Antonio Delgado Pinto. Los primeros rayos del sol, saliendo desde detrás de los perfiles de Punta Umbría, me han recordado que anoche pasamos el ecuador del verano. Al igual que para tanta gente, para mí el verano siempre ha sido el periodo que abarcan los meses de julio y agosto. El trabajo durante casi toda mi vida laboral como maestro me ha hecho entender el devenir de los años con la cadencia de los trimestres escolares a los que no son ajenos las estaciones del año. Los solsticios o los equinoccios no son palabras que hayan tenido una especial relevancia para los que siempre hemos tenido marcadas las fechas de las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano en nuestro calendario particular donde pruebas iniciales, claustros, consejos escolares o evaluaciones actuaban de hitos hacia los que orientábamos nuestro día a día.
Sin embargo, a poco que uno lo piense y a pesar de haber pasado ya la hoja del calendario correspondiente al mes de julio, el ecuador real del verano no tendrá lugar hasta dentro de varios días. Así es, el único ecuador que hemos pasado ahora es el que separa los meses de julio y agosto, ése que hace que, a pesar de todo, observemos un poco más el acortamiento de la luz solar y que cada atardecer comprobemos con un poco de congoja que las vacaciones van rodando ya hacia su término.
Hoy ya transitamos la segunda parte de este verano, hemos comenzado el mes de agosto y consecuentemente estamos en una hoja del almanaque en la que aparecen también los últimos días de dicho mes. Afortunadamente, para muchos nada parece haber cambiado en el día de playa: ahí están ya las primeras sombrillas de hoy, tal como estaban ayer; ahí están también recogiendo sus cañas y aparejos los tres o cuatro pescadores que cada noche llegan hasta aquí durante la madrugada para probar suerte; por allí vienen ya los playeros con sus enseres recién sacados de los coches para buscar el lugar ideal donde poner su pequeño campamento… Nada parece haber cambiado en la playa; diríase que, en lugar de dos meses diferentes, el verano es una extensión de tiempo uniforme en la que nada de hoy es diferente a lo que había aquí ayer.
Días de Playa. Ecuador. Foto y texto: Antonio Delgado Pinto.













