Yasuri Mayari, la alta costura ecológica en Huelva

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Yasuri junto a una de las modelos.
Yasuri junto a una de las modelos.
Yasuri junto a una de las modelos.
Yasuri junto a una de las modelos.

Miguel Ángel Velasco. Su historia. Yasuri Mayari Atorrasagasti es una onubense nacida en la capital de Cuba, La Habana. Desde niña soñó con dedicarse al mundo de la moda. En las escaleras de su casa habanera, en sus calles isleñas, en cualquier rincón libre de su casa soñaba con diseños imposibles de cuentos de hadas. En cierta ocasión, a la vuelta de un viaje que su madre pudo permitirse a España, le trajeron unos regalos especiales: un bolso y otros pequeños abalorios y complementos impensables para los niños, no sólo de su barrio, sino del país y que ella pensaba que eran artesanales, hechos en España. El tiempo la desilusionaría. “Guarda esto como un tesoro, Yasuri, pues es lo que te va a quedar para toda la vida”.

Las prendas de la diseñadora están hechos con materiales naturales.
Las prendas de la diseñadora están hechos con materiales naturales.

El sistema político reinante en la isla no entiende de profesiones “banales” y al cumplir la edad académica tienes que cursar los estudios de Contabilidad y Finanzas. Económicas aquí. En Cuba la población estudia lo que, al entender del régimen, el pueblo necesita, así que, cuando por fin pudo cruzar el Atlántico, sus padres no dudaron en ningún momento en instalarse en Huelva. Pudieron haberlo hecho en San Sebastián, buscando sus raíces “vascas”, pero el recuerdo de ese único viaje y el color y la forma de ser de la gente de estas playas, que tanto le recordaban a las suyas, hicieron que recalasen en ellas. En su primera etapa en Huelva, Yasuri completó y convalidó sus estudios en Empresariales marchándose a trabajar a Italia para volver de nuevo, meses más tarde, a España, en concreto a su capital.



El pase tuvo lugar en el Palacio de Mora Claros.
El pase tuvo lugar en el Palacio de Mora Claros.

Pero el sueño de las tijeras y los tejidos, de los hilos y la tiza, de los patronajes, le seguía latiendo en las sienes, cada vez más fuerte, cada vez más imperioso. Además existía otra razón. Había contraído una deuda muy importante. Quería, y se sentía en la obligación de ello, de unir Huelva a la alta costura. La ciudad que le abrió las puertas y la había recibido con tanto amor debía de recibir, al menos, un sorbo del mismo elixir por su parte. Descubrió que su antiguo bolso y pequeños colgantes eran made in China y no españoles y eso no entraba por su cabeza, debían y tenían que ser españoles.

La diseñadora es natural de Cuba pero se siente onubense.
La diseñadora es natural de Cuba pero se siente onubense.

A su habilidad innata para el diseño unió una dura formación técnica, práctica y teórica. Horas de estudio, de viajes, de compromiso consigo misma, estudios de diseño y tendencias actuales y de materiales primos. La idea obsesiva y comprometida con el medio ambiente. Era una opción particular. No podía trabajar sobre telas artificiales cargadas de química. El medio ambiente y las bondades que nos ofrece la naturaleza son su bandera y la única manera de abanderarla, desde su pequeña parcela, era luchar con el arma que poseía: el arte. Sus diseños tenían que ser ecológicos, sus materiales la naturaleza misma. Para ello, siguió un arduo camino para conseguir la materia prima básica e indispensable. Viajó y se puso en contacto con mujeres que habían creado especies de cooperativas en aldeas de Bolivia, de India y de México. Mujeres que trabajaban la alpaca, el lino, la seda o el algodón en su forma natural.



La alta costura llega a Huelva de la mano de Yasuri.
La alta costura llega a Huelva de la mano de Yasuri.

Pasados algunos años, aquella chica cubana que llegó a Huelva con una pequeña maleta cargada de ilusiones y sueños, aquella chica que soñaba con un mundo mejor y dejar una sociedad más humanizada a los suyos, más clara y limpia, esa muchacha cubana de corazón choquero se marchaba a Berlín. Va a presentar, previo paso por Pamplona y Bilbao, sus diseños en la Feria de Alta Costura Ecológica de esa localidad, abanderando los colores blanco y azul de Huelva. Y lo más importante, con un certificado expedido por nuestra Diputación Provincial que le atestigua que los materiales de sus obras son 100% naturales. Acreditación importante en un país referencia, al igual que el resto de las tierras centro-europeas, de esta manera de vestir. Forma de utilizar los materiales, sea dicho de paso, y conciencia sobre medio ambiente que ya está calando en importantes firmas de moda internacionales como Gucci, que ha diseñado su primer bolso ecológico, o las nacionales Inditex o Cia.

La profesional participó en la Feria de Alta Costura Ecológica de Berlín.
La profesional participó en la Feria de Alta Costura Ecológica de Berlín.

El desfile. Estaba señalado a las 17.00 horas. El lugar, la Casa Palacio de Mora Claros. En la puerta, la fotógrafa Rosa Garrido ejercía de perfecta directora de escena con su amabilidad y buen saber hacer habitual, envuelta en un sugerente y bello conjunto de falda y chaqueta negras. Me siento junto a Marita, empresaria del sector, y al lado de Rocío García Caro, modelo y diseñadora onubense, y de Mariola Garona, abogada. La sala se encuentra relumbrante de luz dorada y los invitados esperan expectantes sentados en las alineadas butacas al efecto. En un rincón, sobre una leve plataforma, un grupo musical compuesto por Alejandro Sierra a la guitarra; Juan Platero a la percusión y las voces de José Luis Hernández, Fernando de Cartaya y Maru Raimundo. Arcángel, que se encuentra junto a su mujer a nuestro lado, espera tranquilo, vestido de negro en perfecta escena.



Los asistentes al desfile se quedaron impresionados con los modelos.
Los asistentes al desfile se quedaron impresionados con los diseños.

De pronto, la luz se hace más tenue y las cortinas que cubren el frontal se mueven. La figura de Yasuri aparece mágica y suave, impresionante en un vestido de su diseño, blusa de raso de seda natural dorada y falda negra. Saluda emocionada a los presentes y, tras una breve presentación, a un gesto suyo la caja de música empieza a ser rozada por la expertas yemas de los dedos del profesional y una guitarra enseña sus primeros compases, rasgando con sus sones el ambiente. Una voz femenina se filtra, hermosa como ella, suave al oído, se agita en el aire. Se abren las cortinas.

Modelos estilizadas de mirada fría.
Modelos estilizadas de mirada fría.

Sí, se abrieron las cortinas y la conjunción de los primeros sones y de las bellas voces, femenina y masculina, de la tierra, de la nuestra, y el paso mudo, callado, gigantesco de una primera modelo, nos corta la respiración. Modelos estilizadas, garbosas, colosales, de andares felinos y expresión hierática. Simbiosis admirable entre cuerpos y tejidos, envolviéndolos en un todo singular. La ropa se acopla y baila adosada en las esculturales figuras. Tan natural es como la piel femenina, fresca, tersa, como las sedas y alpacas que la abriga. No hay piel, no hay ropa. Existe una serie imparable de seres inhumanos o irreales que gritan en silencio que aquello no se trataba de un desfile normal, al uso. Aquello no era una sucesión monótona de chicas ataviadas de conjuntos de colección más o menos bonitos, más o menos guapas. Aquello era otra cosa. Aquello era pasarela. Aquello era alta costura.

Yasuri ha hecho realidad su sueño.
Yasuri ha hecho realidad su sueño.

Un sueño hecho realidad de la mano de Yasuri Mayari. Y aquel sueño estaba sucediendo en Huelva. Un sueño que nos tenía atrapados, mudos, para que nada nos despertara. Y ellas, las beldades, seguían desfilando con sus miradas firmes y frías, hundidas, tenebrosas, de frontispicios góticos, y sus cuerpos se regocijaban de las sedas, de los algodones, de las alpacas, de los linos, todos naturales. Todo vida. Todo un sueño de ensueño. Nadie quería despertar, pero tuvo que ser algo aún más irracional lo que lo hiciera. Un último pase.

El público rompió a aplaudir tras ver la colección.
El público rompió en aplausos tras ver la colección.

La guitarra encara una sobria bulería de alta escuela, el mundo de la doma vaquera jerezana parece nacer a nuestros pies, y esas coyunturales beldades nos empiezan a taladrar con ojos opacos y pasos indescriptibles, acompasados, altos y danzarines. Entonces todo fue una catarata de colores, tejidos, diseños, musas, ángeles, infierno. Paraíso y una sola diosa. Yasuri Mayari Altorrasagasti.

Las luces se encendieron. Los rostros de Marita, de Rocío y de Mariola estaban demudados. Fríos y ardientes, a la vez. Se miran, incrédulas. A nuestro alrededor los aplausos invaden la sala. Mayari ríe y abraza. Enhorabuena diseñadora. Te agradezco artista de Huelva todo lo que nos ha dado en tan poco tiempo. Tu deuda esta saldada. En el futuro las etiquetas lucirán la fabricación nacional de España. Por tí.

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