HBN. Las universidades públicas de Andalucía ultiman estos días los preparativos de la próxima convocatoria de la PAU con un objetivo claro: reforzar las garantías de igualdad en las pruebas de acceso a la universidad frente al uso indebido de dispositivos tecnológicos.
Las instituciones académicas trabajan de forma coordinada para implantar nuevas medidas de supervisión y control que eviten posibles fraudes durante los exámenes. Entre las actuaciones previstas figura incluso la incorporación de sistemas de detección tecnológica en algunas sedes. La estrategia busca proteger los principios de igualdad, mérito y capacidad que rigen el acceso a la educación superior.
La normativa andaluza de la PAU ya establece de forma expresa la prohibición de utilizar o portar teléfonos móviles, dispositivos de transmisión o almacenamiento de información, relojes electrónicos, audífonos inteligentes y otros aparatos similares durante los exámenes.
La única excepción contemplada corresponde a situaciones justificadas por motivos médicos. En esos casos, el uso de los dispositivos debe solicitarse previamente y quedar sometido a supervisión del tribunal correspondiente.
Las universidades recuerdan que cualquier incumplimiento de estas normas puede comprometer el desarrollo de la prueba y afectar a la evaluación del alumnado.
Nuevos desafíos tecnológicos en las aulas
El avance de la tecnología y la aparición de dispositivos cada vez más discretos han llevado a las universidades andaluzas a reforzar sus protocolos de prevención y vigilancia. Las medidas que finalmente se adopten se aplicarán bajo criterios de proporcionalidad y mínima intervención, garantizando también el respeto a las adaptaciones autorizadas para estudiantes con necesidades específicas.
El objetivo es mantener un entorno de examen seguro y equitativo para todos los participantes. Las universidades públicas andaluzas han señalado que las nuevas medidas serán comunicadas próximamente al alumnado, a los institutos y al conjunto de la comunidad educativa a través de los canales oficiales.
La intención es que toda la información llegue con suficiente antelación para facilitar su correcta aplicación antes del inicio de las pruebas. La PAU afronta así una nueva etapa marcada por el reto tecnológico y por la necesidad de adaptar los sistemas de control a una realidad cada vez más digitalizada.
















