Aroche. Centro Cultural Las Peñas

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Miguel Mojarro, en su visita al Casino de Aroche.

(Las imágenes y el texto de este artículo, no corresponden a

los contenidos del libro “Casinos de Huelva”)



Miguel Mojarro.

Miguel Mojarro, en su visita al Casino de Aroche.
Miguel Mojarro, en su visita al Casino de Aroche.

Aroche es sitio para volver. Así termina el capítulo correspondiente en el libro “Casinos de Huelva”. Y así quiero empezar hoy, porque son ya una decena de visitas hechas a ese precioso lugar, desde que empezamos el trabajo sobre casinos.



Es sitio para volver y para ir sin prisa, sin lluvia y con calzado adecuado. Porque se debe empezar por el Casino, con un buen café y manguara si procede, para dedicar el día a Turóbriga y a los vestigios prehistóricos del entorno. O a las dehesas, que no es mala tentación. Y las tentaciones hay que vencerlas, cayendo en ellas.

Y terminar en el Casino, esta vez para descansar y poner en orden las fotos y las notas acumuladas en el paseo. Y relajar el ánimo con la estancia en uno de los casinos con más vida activa de la provincia.



No es mal sitio el salón de entrada, zona abierta a todos y dominada siempre por usuarios que buscan la vida social y la compañía de quien entra y sale. Salón de bar y de comentarios, de encuentros y de inicios, de bullicio y de acomodo de la mente.

Allá por noviembre, Las Peñas organiza una “Semana Cultural”, que no debe ser pasada por alto en la ruta de los actos a los que asistir. Un viaje en esa época otoñal no debe evitar estos días de bullicio cultural en Aroche. No es frecuente que un casino organice y ofrezca una parrilla tan rica y variada, que satisface intereses de lo más plural.

Fachada del Casino de Aroche.
Fachada del Casino de Aroche.

La última “Semana Cultural” fue la ocasión de desarrollar una ponencia en la que los Casinos eran protagonistas. Se presentaba el libro “Casinos de Huelva” y éste era el mejor de los marcos para tal reflexión. Porque este Casino ejerce de tal y concita el interés de todo el espectro social de Aroche.

Y es vocación local no disimulada, porque hasta el Alcalde, en la presentación que hizo de nuestra ponencia, aportó la idea que mejor define la actividad casinera que aquí se cuece a diario:

“… desarrollo de la cultura local y de la zona, como recuperación y disfrute de los valores y acontecimientos sociales y tradicionales … ”

En mis ya muchos viajes a Aroche, he podido constatar que es sólida su afirmación. Aroche, su Casino, es lugar de encuentro cultural de variados temas y soporte descarado de cuantas propuestas se planteen en beneficio de eso que el Alcalde llama “disfrute de los valores”.

Este Casino canaliza tales inquietudes y da cobijo a la mayoría de eventos e iniciativas individuales y colectivas. No es mal ejercicio de una de las cualidades que adornan la historia de los casinos: Ser templo de la Cultura, que es una admirable forma de tener placer.

Por si fuera poco, la riqueza arqueológica de Aroche posibilita e impulsa actividades que le son propias y obligadas. Un “Encuentro Internacional de Arqueología” da fe de estas inquietudes históricas y sienta las bases para que continúen y satisfagan las necesidades de un sector cada vez más amplio de los ciudadanos.

Plaza de Toros de Aroche.
Plaza de Toros de Aroche.

Con Serpa, esa ciudad del otro lado de la exfrontera, Aroche ha compartido en 2013 estos eventos y la profundización en tareas arqueológicas, que son complemento ideal para que se valore nuestro patrimonio antropológico, que por algo arqueología y antropología son parientes muy cercanos. Amantes, diría yo.

Éxito importantísimo entre el mundo de los arqueólogos, que dice muy claramente que Aroche es sede de un interés histórico increíble. Y mi amiga Nieves, que es piedra importante en este atractiva oferta cultural, conoce bien el papel que los casinos pueden jugar en la parcela de los placeres de la cultura.

Y este Casino tiene mucho que decir de estas inquietudes, porque sus salones y su entorno están siempre impregnados del aroma de una sociedad que ha incorporado la cultura a sus deseos de ocio, junto a la manguara, las partidas y los amigos.

Un Casino que tiene actividad desde las 9 de la mañana hasta las 12 de la noche, tiene mucho que decir en la provincia. Porque, aquellos casinos que complementaron a los ateneos en su quehacer intelectual, no han mantenido tal protagonismo, salvo casos realmente meritorios. Es el caso del Casino de Aroche, que parece haber sido creado para soporte de las inquietudes del ocio de la localidad, del tipo que sean, porque cultura y manguara, historia y dominó, pensamiento y relaciones, son parejas que sustentan ese gran templo del ocio que son los casinos.

Aroche tiene un Casino que sabe ser anfitrión del ocio más complejo y rico. Por eso cuando entro en la calle Real, camino del coso fortificado, paro en el Casino para saborear los previos. Y, al bajar del Castillo, de nuevo al Casino a descansar tras el placer cumplido.

Salón del Casino.
Salón del Casino.

El precioso lugar, va a cumplir años. Con su fachada que es memoria y su interior que es intención. En calle que obliga a visitarlo y en localidad que aporta una riqueza increíble de dotes culturales. Un 28 de febrero, día especialmente evocador en nuestro Sur, surge la vida nueva de un Casino que ha asumido protagonismo generoso en una localidad que lo usa. No es mala fecha para ir a ver el Casino de Las Peñas y comprobar si lo que aquí digo corresponde a la realidad. Un reto para los incrédulos. Adelante.

En el libro “Casinos de Huelva” se complementa el nombre del Casino con un subtítulo que lo define: “La inteligente colaboración social”.

Eso es el Casino Las Peñas, la inteligencia al servicio del placer de una sociedad que lo usa.

Para eso están los casinos. O deben estar.

Equipo Azoteas
www.azoteas.es