Juan Ramón González, un consultor de SAP onubense que cambió Praga por Múnich

Juan Ramón delante del edificio de Msg donde trabaja en el centro de Múnich.
Juan Ramón delante del edificio de Msg donde trabaja en el centro de Múnich.

Paula Crespo. Juan Ramón González Molero siempre supo que quería «probar suerte» profesional fuera de Huelva y de España. Así se lo propuso antes incluso de terminar de estudiar Ingeniería Informática en la Universidad de Huelva y así lo ha ido consiguiendo en los más de seis años que lleva como profesional de este ámbito.

Aprovechando su buen nivel de francés, el que adquirió en sus años como alumno del Colegio Molière de Huelva y luego perfeccionó durante BUP y COU en el IES Pablo Neruda, Juan Ramón hizo por primera vez las maletas para terminar la carrera con una beca Erasmus en la ciudad gala de Limoges, donde estuvo el curso 2007-2008.

En septiembre de ese mismo año este informático onubense comenzó a trabajar para IBM en Madrid, en un puesto que le permitió pasar otros tres meses en París. Hasta que en abril de 2011 decidió cambiar la capital de España por Praga, donde estuvo ocho meses, aunque no trabajando de lo suyo.

Finalmente recaló en Múnich gracias a una oferta irrechazable de la empresa Msg. systems para la que trabaja como consultor SAP y allí vive desde hace casi ya tres años. Desde la ciudad alemana del Oktoberfest y con un nivel razonable de alemán ya adquirido, Juan Ramón González Molero, «Jota» como le llaman sus amigos y conocidos de Huelva, cuenta a HBN su experiencia como Onubense por el Mundo.


Puerto de Huelva

– ¿Cómo surgió la posibilidad de ir a trabajar a Múnich?
– Yo vivía en Praga y no encontraba trabajo de lo mío así que decidí mirar en otras ciudades alrededor (Múnich está a 350 km) y encontré una oferta en la que buscaban ingenieros españoles y no era necesario que supieran alemán. Luego te pagaban un curso de alemán durante 5 meses (en las que no trabajabas pero cobrabas el sueldo) y te daban un piso durante los primeros 9 meses. En definitiva era una oferta difícil de rechazar y la oportunidad de aprender alemán era muy positiva.

En Praga.
En Praga.

– ¿A qué te dedicas exactamente?
– Después de estudiar Ingeniería Informática en la universidad de Huelva me especialice en un sistema informático muy conocido que se llama SAP. Mi trabajo es de consultor SAP y lo que hago es ayudar a los clientes que compran el programa a integrarlo en su empresa, ya sea adaptándolo a sus necesidades específicas o incluso dándoles formación para que aprendan a utilizarlo. Trabajo en proyectos que suelen durar entre seis meses y dos años, dependiendo de la complejidad del cliente y mi rol dentro del proyecto normalmente consiste en ser responsable de alguna parte del mismo y coordinar a pequeños equipos de trabajo que hacen alguna acción concreta. También puedo actuar como formador para los usuarios del sistema

– ¿Qué es lo más positivo de tu trabajo y de tu vida allí?
– La forma de trabajar aquí es completamente diferente a España. Estuve trabajando en un puesto similar en Madrid y no hay punto de comparación. Aquí se respeta a los trabajadores y se les da tranquilidad y facilidades, todo enfocado a que el trabajador se sienta a gusto en su trabajo y mejore su productividad. Las jornadas laborales son de 8 horas y no es normal que se prolonguen y en el caso de hacerlo se acumulan las horas para posteriormente disfrutarlas en forma de días libres o incluso de horas libres. La forma de trabajar y cómo está todo organizado te permite desarrollarte como profesional y la estabilidad te permite planificar tu vida y dedicarte también a otras cosas que no sean solo trabajar. Aquí te sientes valorado profesionalmente.

Delante de la sede de BMW en Múnich.
Delante de la sede de BMW en Múnich.

– ¿Cómo han sido estos tres años?
– Al principio fue duro porque pasaba muchas horas al día aprendiendo alemán y el hecho de no saber el idioma hacía las cosas más complicadas. Además en lo personal también era complicado porque cambiaba mi vida en Praga por otra vida diferente en un sitio donde nunca había planeado estar. Pero poco a poco las cosas fueron mejorando a la vez que el idioma y eso sumado a una alta calidad de vida en la ciudad me hace pensar que la decisión de venir aquí fue un acierto. En lo profesional me fui consolidando en mi empresa y sintiéndome cada vez más integrado y en lo personal conocí a un grupo de españoles que también viven aquí y tienen tus mismos problemas por lo que es fácil congeniar y hacer amigos que al final se convierten en una pequeña familia.

Juan Ramón lleva tres años viviendo en Alemania.
Juan Ramón lleva tres años viviendo en Alemania.

– ¿Cómo se presenta tu futuro profesional en esta empresa?
– Para mí el reto más grande es progresar profesionalmente hasta puestos de más responsabilidad, pero el idioma es, queramos o no, una barrera al ser mi trabajo una actividad que requiere de mucha comunicación con los clientes o con otros compañeros. Espero que mi empresa me valore en un conjunto como profesional y no solo por mi nivel de alemán, y ya lo hace, pero quizás le falte un poco más de confianza en personas que no hablan el idioma perfectamente. Yo confío en mis capacidades profesionales y estoy seguro de que seguiré progresando dentro de mi profesión.

– ¿Cómo es el día a día en esta ciudad alemana?
– Mi horario de trabajo es de 8.00 a 17.00 aproximadamente con entre 45 minutos y 1 hora para comer. Tenemos flexibilidad y siempre se puede entrar más tarde o salir más temprano. Después de trabajar, normalmente quedo con amigos en el centro y algunas veces vamos a tomar alguna cerveza. Múnich es una ciudad que tiene bastante vida en la calle para estar en Alemania y aunque el clima es frío, siempre que sea posible la gente se sienta en alguna terraza. Los fines de semana se pueden hacer muchas cosas, la ciudad ofrece muchas opciones tanto culturales como turísticas o gastronómicas. A los que les gusta el senderismo o los deportes de invierno lo tienen muy fácil para ir a la montaña al estar los Alpes muy cerca.

Juan Ramón en el Oktoberfest uno de los eventos más característicos de la ciudad.
Juan Ramón en el Oktoberfest uno de los eventos más característicos de la ciudad.

– ¿Qué es lo más característico?
– Múnich es una ciudad muy tradicional donde la gente está muy orgullosa de su tierra y de sus costumbres. Lo más famoso de Múnich es el Oktoberfest, un festival de Cerveza que se celebra cada año a finales de septiembre y donde se beben millones de litros de cerveza que sirven en jarras de litro. Durante el resto del año se puede disfrutar de ese mismo ambiente en cualquiera de las muchas cervecerías que hay por toda la ciudad.

– ¿Qué tres cosas no puedes perderte si vas de visita?
– El centro de la ciudad (Marienplatz), no es muy grande pero es muy bonito; el parque más grande de Europa (Englisches Garten) que es el pulmón de la ciudad y te permite pasear por un verdadero bosque de Baviera en el mismo centro de la ciudad y algunas de las cervecerías más famosas de la ciudad como Hofbräuhaus o Agustinerkeller donde se puede beber la cerveza de aquí y comer algunos de los platos típicos como el codillo de cerdo o las famosas salchichas alemanas.

En la puerta de Brandenburgo en Berlín.
En la puerta de Brandenburgo en Berlín.

– Esta no era tu primera experiencia trabajando y viviendo fuera…
– No, no lo era. Antes de venir aquí estuve un año viviendo en Limoges (Francia), tres años trabajando en Madrid (de los cuales pase tres meses trabajando en París) y finalmente ocho meses trabajando en Praga.

– ¿Echas de menos Huelva?
– ¡¡¡Claro que se echa de menos!!! Tengo allí a toda mi familia y a la mayor parte de mis amigos. También echo de menos la playa, el mar en general y por supuesto la gastronomía, sobre todo el pescado.

– ¿Hay algo de Múnich que te recuerde a nuestra tierra?
– Creo que no, son ciudades muy diferentes, quizás la vida en la calle me recuerde a Huelva (salvando las distancias) porque aquí siempre que el tiempo lo permite se sale a la calle.

– ¿Conocen tus compañeros y amigos algo de la provincia?
– Sí, muchos conocen las playas aunque la mayoría no sabrían localizarlas en un mapa e incluso tenía una compañera de trabajo que había estado en El Rocío, esto me sorprendió muchísimo.

Con un compañero de trabajo en el Stanbergersee.
Con un compañero de trabajo en el Stanbergersee.

– ¿Qué les has contado?
– Sobre todo les he contado que hay vida después de Mallorca, la Costa del Sol o el Algarve y que en Huelva se puede disfrutar de uno de los mejores climas de Europa. Que la unión de costa y sierra da muchas posibilidades de ocio, sobre todo para los gustos alemanes ya que ellos disfrutan mucho los paseos en bicicleta, el senderismo y el sol.

– ¿Qué tal te defiendes actualmente con el idioma?
– Actualmente tengo un nivel intermedio que me permite tener una comunicación completa tanto en el trabajo como en mi vida diaria, pero el alemán es un idioma muy difícil y yo solo llevo tres años aprendiéndolo y hablándolo. En comparación con otros idiomas que hablo (inglés y francés) me parece mucho más complicado aunque al ser mi trabajo todo en alemán me hace esforzarme mucho y ayuda en el aprendizaje.

– ¿Te ha resultado muy complicado adaptarte?
– Trabajar y vivir fuera de tu país, de tu ciudad y de tus costumbres nunca es fácil pero profesionalmente compensa y permite desarrollarte mejor. Hay una gran diferencia entre los que se van porque no tienen más remedio y los que nos fuimos porque quisimos, irte obligado es mucho más duro porque mentalmente estás haciendo algo que no querías hacer. Yo tenía claro que quería probar suerte fuera de España (y de Huelva) y eso hace que sea más llevadero.



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