Antonio Delgado Pinto. La tradición bretona, gaélica e irlandesa ha formado parte desde siempre de la música llamada new age. Hubo una época en que yo solía escuchar grupos y solistas de este palo, quizá porque yo mismo hacía este tipo de música. Los bretones Gwendal siempre fueron una de mis bandas preferidas. Recuerdo que esta formación eligió para la portada de su disco ‘Pan Ha Diskan’ una fotografía playera donde aparecen unas balizas semejantes a éstas. No sé si la foto original está tomada en otra época del año o es que en la Bretaña francesa abundan los días nublados, lo cierto es que entre dicha portada y la foto que presento hoy en este día de playa, hay una diferencia fundamental: la luz. La luz, ese apellido tan merecido que lleva nuestro litoral y al que estamos tan acostumbrados que solo lo echamos de menos cuando notamos que nos falta. La luz, esa cualidad que hace que nuestro cielo, siendo igual al de otros lugares como la Bretaña, sea tan distinto. La luz, ese carácter inconfundible de nuestro sur que pintores y poetas veneraron en sus trabajos a sabiendas de su importancia.
Estas boyas, de colores vivos y en contraste con los azules y verdes del cielo y del océano, señalan los canales acuáticos por los que entran y salen las embarcaciones a motor de las playas o acotan zonas de baño, separándolas de los lugares por los que transitan los barcos.
Incapaces de trazar caminos en el agua, como los mangatas que de noche dibuja la luna en la superficie del mar, los hombres nos tenemos que conformar con colocar señalizaciones flotantes con las que marcar los lugares y las rutas que nos ayuden en la navegación y el baño.
Días de Playa. Caminos en el Agua. Foto y texto: Antonio Delgado Pinto.
















