Antonio Delgado Pinto. Han llegado hace un momento. Han hincado las primeras sombrillas de la mañana en la arena y las han dejado recogidas. Por si se levanta algo de viento, ha especificado la señora con una sonrisa. Han abierto después dos silletas de loneta y han colocado una nevera y una bolsa junto a ellas. Las impedimentas, como decía mi madre cuando de chicos íbamos los domingos hasta la playa vacía de Mazagón a bordo de nuestro Gordini.
Mis nuevos vecinos, después de anunciarme que van a hacer deporte, han iniciado su caminata hacia levante. No hay duda, me he dicho al soniquete de sus eses finales, son de Despeñaperros para arriba. Setenta y cinco años poco más o menos, he aventurado después al verlos alejarse cogidos de la mano. Ahora no son más que dos puntos casi unidos que se perfilan a algunos centenares de metros, mientras la bajamar deja sus aguas quietas el tiempo justo en que la marea comienza su subida y más gente continúa llegando esperando un día caluroso de playa. Viendo las sombrillas que han seguido surgiendo sobre la arena, no cabe duda de que julio ha llegado y se ha instalado con el ánimo de quedarse con nosotros durante todo un mes.
Ausente del gentío, el mar sigue sonando en la rompiente alargando su bramido bajo la cúpula celeste, atento a los cambios de viento y a sus propias mareas. Nada sabe ni quiere saber esta enorme masa de agua de calendarios ni meses, igual le da que julio esté iniciando sus días y que estemos principiando el verano o que los almanaques nos muestren otro mes cualquiera y que el invierno deslice los nubarrones sobre sus oleajes.
Texto y foto: A.D.P.
















1 comentario en «Primeras Sombrillas»
Bien narrado el comienzo de todos los veranos, con las sombrillas conquistando las playas..