José Luis Rodríguez: “Aprendí mucho del Niño Miguel sin necesidad de que me diera ni una clase”

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José Luis Rodríguez inició sus pasos en la Peña Flamenca de Huelva. / Foto: Lili Domínguez.
José Luis Rodríguez inició sus pasos en la Peña Flamenca de Huelva. / Foto: Lili Domínguez.
José Luis Rodríguez inició sus pasos en la Peña Flamenca de Huelva. / Foto: Lili Domínguez.
José Luis Rodríguez inició sus pasos en la Peña Flamenca de Huelva. / Foto: Lili Domínguez.

Mari Paz Díaz. El onubense José Luis Rodríguez (Huelva, 1967) es uno de los  guitarristas flamencos más internacionales. Un título que ha sido fruto de su trabajo a partir de sus inicios en la Peña Flamenca de Huelva, donde recibió clases del también guitarrista onubense Antonio Sousa, una persona que fue vital para decidir que quería dedicar su vida a la guitarra flamenca.

Destacando por haber sabido aunar tradición e innovación, Rodríguez cuenta con un extraordinario dominio de la guitarra y un gran talento para componer. En su extenso currículum  destacan, entre otras muchas cuestiones, el haber sido director musical y compositor de las tres últimas obras de la bailaora Cristina Hoyos. Además, su último disco, 10X1, fue finalista en los Grammy Latinos en la categoría de Flamenco.



En definitiva, este onubense, que puede presumir de ser uno de los guitarristas más importantes del panorama del flamenco actual, nos abre su corazón en esta entrevista que concede a Huelva Buenas Noticias.

– ¿Qué significa Huelva para usted?
-Huelva es para mi origen y la luz. Es referente y es inspiración.



El guitarrista onubense ha trabajado con artistas de la talla de Cristina Hoyos. / Foto: Geo Keller.
El guitarrista onubense ha trabajado con artistas de la talla de Cristina Hoyos. / Foto: Geo Keller.

– ¿Cómo fueron sus incicios desde Huelva? ¿Qué recuerda de aquellos años?
-Mis inicios fueron alrededor de la Peña Flamenca de Huelva, cerca de los aficionados, escuchando cante sobre todo. He de decir que, poco después, la Peña Femenina y la Coral Sta. Maria de la Rábida fueron también parte de esos primeros tiempos.
Yo siempre tuve guitarras desde que era un bebé, con apenas 4 o 5 meses de edad. Mi fijación natural estuvo siempre en la guitarra y la influencia de mi padre y su afición al cante flamenco y a la música hicieron el resto. Recuerdo el sonido de las guitarras en la escuela de la Peña Flamenca. En mi mente resuena todavía ese sonido duro y seco del rasgueado del fandango. Niño Miguel, Antonio Sousa y aficionados como Manolo Sierra, Rafael Jurado o Ramblado han sido vitales en mi crecimiento como artista.
Poco después, Antonio Sousa y Mario Escudero fueron realmente mis maestros en la guitarra, mis referentes, así como Niño Miguel, con quien me tocó compartir escenario muchas veces siendo un adolescente. Y aprendí mucho de él sin dar nunca una clase. Las voces de los aficionados, de los artistas que cantaban en Huelva, de Paco Toronjo. Recuerdos ahora entremezclados, algunos algo borrosos, pero de sonoridad clara. Recuerdo las horas de estudio en casa, preparando las clases del colegio y las lecciones de guitarra al mismo tiempo y recuerdo que no me costaba trabajo alguno tocar, aprender, estudiar horas y horas.

-¿Cómo se siente al mirar atrás y ver todo lo que ha conseguido, premios, reconocimientos…?
-Uno nunca es consciente de haber llegado a nada. Es como si siempre tuvieses un escalón para subir. Los reconocimientos en esta vida son pasajeros: duran un ratito y se van. El logro está en que cada día puedas sentir que lo que haces es honesto. Y está en encontrar en cada paso artístico y creativo un enriquecimiento interior que sigue alimentando esa creatividad.
Creo que el artista es una puerta abierta al alma, a la esencia de cada uno, que es, tal vez la esencia de todos, del universo, a Dios… ¿qué más da el nombre? Cuando yo me vaya, mi música tal vez quede, o no… ¿quién sabe? Pero la esencia que haya podido transmitir abriendo mi corazón al tocar, quedará como una chispa viva, dentro del corazón de quienes vengan después. Tal vez ni siquiera hecha música, sino aire, gesto, sutileza. Ésa es mi búsqueda.



Rodríguez es un enamorado de su tierra, de Huelva, y le gustaría poder tocar más a menudo por aquí. / Foto: Archivo personal de José Luis Rodríguez.
Rodríguez es un enamorado de su tierra, de Huelva, y le gustaría poder tocar más a menudo por aquí. / Foto: Archivo personal de José Luis Rodríguez.

– ¿Se siente querido por los onubenses?
Yo me siento querido en Huelva, no me quejo, ni pido mas. Sólo abro mi alma y entrego mi corazón cada vez que toco. Y cuando ocurre en Huelva se unen además las emociones y los recuerdos personales. Por eso, cuando estoy en Huelva, el calor del hogar ya me es suficiente y me siento, por unos instantes, como profeta en mi tierra. Luego, despierto para saber que tengo que seguir mi trabajo diario. Es fácil encontrar la admiración de otros, pero el amor y el cariño de uno solo es un regalo de incalculable valor.

-¿Cuál es su lugar preferido de Huelva?
-El Puente Eiffel. La energía que reina allí. Ocurre en silencio, cuando se va marchando el sol, entonces llegan duendes, seres mágicos. Son sensaciones únicas para mi.

– En el terreno profesional, ¿en qué punto se encuentra José Luis Rodríguez?
-Pues 2013 comenzó literalmente en Acapulco, como colaborador y compositor de parte de un espectáculo llamado ‘Entre Mundos’ de la bailarina Siudy Garrido y el productor Pablo Croce, en el que se unen flamenco y otros estilos de danza y música. También he iniciado el año con un acuerdo con el Miami Dade County Auditorium para estrenar tres conciertos en dos años y convertirme en uno de sus artistas en residencia, lo cual me da la posibilidad de estrenar mis producciones. Esto ha sido un gran regalo para mi, que acabo de llegar a este lugar.

Su último disco quedó finalista en los Grammy Latinos en la categoría de Flamenco. / Foto: Lili Domínguez.
Su último disco quedó finalista en los Grammys Latinos en la categoría de Flamenco. / Foto: Lili Domínguez.

– ¿En qué proyectos está trabajando en estos momentos?
-Además de estar comenzando a diseñar un nuevo disco en solitario, estoy trabajando en tres proyectos al mismo tiempo. Uno de ellos es ‘The History House’, de danza flamenca-experimental de la coreógrafa Niurca Márquez (Miami), en el que voy a manipular grabaciones antiguas y musicar con mi guitarra diferentes pasajes del espectáculo. Por otro lado, preparo la música para un espectáculo de la venezolana Siudy Garrido. Éste es un proyecto aun en embrión y estamos en fase de trabajar el guión y textos.
Por último, estoy volcado en mi proyecto ‘Resonancias’, que se va a estrenar en el Miami Dade County Auditorium entre abril y mayo de 2014 y que estará comisionado por la productora FUNDarte como parte de su programa con el Knight Arts Foundation y co-producido, a su vez, con el mismo teatro. Este espectáculo es muy especial para mí, puesto que voy a tocar aspectos de la memoria y de cómo se traspasa de generación en generación. Y, claro, las memorias de mi padre y de mi familia estarán muy presentes. Además, es un concierto en el que voy a colaborar con artistas de otras disciplinas, con lo cual es un poco más complicado que los conciertos que suelo ofrecer.

-Entonces, ¿cuál es su último disco a la venta?
– Mi disco 10X1 fue editado en 2011 y tuvimos la suerte de que fue finalista de los Grammys en la categoría de Flamenco, a pesar de no haber tenido apoyo de ninguna discográfica ni multinacionales. En este momento estamos buscando fórmulas para editarlo a través de una distribuidora estadounidense y en Latinoamérica. Al mismo tiempo, en diciembre del pasado año salió al mercado flamenco abstractions en un encuentro de música experimental con el músico electrónico David Font (Puerto Rico).
Y, como le digo, estoy diseñando mi próximo disco en solitario, en el que voy a incluir el tema que dedico a Niño Miguel, ‘Miedo a Morir’, por el que tanto me han preguntado algunos guitarristas y aficionados. Espero que podamos tenerlo listo antes de otoño de 2014, aunque dependemos de la discográfica y del ritmo de la producción.

-¿Dónde actuará próximamente?
-En este momento preparo tres conciertos en el Miami Dade County Auditorium para el mes de abril con el título ‘De la Esencia y el Tiempo’, que será de música flamenca y sefardí y que cuenta con la colaboración del gran violinista Federico Britos, además de una residencia-concierto en la Keene State University de New Hampshire. Después de abril tenemos citas en Houston y Caracas, regresando en los primeros días de junio.

-En su agenda, ¿tiene previsto venir a España? ¿Y a Huelva?
-Por ahora, España se me hace lejana, dada la situación económica y la dificultad añadida de los pasajes de avión. No obstante, seguimos tratando de ofrecer condiciones óptimas para poder tocar en España y más aun en Huelva. Habrá que dar un empujoncito a quienes manejan la cultura. Yo estaría feliz y honrado de regresar y sentir de nuevo la vibración de mi guitarra en mi tierra.

-Usted ha tenido la oportunidad de trabajar con los más grandes, ¿a quién recuerda con más cariño?
-Cada artista es especial en sí mismo, por su personalidad, su entrega, su compenetración. Es casi imposible dar más a unos que a otros. Para mí, quizás el haber tocado con la Niña de la Puebla sea de lo más entrañable que he hecho y conservo ese recuerdo de manera muy especial.

-También ha actuado por todo el mundo, ¿qué escenarios no olvidará jamás?
-Cuando sales de gira mucho tiempo, todos los teatros parecen iguales. La belleza de algunos, la antigüedad de otros, los medios técnicos de otros. ¿Especiales? El anfiteatro de la Acrópolis de Atenas, viendo el Partenón desde el escenario fue impresionante, pero nada tan gratificante como tocar en Casa de Valdemar, en Houston. Un pequeño estudio, hecho en una casa, donde apenas caben 40 personas y donde ofrezco un concierto siempre que estoy en Texas, porque la magia y la energía creativa que he vivido allí no ha sido aun igualada en ningún teatro.

– ¿Qué opina del flamenco en la actualidad?
-En mi opinión, el flamenco se ha centrado mucho tiempo en el avance técnico y en la forma, es decir, en lo externo. Creo que en ese camino se perdió una parte de la frescura y honestidad de otros tiempos y también otra parte de la esencia o de donde realmente nace el flamenco. Creo que ahora debemos empezar a mirar hacia esa esencia y recuperar esa honestidad, aunque el afán de éxito y dinero de hoy día ha dejado atrás esa honestidad y el exceso de información nos ha confundido y desafinado un poco. Pero no quiero ser fatalista. Creo que son épocas y, además, hay artistas muy buenos hoy día. Algunos nos damos cuenta de esas cosas e intentamos cambiar algo. Y otros nos toman por locos. Pero, en general, el flamenco tirará para adelante como arte y el tiempo dirá lo que tenga que quedar y lo que no.

Una buena noticia para este artista sería que "somos libres". / Foto: Tom Tracy.
Una buena noticia para este artista sería que “somos libres”. / Foto: Tom Tracy.

– ¿Tiene alguna asignatura pendiente?
-Montar en bicicleta. Quiero decir, equilibrio.

– Un mensaje para todos los onubenses…
-La vida me ha enseñado que el arte es un acto de fe, una fe en eso que habita en la imaginación antes que sea arte. Yo les diría que los llevo conmigo. Y que creo en Huelva. Y que es tiempo para que todos los onubenses tengan fe en sí mismos, un poquito cada día, para que la ciudad sea la que todos deseamos, pero que nadie empujaba a serlo por falta de fe.

-Para terminar, ¿qué sería para usted una buena noticia?
-Que somos libres.

Muchas gracias José Luis. Ha sido un placer. Mucha suerte.

Igualmente. Os deseo buen rumbo al periódico y os auguro buenos vientos en el viaje.