DESDE LA CAVERNA DE PLATÓN

Es un buen momento

Queremos instituciones cercanas. Queremos que las fuerzas de seguridad sean percibidas como un apoyo y una garantía, no como una presencia distante o intimidatoria. La autoridad debe inspirar respeto, pero también confianza, cercanía y ejemplaridad.

Desde la Caverna de Platón

Desde la Cueva de Platón 2Adolfo Morales. Es un buen momento para revisar muchas de las cosas que hemos asumido como inamovibles. Ya conocemos los beneficios de la democracia, pero también sus contradicciones, sus excesos y sus ineficiencias. Sabemos lo que cuesta mantener la compleja estructura administrativa del Estado, sus autonomías, organismos y niveles de representación. Y también sabemos distinguir aquello que aporta valor de aquello que se ha convertido en un gasto difícilmente justificable.

No aceptamos privilegios permanentes derivados de responsabilidades que ya concluyeron. Quien ha servido al Estado y ha percibido un salario por ello merece reconocimiento, pero no una cadena indefinida de ventajas, despachos, escoltas, vehículos o estructuras de apoyo que prolonguen una jerarquía extinguida. Tampoco aceptamos instituciones cuya utilidad práctica resulta cuestionable mientras su coste continúa creciendo.

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Es necesario replantear el número de representantes públicos en muchos niveles de la administración: Parlamento,Senado,Autonomías… La calidad de la representación no depende únicamente de la cantidad. En tiempos donde se exige esfuerzo a los ciudadanos, la política también debe someterse a una revisión profunda de sus gastos y estructuras.

No aceptamos organismos sobredimensionados, cargos sin funciones claras ni duplicidades administrativas. Tampoco aceptamos el clientelismo, los intercambios de favores o las redes de influencia que erosionan la confianza pública. Del mismo modo, resulta legítimo cuestionar figuras jurídicas como la inviolabilidad o los privilegios que colocan a determinadas personas por encima del escrutinio que se exige al resto de los ciudadanos. No pueden coexistir diferentes varas de medir los derechos, los funcionarios no pueden ser diferentes a los empleados de la empresa privada, y menos cuando la riqueza que hace que se mueva la máquina,la generan los de fuera.

Queremos instituciones cercanas. Queremos que las fuerzas de seguridad sean percibidas como un apoyo y una garantía, no como una presencia distante o intimidatoria. La autoridad debe inspirar respeto, pero también confianza, cercanía y ejemplaridad.


Nos cansa la política convertida en una sucesión interminable de fotografías, titulares y gestos vacíos. Nos cansa también la exhibición constante de quienes ocupan posiciones de influencia económica o social sin que sepamos realmente qué aportan, cómo actúan o cuáles son sus compromisos con la comunidad.

Y, sin embargo, hay muchas cosas que sí nos gustan. Nos gusta la gente sencilla y trabajadora. Quienes madrugan, emprenden, cuidan de sus familias, levantan negocios, buscan empleo, pagan sus impuestos y aspiran a una vida digna. Nos gusta la solidaridad cotidiana, la honestidad silenciosa y el esfuerzo de quienes sostienen este país cada día.

Por ellos, precisamente por ellos, hay que cambiar cosas.

 

Es un buen momento. Desde la Caverna de Platón.

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