DESDE LA CAVERNA DE PLATÓN

Adoctrinar

Conviene decirlo sin ingenuidad. ChatGPT y plataformas similares no nacen desde una beneficencia altruista. Pertenece a socios empresariales, es un negocio más y se alimenta de cantidades inmensas de información, sometidas a filtros técnicos, comerciales, jurídicos, culturales de esos inversores.

Desde la Caverna de Platón

Desde la Cueva de Platón 2Adolfo Morales. Nadie adoctrina ya desde un púlpito único. Hoy el sermón llega troceado: una noticia, una pantalla, una recomendación automática, un titular que confirma lo que ya pensábamos y una inteligencia artificial que responde con apariencia de neutralidad.

La reciente encíclica Magnifica humanitas de León XIV advierte precisamente de ese riesgo: la inteligencia artificial no es solo una herramienta, sino una infraestructura de poder capaz de concentrar criterios, datos y autoridad moral en muy pocas manos.


Conviene decirlo sin ingenuidad. ChatGPT y plataformas similares no nacen desde una beneficencia altruista. Pertenece a socios empresariales, es un negocio más y se alimenta de cantidades inmensas de información, sometidas a filtros técnicos, comerciales, jurídicos, culturales de esos inversores.

Shoshana Zuboff llamó a este tiempo capitalismo de la vigilancia: un sistema que no solo observa nuestras conductas, sino que aprende a predecirlas y orientarlas.

Byung-Chul Han, al hablar de la infocracia, señaló que el poder contemporáneo no necesita prohibir; le basta con inundarnos de información hasta debilitar el juicio.


Y Kate Crawford, recuerda que estas tecnologías no son nubes limpias de inteligencia, sino sistemas materiales atravesados por intereses y decisiones políticas.

Por el contrario, la historia está llena de doctrinas vestidas de verdad. La Iglesia, que hoy advierte de los peligros del algoritmo, también delimitó durante siglos la verdad y lo que representaba al mismo Dios. Ocupó fechas, símbolos, costumbres. templos y relatos anteriores para convertirlos y adaptarlo en arquitectura espiritual propia.

Los medios de comunicación, las editoriales, la publicidad y los partidos políticos hacen algo parecido: seleccionan, ordenan, emocionan, excluyen y atraen voluntades hacia un marco determinado.

El problema no es recibir influencia; eso es inevitable. El problema es no saber que la recibimos. Nadie vive fuera de este lenguaje, de la cultura, de la fe, del mercado o de la ideología. Y aun así, conviene insistir: ninguna conciencia nace completamente a salvo.

Por eso la única defensa razonable es cultivar una inteligencia incómoda: estudiar, leer fuentes distintas, sospechar de los consensos demasiado fáciles, escuchar al contrario y construir criterio propio.

Dave Eggers en El círculo, ya describe una gran corporación tecnológica que convierte la transparencia, la conectividad y la exposición permanente en formas de control social.

No estamos libres de adoctrinamientos, ni lo hemos estado jamás, no obstante crear una normativa que nos libere todo lo posible de un uso indiscriminación y salvaje de un grupo profesional, será siempre bienvenido.

Y si de vez en cuando dejas de mirar al mismo ángulo, tal vez tengas más de un punto de vista.

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