José Nicolás Jesús, de la buena gente de Ayamonte

Activo voluntario del Economato Social, está nominado a los premios Buena Gente de Huelva en la presente edición de 2026

Buena gente Ayamonte

Buena Gente Ayamonte 1RFB. A las siete de la mañana, cuando tenía apenas siete años, José Nicolás Jesús Rodríguez acudía al convento de las Hermanas de la Cruz de Ayamonte para ayudar en misa como monaguillo. Lo hizo durante aproximadamente una década. Había comenzado por iniciativa de su madre, pero con los años aquella obligación infantil terminó adquiriendo un significado propio.

La relación con las religiosas tenía entonces otra dimensión que José Nicolás no olvida. Su familia atravesaba estrecheces económicas y las Hermanas de la Cruz ayudaban en casa con comida y otras necesidades para él y sus hermanos. Mucho tiempo después serían José Nicolás y un grupo de amigos quienes se organizarían para conseguir alimentos para otras familias de Ayamonte.


Nos hemos citado en la Plaza de La Laguna de su localidad, sin duda una de las más bonitas y con más ‘caché’ de la provincia de Huelva. Corazón de una ciudad que tiene en este, uno de sus hijos, a alguien que transmite buenas vibraciones y una sensación especial de paz nutrida por acciones encaminadas al bien de los demás. Está nominado a los Premios Buena Gente de Huelva, en la presente edición.

Nicolás nació en Ayamonte el 11 de octubre de 1955, en el número 33 de la antigua calle Guadiana, hoy Manuel Lerdo de Tejada. Su padre, José, era barbero —peluquero, como diríamos actualmente— y su madre, Luisa, se ocupaba de la casa. Eran tres hermanos –Nicolás, Luisa y Manolo– y los cinco formaban una familia humilde pero feliz en la que los ingresos resultaban escasos.

Buena Gente Ayamonte 11Aquella situación hizo que, mientras estudiaba, José Nicolás aprovechara los veranos para trabajar y aportar algo a la economía doméstica. Cursó Primaria en el colegio Rodrigo de Xerez y posteriormente los bachilleratos elemental y superior en el Instituto Guadiana.


Quiso continuar estudiando fuera. Incluso consiguió una beca para acceder a las entonces Universidades Laborales, pero el dinero no era suficiente y su familia tampoco podía completar los gastos. «Tenía intención de estudiar Derecho, pero se quedó en eso, en la intención«, recuerda.

Buena Gente Ayamonte 12La vida terminaría llevándolo, paradójicamente, muy cerca de aquella vocación. En 1975 aprobó las oposiciones de auxiliar de la Administración de Justicia. Apenas dos meses después de comenzar a trabajar murió su padre y, siendo todavía muy joven, tuvo que asumir la responsabilidad de convertirse en cabeza de familia.

Los Juzgados se convirtieron en su espacio profesional durante 46 años. Alcanzó la categoría de gestor procesal y administrativo y desarrolló fundamentalmente su trabajo en Ayamonte, además de pasar un año y medio por la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Huelva. Se jubiló a finales de 2021.

Pero paralelamente a esa trayectoria profesional fue creciendo otra faceta que había comenzado mucho antes. Su vinculación con la Iglesia continuó en la parroquia de las Angustias y durante los años ochenta se incorporó a Cáritas Parroquial. Allí encontró una vía organizada para desarrollar una inclinación que ya sentía como propia: atender a quienes atravesaban dificultades.

Buena Gente Ayamonte 13Décadas después, la situación que sufrían muchas familias llevó a un grupo de amigos procedentes de Cáritas y de distintas hermandades a preguntarse qué más podían hacer. En 2012 pusieron en marcha un economato social, en colaboración con Cáritas Interparroquial, destinado a personas necesitadas y en riesgo de exclusión. Constituyeron para ello una asociación sin ánimo de lucro y comenzaron a buscar recursos.

Pero comprobaron que no bastaba. Las necesidades de algunas familias eran todavía más urgentes y nació entonces la Obra Social Virgen de las Angustias, con un comedor desde el que se facilitaban alimentos ya cocinados a familias seleccionadas en función de sus circunstancias personales.

Buena Gente Ayamonte 14No disponían de grandes recursos económicos. Buena parte del funcionamiento dependía de los voluntarios, de sus gestiones y de la capacidad para conseguir alimentos y colaboración. Ambos proyectos consiguieron mantenerse hasta 2025, cuando la falta de ayuda económica y de alimentos obligó a cerrarlos.

Quizá por haber conocido personalmente las limitaciones económicas durante su infancia, José Nicolás habla de estas experiencias sin establecer demasiada distancia entre quien ayuda y quien recibe ayuda. Su propia definición de “buena gente” parte precisamente de considerar al otro como un igual.

«Ser buena gente es buscar el bienestar de los demás, tener empatía con la gente, respetar a los otros como seres iguales a ti y, sobre todo, procurar no hacer daño de forma intencionada«, resume.

Buena Gente Ayamonte 15Ese sentido de responsabilidad hacia otros tampoco se ha limitado a asociaciones o iniciativas organizadas. En su propia familia existe probablemente uno de los ejemplos más personales de esa disposición a ayudar. En septiembre de 1981 contrajo matrimonio con Isabel y llegaron tres hijos, dos niñas y un niño. Después, las circunstancias pusieron en sus vidas a otro pequeño. Lo que comenzó siendo una ayuda a su madre acabó transformándose en algo mucho más profundo.

«Tuvimos tres hijos, dos niñas y un niño, y además adoptamos la decisión, todos, mi mujer y mis hijos, de tener con nosotros desde pequeño a nuestro cuarto hijo. Lo conocimos de pequeño y, al principio, lo atendíamos para ayudar a su madre a que pudiera ir a trabajar y buscar sustento. Esa atención conllevó hacernos cargo física y materialmente del pequeño; con el tiempo se fue consolidando y, ante las adversidades de sus progenitores, desde prácticamente los cinco años vive con nosotros. Es nuestro cuarto hijo -afirma con íntima satisfacción-«.

Buena Gente Ayamonte 16No introduce diferencias cuando habla de los cuatro, Marta, Elena, José Nicolás y Juan Antonio. Tampoco presenta aquella decisión como algo exclusivamente suyo. Insiste en que fue una determinación de toda la familia, incluidos sus otros tres hijos.

Ahora han llegado también tres nietos. Es consciente de la segunda oportunidad que nos ofrece con ello la Providencia:  «Tener nietos es como volver a vivir o hacer con ellos lo que no pudiste hacer con tus hijos, por los trabajos que los padres teníamos para poder sustentar a la familia«.

La familia, además, ha terminado reforzando convicciones que ya estaban presentes en él. «Aunque uno tiene una serie de ideas y de valores, la familia, esposa e hijos, te hacen ver que esos valores se afianzan a medida que va pasando el tiempo«, reflexiona.

Responsabilidad, justicia, tolerancia, honestidad y humildad son algunos de los principios que ha procurado transmitir a sus hijos. Esta última, especialmente, la considera uno de los pilares sobre los que debería conducirse cualquier persona. Son valores que procura buscar también fuera de casa. Añade el respeto, la prudencia, la empatía, la solidaridad y la gratitud. Y reconoce que a lo largo de los años ha aprendido de muchas personas, incluidas aquellas que le mostraron, con su comportamiento, lo que no debía hacer.

Buena Gente Ayamonte 17«De todo el mundo se aprende, tanto lo bueno como aquello que no se debe hacer«, sostiene.

Esa actitud estuvo presente también en otras responsabilidades que fue asumiendo. Formó parte del Ayuntamiento de Ayamonte entre 1991 y 1996, primero como teniente de alcalde y durante un breve periodo como alcalde. Participó activamente en la preparación de la coronación canónica de la Virgen de las Angustias. Posteriormente, entre 2002 y 2012, presidió la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Ayamonte.

Después de 46 años en la Administración de Justicia, de su paso por el Ayuntamiento, de Cáritas, de las hermandades y de las asociaciones sociales que contribuyó a crear, podría recurrir a muchos elementos para definirse. Él elige una expresión bastante menos solemne:

«Me considero una persona normal que ha trabajado por su familia y por ayudar a los demás desde distintos sectores de la vida: desde el profesional, desde mi integración en Cáritas, desde las asociaciones de ayuda que creamos un grupo de amigos, hasta cuando estuve de concejal en el Ayuntamiento. Y siempre queriendo pasar desapercibido en el quehacer diario».

Buena Gente Ayamonte 18A sus primeros recuerdos continúa perteneciendo aquel niño que atravesaba Ayamonte solo para llegar hasta la barbería de su padre o que acudía a primera hora de la mañana al convento para ejercer de monaguillo. Eran los años sesenta, tiempos en los que la calle constituía el principal territorio de juegos y amistades y en los que, según recuerda, los niños aprendían también a resolver por sí mismos sus pequeños conflictos y frustraciones.

Hoy, jubilado, sigue colaborando como voluntario en la iglesia y atendiendo, junto a otras personas, el despacho parroquial. También conserva tiempo para una faceta bastante más lúdica: forma parte de un grupo de canto nacido de otras experiencias musicales vinculadas al carnaval, del que también participó durante años.

Buena Gente Ayamonte 21La jubilación, en cualquier caso, no la entiende como una invitación a retirarse de la sociedad. Al contrario. Reivindica la experiencia acumulada por quienes han alcanzado esa etapa y se resiste a que la edad pueda convertirse en una razón para dejar a alguien al margen. «Todos los que hemos llegado a esta situación somos válidos y tenemos experiencia de vida y no puede parecer que, por el hecho de estar ya en esa edad, nos tienen que arrinconar«, reivindica.

Cuando se le pregunta qué necesita para sentirse feliz nos lleva a lo profundo de la sencillez. Habla de una familia compacta. De agradecer cada nuevo día y de conservar una normalidad de vida asentada sobre la gratitud, el optimismo y los valores que han ido acompañándolo. Quizá esa normalidad que reivindica explique mejor que cualquier cargo una trayectoria que comenzó en una familia que necesitó ayuda y que después dedicó muchos años a intentar proporcionársela a otras.

Buena Gente Ayamonte 22A los siete años, las Hermanas de la Cruz ayudaban a que en casa de José Nicolás no faltaran algunas cosas necesarias. Décadas después, él participaba en un economato y un comedor intentando que tampoco faltaran en otras casas de Ayamonte. Entre ambas escenas cabe casi toda una vida.

 

Fotos: Edith-HBN.

Los premios Buena Gente de Huelva son promovidos por la Fundación Cajasol y Huelva Buenas Noticias. Tienen por objeto difundir modelos de generosidad, entrega y honestidad. De servicio a los demás, valores humanos, independientemente de las actividades o ámbitos de las personas, de su notoriedad o anonimato. Homenajear a los buena gente es el propósito de estos premios, refrendados a nivel popular.

1 comentario en «José Nicolás Jesús, de la buena gente de Ayamonte»

  1. Más que justificada la nominación de José Nicolás para el premio Buena Gente de Huelva. Enhorabuena por ello.

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