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DESDE LA CAVERNA DE PLATÓN

El Faro romano de Huelva

Su base se encuentra soterrada en el convento de las MM. Agustinas, Monasterio de Santa María de Gracia, concretamente sobre las actuales pistas deportivas del colegio

Faro Agustinas Huelva
Desde la Cueva de Platón 2Adolfo Morales. La identificación procede de una excavación de urgencia realizada en 1992 en el convento de las MM. Agustinas, Monasterio de Santa María de Gracia, concretamente sobre las actuales pistas deportivas del colegio. Los trabajos describen una construcción de planta cuadrangular, en opus quadratum, con unos 5,40 m de lado y una cimentación tan potente que sus autores la interpretan como base de una estructura turriforme, es decir, una torre, y la proponen como faro o lanterna.
Constituye uno de los hallazgos más sugestivos para comprender la fisonomía antigua de la ciudad Onoba Aestuaria. Los arqueólogos estimaron que aquella estructura pudo alcanzar entre trece y quince metros de altura y quedó fechada a finales del siglo I d.C.
desde la Caverna de PlatónSu función debió de ser múltiple. Por una parte, serviría como referencia para los navegantes que se aproximaban al puerto. Por otra, ese punto elevado además de controlar el embarque de mercancías, el almacenamiento de materiales, sus edificios anexos servirían para la administración del cobro de impuestos vinculados a la actividad portuaria. Muy cerca de allí, como todos sabemos, las obras realizadas en el edificio de Hacienda sacaron a la luz estructuras portuarias relacionadas con la etapa tartésica, lo que refuerza la idea de que este sector conservó durante siglos una vocación comercial y portuaria.
Todo ello obliga a imaginar una Huelva muy distinta de la actual. La ciudad antigua se fue articulando en torno a los cabezos y al estuario, favorecida por su valor como puerto marítimo fluvial y por ser eje de la exportación del mineral procedente de los distritos mineros de Riotinto, Nerva o Tharsis, sin ningún menosprecio por su producción agrícola y la misma pesca comerciantes, navegantes y pobladores ocuparon progresivamente esas zonas, mientras los drenajes, los arrastres y la sedimentación transformaban el paisaje hasta ocultar gran parte de aquel pasado.
La hipótesis del faro no se apoya solo en la forma del basamento. También pesa mucho el contexto portuario. Juan Manuel Campos sitúa esa zona en una antigua ensenada del puerto romano de Huelva, con dos riberas: la occidental por la actual Vázquez López y la oriental por Palos, Cardenal Cisneros y Fernando el Católico. En ese paisaje de acceso complicado, con bajíos y marismas, el propio autor dice que el conjunto «apunta» a un faro o lanterna.
Por eso, reconstruir de manera estimativa, libre e imaginativa ese faro no es solo un ejercicio: es una forma de reencontrarse con la Huelva histórica, sepultada bajo los distintos niveles freáticos y las sucesivas alteraciones topográficas. Ese faro, nuestro faro, testimonia la profundidad y la singularidad del sustrato histórico onubense.

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