HBN. El patrimonio inmaterial del Bajo Guadalquivir ya puede explorarse desde cualquier dispositivo gracias a la nueva plataforma ‘Guadalguía’, presentada por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), que reúne y documenta la riqueza cultural de este eje fluvial compartido por municipios de Almonte, Cádiz y Sevilla.
La consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, ha presentado esta guía digital, concebida como una herramienta abierta, participativa y de carácter divulgativo, que permite acceder a un amplio archivo de prácticas culturales vinculadas al río.
Un mapa vivo de la memoria cultural
La plataforma recoge hasta 50 prácticas tradicionales relacionadas con la agricultura, la pesca, la ganadería, la gastronomía o la cultura sonora del territorio. Entre los contenidos destacan oficios en riesgo de desaparición como el carboneo, la carpintería de ribera o la construcción de chozos marismeños, además de expresiones musicales como fandangos rocieros, sevillanas o el toque del tamboril.
‘Guadalguía’ incluye más de 200 fotografías, archivos sonoros y audiovisuales, así como un geovisor interactivo que permite explorar los bienes por localización.
El proyecto incorpora además material didáctico dentro del programa ‘Dale Play’, que busca acercar este patrimonio a los centros educativos del Bajo Guadalquivir y fomentar el papel activo del alumnado en la investigación de sus propias tradiciones.
La plataforma permite también la participación de instituciones, investigadores y ciudadanía, que pueden aportar documentación, testimonios o nuevas propuestas de patrimonio inmaterial.
Educación, identidad y territorio
El proyecto ha sido desarrollado por el IAPH con la colaboración de entidades locales, universidades y colectivos sociales, y cuenta con financiación del Ministerio de Cultura. Desde la Junta de Andalucía se subraya su importancia como herramienta para preservar saberes tradicionales en riesgo de desaparición y reforzar la identidad cultural del Bajo Guadalquivir.
Con esta iniciativa, el patrimonio inmaterial de la zona se convierte en un recurso vivo, accesible y en constante crecimiento, que une tecnología, memoria y territorio.













