M. P. D. El verano nos ha dejado esta imagen que fue recogida en las playas de Isla Cristina, donde hace unos días fue vista esta tortuga laúd (‘dermochelys coriácea’). La estampa llamaba mucho la atención, teniendo en cuenta que la tortuga laúd es la más grande de las siete especies marinas que existen. Alcanza más de dos metros de longitud y supera los 800 kilogramos de peso. Esta especie subsiste gracias a las medusas, que forman la parte fundamental de su dieta, de las pueden comer diariamente el equivalente a su propio peso, jugando así un papel muy importante en el mantenimiento del equilibrio ecológico marino.
Sus viajes migratorios las llevan a las zonas polares, aunque en los meses de invierno acuden a reproducirse en las regiones tropicales. Migra por todos los océanos del mundo y es habitual en las cercanías de las costas españolas. De hecho, no es la primera vez que aparece este tipo de tortuga en el litoral de Huelva. Y es que las tortugas marinas están muy presentes en la Costa onubense. Eso sí, en la mayoría de las ocasiones se trata de una tortuga boba, puesto que se calcula que sólo un 7% de ellas es una tortuga laúd.
A la tortuga laúd, declarada en peligro de extinción inminente, no le faltan depredadores, si bien los principales problemas para este animal vienen de la amenaza del ser humano: contaminación de los océanos con petróleo o aceites de los motores, choques con embarcaciones, apresamiento en redes comerciales de pesca o la muerte por ingestión de bolsas de plástico que tragan confundiéndolas con las medusas.
Son diversas las informaciones en las que se ha mostrado la presencia de una de estas tortugas en la provincia onubense. Y es que las tortugas marinas están muy presentes en las aguas onubenses, siendo muy habituales en las rutas del Golfo de Cádiz.
Desgraciadamente, en numerosas ocasiones son noticia por varamientos o, incluso, por su muerte. La mayor parte de los varamientos de cetáceos en España suele producirse en la costa del Golfo de Cádiz. De hecho, el autor de las fotografías, Keko Hurtado, nos explica que la tortuga se acercó a la playa para morir, “posiblemente porque había recibido un gran golpe en la cabeza, imagino que por alguna embarcación. Una verdadera pena”.
Ante esta situación, las autoridades hacen un llamamiento a la participación, puesto que para alertar de la llegada de cetáceos y tortugas marinas a las playas onubense es fundamental la implicación de la sociedad. En la mayoría de los casos, son particulares los que avisan a través del teléfono de emergencias 112, el cual se encuentra activo los 365 días del año.
Igualmente destaca la colaboración y coordinación de los equipos de Salvamento Marítimo, así como de la Guardia Civil y Autoridad Portuaria, cuya ayuda y apoyo en esta clase de situaciones se vuelven fundamentales para el trabajo con especies de tal envergadura. Asimismo, los técnicos de los centros de gestión del medio marino recomiendan no manipular ni cetáceos ni tortugas marinas (vivos o muertos) ya que se trata de especies salvajes que pueden presentar algún tipo de enfermedad o patología, por lo que deben ser tratadas por personal especializado.