HBN. El patio de armas del Castillo de Niebla se prepara para recibir este sábado ‘Antígona, la estirpe maldita’, una de las propuestas centrales de la 41 edición del Festival de Teatro y Danza. El montaje de Atalaya, dirigido por Ricardo Iniesta, culmina la trilogía de la compañía dedicada a las grandes heroínas de la tragedia griega y llega a la localidad onubense apenas una semana después de su estreno oficial en el 72º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.
La obra se convierte en el cuarto espectáculo de los ocho que integran la programación principal del festival y plantea una revisión de la tragedia de Tebas a partir de distintas versiones construidas a lo largo de más de dos milenios.
Una Antígona que reúne 25 siglos de versiones
La propuesta de Atalaya parte del encuentro entre la Esfinge y Edipo, padre de Antígona, para ampliar el foco de la historia y recuperar también el protagonismo de personajes como Iocasta, Polinices y Eteocles.
De este modo, el montaje aborda en una única representación toda la estirpe tebana. Para construir esta versión, el equipo ha investigado diferentes tragedias griegas y ha incorporado elementos procedentes de alrededor de una veintena de versiones escritas a lo largo de los últimos 25 siglos.
El resultado combina las fuentes clásicas con aproximaciones más expresionistas y vanguardistas, buscando mostrar la vigencia de una historia que continúa planteando conflictos reconocibles en la sociedad actual.
Poder, libertad y conciencia individual
La riqueza de la historia de Antígona se articula en torno a diferentes conflictos. La obra enfrenta, entre otros, a la mujer insumisa con el poder patriarcal, la ternura con la fuerza, la persona con la maquinaria del poder y la vida con la muerte.
Uno de los principales ejes del montaje es además el enfrentamiento entre el derecho natural humano y las leyes del poder, una cuestión que conecta directamente la tragedia clásica con debates contemporáneos.
Más de dos mil años después de su origen, Antígona continúa planteando preguntas sobre los límites de la obediencia, el deber y la libertad. La propuesta de Atalaya utiliza así el lenguaje teatral para recuperar esas cuestiones y trasladarlas al presente mediante una puesta en escena de gran fuerza visual.
Atalaya completa su trilogía de heroínas
‘Antígona, la estirpe maldita’ supone el cierre de la trilogía de heroínas griegas iniciada por Atalaya con ‘Elektra’ y continuada posteriormente con ‘Medea’. La compañía, Premio Nacional de Teatro, ha llevado estas producciones a una treintena de países de cinco continentes, consolidando una trayectoria vinculada a la renovación del teatro contemporáneo y a la revisión de los grandes textos clásicos.
El montaje que llega a Niebla cuenta con María Sanz, Silvia Garzón, Raúl Vera, Enmanuel García, Pedro Callealta, Laura Kriváková y Marina Miranda en el reparto.
La dirección y la autoría de la versión corresponden a Ricardo Iniesta, mientras que Juana Casado y Lucía You firman la coreografía. El vestuario corre a cargo de Carmen de Giles y Flores de Giles y la composición y adaptación musical corresponde a Luis Navarro.
Con esta representación, el Festival de Teatro y Danza Castillo de Niebla continúa avanzando en su programación principal y vuelve a convertir el histórico espacio del castillo en escenario para el diálogo entre los grandes clásicos y las nuevas formas de creación escénica.














