HBN. El Santuario de Nuestra Señora del Rocío acogió este miércoles una de las citas más esperadas del calendario previo a la Venida de la Virgen. El periodista y comunicador Carlos Herrera Crusset protagonizó la Exaltación de la Venida, un emotivo acto en el que evocó la profunda devoción del pueblo de Almonte hacia su Patrona y la emoción que despierta un acontecimiento que solo se celebra cada siete años.
Ante un Santuario repleto de almonteños, rocieros, autoridades y representantes de hermandades, Herrera puso palabras a la espera de un traslado que definió como uno de los momentos más íntimos y familiares de la localidad, concluyendo su intervención con una invitación cargada de sentimiento: «Almonte, abre tus brazos, porque ya llega tu Reina».
Una exaltación llena de recuerdos y emoción
El periodista inició su intervención evocando la cuenta atrás hacia la Venida con una reflexión que conectó de inmediato con el público. «Hay una tarde cada siete años en la que el tiempo empieza a contarse por latidos».
A partir de esa imagen, Carlos Herrera recorrió la memoria colectiva de varias generaciones de almonteños, describiendo la salida de la Virgen desde la aldea al atardecer, el caminar durante la noche por el Camino de los Llanos y la llegada a Almonte con las primeras luces del día.
Durante su discurso destacó el carácter singular de esta tradición, en la que el pueblo acompaña a su Patrona desde El Rocío hasta su localidad, convirtiendo el traslado en una manifestación de fe profundamente arraigada.
La fe heredada de generación en generación
Uno de los ejes centrales de la exaltación fue la transmisión de esta devoción entre mayores y jóvenes. Herrera recordó que la Venida representa también un legado que pasa de padres a hijos, afirmando que las nuevas generaciones descubrirán que ser almonteño significa mucho más que recorrer kilómetros de arena.
También reflexionó sobre el paso del tiempo y la permanencia de la Virgen en la vida del pueblo. «En siete años pasan muchas cosas, muchos llegan y otros muchos se van», afirmó, antes de recordar que mientras las personas cambian, «Ella sigue ahí, siendo la misma».
El comunicador dedicó además un emocionado recuerdo a las abuelas almonteñas, a quienes definió como «fe caminando por el tiempo», vinculando la Venida con la memoria familiar, las promesas y los recuerdos compartidos.
Una cita que abre los días grandes de la Hermandad Matriz
El acto fue presentado por el presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Santiago Padilla, quien destacó la capacidad de Carlos Herrera para transmitir los sentimientos vinculados a El Rocío y su compromiso con las tradiciones andaluzas.
Padilla describió el Santuario como «una ascua de luz incandescente» ante la Virgen, ya vestida de Pastora y preparada para el esperado traslado hasta Almonte.
El encargado de presentar al exaltador fue el empresario Ricardo Laguillo Morejón, quien destacó la condición de creyente y rociero del periodista y le recordó que delante de él no tenía únicamente un auditorio, sino «al pueblo de Almonte que espera escucharte con el corazón abierto».
Salve final y cuenta atrás para la Venida
La ceremonia concluyó con la intervención del párroco de Almonte y rector del Santuario, Francisco M. Valencia, quien invitó a los asistentes a rezar la Salve ante la Virgen. El acto finalizó con los tradicionales vivas pronunciados por el hermano mayor de la Hermandad Matriz, Juan de los Santos.
Como recuerdo de la jornada, tanto Carlos Herrera como Ricardo Laguillo recibieron una obra de la Virgen vestida de Pastora realizada por el artista pontanés Javier Aguilar.
Con esta exaltación, Almonte entra de lleno en la cuenta atrás para vivir una nueva Venida de la Virgen del Rocío, una celebración que cada siete años reúne fe, tradición e identidad en uno de los acontecimientos religiosos más esperados por los almonteños.












