Congreso de frutos rojos
DESDE LA CAVERNA DE PLATÓN

La deriva de la tiranía

La democracia misma corre el riesgo de volverse una trampa para incautos: las urnas legitiman un rostro y un discurso cuyo testigo es el aire, ese rostro, una vez asentado, se cree por encima de la palabra dada, del límite jurídico y del sentido común

caverna

Desde la Cueva de Platón 2Adolfo Morales. Vivimos de nuevo tiempos oscuros, no inéditos: la Historia, vuelve a sentar en su banquete a gobernantes que confunden nación con juguete. En Corea del Norte, Kim Jong Un preside un teatro blindado donde el miedo hace de himno; en Rusia, Vladimir Putin ha convertido la razón de Estado en un aparato de intimidación; en Israel, Benjamin Netanyahu persevera en una política de crímenes contra la humanidad, que escandaliza si miramos los campos de exterminio nazis, y en los Estados Unidos, Donald Trump encarna el caso más inquietante por la magnitud del daño simbólico y material que puede irradiar al mundo contemporáneo.  Su gestualidad imperativa, su narcisismo exhibido, su puesta en escena, sus discurso y vaivenes políticos convierten la presidencia en un escenario de comedia con drama y final incierto.

Estados Unidos vive uno de sus mayores bochornos y ya sonroja dentro de la Casa Blanca.No es un fenómeno nuevo. Roma ya conoció a Calígula y a Nerón; el siglo XX padeció a Stalin, Hitler, Pol Pot e Idi Amin. Todos, con estilos distintos, compartieron el mismo veneno: soberbia, impunidad y una relación enfermiza con la sumisión de sus adeptos. El viejo adagio «El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente», sigue imperturbable a lo largo de los años, y por eso hay que estar alerta a los Cantos de Sirena. Cuando el poder se siente ungido, deja de escuchar, deja de responder, deja incluso de fingir humanidad.

Stylo Dental

Entonces la democracia misma corre el riesgo de volverse una trampa para incautos: las urnas legitiman un rostro y un discurso cuyo testigo es el aire, ese rostro, una vez asentado, se cree por encima de la palabra dada, del límite jurídico y del sentido común. Y cuando ese extravío madura, aparecen las herramientas del autoritarismo: propaganda, culto personal, jueces dóciles, cárcel para el disidente, silencios comprados, miedo en la calle y violencia administrada como si la crueldad fuese otra oficina gris del gobierno de turno. Bajo el traje, la corbata y la sonrisa protocolaria no siempre hay civilización: a veces hay rencor, delirio, cálculo y crueldad administrativa. Ese es el drama de nuestro tiempo: demasiados pueblos dependen del equilibrio emocional de hombres que jamás debieron confundir autoridad con licencia para devastar. La solución sólo apunta en una dirección.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Congreso de frutos rojos
Junta de Andalucía. Abandono escolar
Diputación de Huelva Noches del Foro
Kia
Puerto de Huelva
Aguas de Huelva
Csif
Puerto de Huelva
matsa
Huelva Riega
Ayuntamiento de palos de la frontera
Atlantic Copper
Caja Rural