HBN. La Hermandad del Rocío de Moguer ha comenzado su peregrinación hacia la aldea almonteña apenas unas horas después de recibir la Medalla de Oro de la Ciudad, el máximo reconocimiento institucional del Ayuntamiento y del pueblo moguereño.
El Simpecado de plata, que este año luce la distinción municipal, ha salido arropado por una multitud de romeros en una jornada marcada por la emoción, los vivas y el profundo sentimiento rociero que caracteriza a esta histórica filial.
La comitiva, una de las más numerosas de la romería, está formada por más de 3.000 peregrinos a pie, cerca de un millar de caballistas, 35 carros tradicionales, un número similar de remolques agrícolas y varios vehículos de apoyo, lo que convierte a Moguer en una de las hermandades con mayor despliegue humano y logístico en el camino hacia El Rocío.

Un pueblo volcado en la despedida
Durante el recorrido urbano por Moguer, el Simpecado ha recibido el cariño de vecinos y devotos en forma de cánticos, oraciones y vivas a la Blanca Paloma. El ambiente festivo y emotivo ha acompañado a la comitiva en todo momento, con especial intensidad en enclaves significativos del municipio.
Uno de los momentos más destacados se ha vivido a su paso por la sede de las Hermanas de la Cruz y por el Ayuntamiento de Moguer, donde el alcalde, Gustavo Cuéllar, ha colocado emocionado un ramo de flores a los pies del Simpecado.
La hermandad ha estado arropada también por los mayordomos de este año, la familia Cruzado González, que ha vivido con especial intensidad una despedida cargada de simbolismo.
Tradición, devoción y patrimonio vivo
El Simpecado ha sido trasladado en el tradicional carretón de plata tirado por bueyes de la familia Cascarilla, cuya doma permite estampas muy características del camino moguereño, como el arrodillamiento de los animales en determinados momentos del recorrido.
Antes de continuar su peregrinación, la hermandad ha realizado una parada en la ermita de la Virgen de Montemayor, patrona de Moguer, como gesto de devoción previo a su llegada a las marismas.
Tras el almuerzo en el paraje de El Milanillo, la comitiva reanudará el camino hacia Pino Gordo, donde está prevista la pernocta en un entorno de convivencia entre romeros.

Un camino hacia la aldea del Rocío
La Hermandad de Moguer continuará su peregrinación hasta llegar mañana viernes a la aldea del Rocío, con entrada prevista por la calle Moguer en el barrio de las Gallinas.
A partir de ese momento, la casa-hermandad se convertirá en punto de encuentro para los peregrinos, en vísperas de la presentación ante la Virgen del Rocío, prevista en torno a las 12:30 horas.
El momento más esperado llegará durante el lunes de Pentecostés, cuando la Virgen del Rocío visite la puerta de la hermandad en la tradicional procesión por la aldea.
Apoyo institucional durante el camino
El Ayuntamiento de Moguer ha puesto en marcha un dispositivo especial de apoyo a la hermandad, con infraestructuras en puntos clave del recorrido como Pino Gordo y El Milanillo.
El operativo incluye casetas para romeros, módulos sanitarios, aseos químicos, abrevaderos para animales y contenedores de residuos, además del refuerzo de seguridad y asistencia a través de Policía Local y Protección Civil.
Con este despliegue, Moguer refuerza su compromiso con una de sus tradiciones más arraigadas, acompañando a su hermandad en un camino que une fe, identidad y memoria colectiva desde hace casi cuatro siglos.















