HBN. Zalamea la Real se prepara para vivir este fin de semana uno de los momentos más esperados de su calendario festivo con la celebración de El Romerito, la tradicional romería en honor a la Santa Cruz que aúna devoción, convivencia y costumbre popular. Tras el pregón celebrado el pasado sábado, la localidad entra de lleno en los días grandes de una cita que destaca por su fuerte arraigo y participación ciudadana.
El viernes marcará el inicio del camino hacia la finca de El Romerito, donde decenas de carrozas y romeros recorrerán juntos los senderos en un ambiente festivo. La comitiva partirá desde El Villar y se unirá a las carrozas de Zalamea para compartir recorrido hasta el recinto romero. Durante el trayecto, no faltarán momentos simbólicos como la parada en el Pilar Nuevo, punto tradicional de descanso, ni la ofrenda floral en la ermita de la Divina Pastora, una de las novedades de esta edición.
Uno de los instantes más especiales llegará en la noche del sábado con el rezo del Santo Rosario. Las luces se apagan y el camino se ilumina únicamente con velas y bengalas, creando una atmósfera única de recogimiento. El Simpecado recorrerá las casas del recinto, donde los romeros entonarán cánticos y oraciones, en una de las estampas más emotivas de la romería.
El domingo se celebrará la Misa de romeros a las puertas de la ermita, acompañada por un coro y la presencia de tamborileros. Durante la jornada, el grupo de bailes tradicionales ofrecerá sevillanas pardas y el fandango de Zalamea como ofrenda a la Santa Cruz. Por la tarde tendrá lugar la elección del nuevo mayordomo, en un ambiente festivo que combina tradición y convivencia.
El lunes será el día de regreso al municipio. La comitiva volverá a Zalamea con parada en el camino y llegada a la ermita, donde se realizará el relevo de medallas y el canto de la salve, poniendo el broche final a la romería.
Desde la organización destacan el papel de la Hermandad, el Ayuntamiento y los mayordomos en la conservación de esta tradición, así como la implicación de los más jóvenes a través de la mayordomía infantil. El Romerito vuelve así a consolidarse como una de las celebraciones más representativas de Zalamea la Real, reflejo del sentimiento colectivo de un pueblo que mantiene vivas sus raíces.


















