendo y regalando vestidos para Niños Jesús “a quien se los tenga que regalar”, manteniéndose fiel al camino que emprendió hace más de una década.

La exposición se muestra en la ermita de San Cristóbal de Lepe.
La exposición se muestra en la ermita de San Cristóbal de Lepe.

Cabe destacar que son precisamente los objetos de ‘Rosario Rod’ los que se exponen, madre e hija, del 21 de diciembre al 5 de enero en la lepera capilla de San Cristóbal, una muestra que podrá visitarse de lunes a viernes de 10.30 a 13.30 y de 17.00 a 20.00 horas y los sábados de 10.00 a 13.00 horas.

La exposición recoge varios ejemplos de la destreza de Rosario elaborando prendas, unas ropas que son tan especiales como ella, una mujer con una enorme sensibilidad que es capaz de mirar en el corazón de las personas.

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